LA CRISIS MUNDIAL EN GRAFICOS

PERSPECTIVA TV: UN PROGRAMA PARA ANALIZAR LA ECONOMÍA Y LOS NEGOCIOS

10 julio 2009

Alistándose para la recuperación?

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Después de varios meses seguidos de malas noticias, algunas cifras positivas comienzan a emerger. ¿Es tiempo de alistar las estrategias para la recuperación económica? En la mayoría de casos sí, pero todavía hay fuertes nubarrones por delante. Publicado en la edición especial de la Revista EKOS.

El 2008 fue sin duda complejo para las empresas. Comenzamos el año con pesimismo, hacia mediados de año se rompieron los récords de ventas en gran parte de los sectores, durante el tercer trimestre nos asaltó la inflación y el alza de costos, y finalmente, en los últimos meses del año vino la crisis internacional. En promedio y si se mira en retrospectiva, no fue un mal año para las empresas del Ecuador. Eso debe atribuir a tres factores claros: precios altos de los commodities en el mundo, petróleo por las nubes, y fuerte demanda mundial durante al menos ¾ partes del año.


Además de todo esto, en el Ecuador tuvimos un impulso inesperado por el lado del gasto del gobierno que creció en más del 60%, generando dinamismo -muy temporal- en sectores como la construcción y la salud, lo cual ha generado una sensación de que en nuestro país, la crisis mundial nos ha pegado muy poco, o que hemos evitado lo peor gracias a las ágiles jugadas económicas como la restricción de importaciones, el control de precios y la famosa política anticíclica. Esa apreciación no es tan correcta.


Durante los primeros meses del 2009, hubo una posibilidad pavorosamente real de tener que salir de la dolarización al apuro, debido al drenaje de la caja fiscal. Después de haber roto todos los récords de ingresos fiscales en el 2008, en el presente año, con precios del petróleo que bordearon los 20 dólares en ciertos momentos, el panorama económico fue muy complicado. Ahora, a mediados de año, el fantasma de la desdolarización se ha alejado.


Muchos pensarán que eso se debe a las medidas anticrisis adoptadas, pero para ser objetivos hay que decir, que otra vez, como tantas otras veces, fue la suerte económica la que nos acompañó. El petróleo está otra vez al alza y con ello, el precio de nuestras materias primas exportadas vuelve a repuntar. Eso es lo que nos permite respirar. Las medidas de restricción de importaciones no fueron las que equilibraron nuestra balanza comercial, fue la propia crisis que nos ha llevado a importar menos porque hay menos dinero (menos gasto del Gobierno y menos remesas), pero también a exportar menos porque cayó la demanda internacional. La restricción de importaciones, ni rehabilita la producción nacional porque nadie produce si sabe que es una medida temporal, ni mejora sustancialmente nuestra balanza comercial por sí sola.


¿Qué puede pasar durante lo que queda de este año? La crisis mundial irá tocando fondo con lo cual comenzaremos a ver repuntes en las ventas especialmente en las exportaciones. Pero ojo, así como la crisis tardó en llegar para el Ecuador, la bonanza también se retrasará. El principal problema en el sector real de la economía estará por el lado de la caída de las remesas. A pesar de los ligeros signos de recuperación en EEUU y España, el desempleo todavía es alto y hay empresas que siguen quebrando (para muestra esta GM), por lo que todavía habrá presión sobre la cantidad de dinero que pueden enviar nuestros compatriotas.


Otro tema que se debe vigilar de cerca hacia finales de este año es el precio del petróleo, un alza es buena para nosotros por el lado fiscal, pero si sube otra vez por encima de los 100 dólares, se generan presiones inflacionarias y alzas de costos, tanto en el mercado mundial como en el mercado local. Ese podría convertirse en un pretexto para que el Gobierno no desmantele completamente las restricciones a las importaciones y más bien buscaría ampliar los controles de precios, o en un caso más radical (menos posible pero no improbable) llegar a restringir exportaciones para abastecer el mercado nacional y bajar a la fuerza los precios.


Resumiendo, la segunda parte del 2009 podría traer buenas noticias para los exportadores que van a recuperar algo de las pérdidas del primer trimestre. Para los importadores, es posible que continuemos con un panorama complejo en el que nos inclinamos hacia seguir restringiendo el consumo de todo aquello que se considere de “lujo” (como hemos visto en los últimos meses para algunas personas el tema de lujo, va desde celulares hasta autos, pasando por línea blanca). Para la producción local, el mayor reto será que las remesas todavía no crecen, los créditos siguen deprimidos y algunos costos de producción pueden elevarse. Con precios del petróleo más altos el Gobierno tendrá más dinero, y no es previsible que se vuelva ahorrador y cauto, sino que más bien se retomen hacia finales de año, proyectos que se tuvieron que dejar inconclusos cuando se acabó el dinero; ahí habrá oportunidades para quienes busquen o mantengan contratos con el sector público.


Sí, el 2009 será otro de esos años imprevisibles, en el que habrá que estar atento para aprovechar las oportunidades puntuales que se generen, en un mercado que todavía estará muy propenso a las caídas y a lo que haga o deje de hacer el Gobierno. Eso es lo malo. Si dejamos un momento atrás el corto plazo y pensamos más allá del 2009, lo que tenemos es un país, ultra dependiente del petróleo, de los gastos del Gobierno, y de su suerte. Si sube el petróleo. Si se obtiene un contrato con el Estado. Si el IESS reparte los fondos. Si el BID nos da el préstamo. Si los bancos traen la plata… Son demasiados “si” para una economía.
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18 junio 2009

ALGO PARA REFLEXIONAR...

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En el fondo esto es lo que debe motivarnos a hacer algo más. Es una realidad que conocemos, pero que siempre la vemos distante, este video la presenta más cruda y más realista. Sin duda un video fuerte no por sus imagenes sino por su contenido emotivo y real. Les invito a dejar sus comentarios después de verlo.

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09 junio 2009

OTRA VEZ AL ALZA: ¿Qué pasa con el petróleo?

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Dicen que hasta un chimpan tiene más probabilidades de predecir el precio del petróleo que los expertos internacionales.
Pero a pesar de eso es muy importante seguir de cerca lo que pasa, pues eso tiene efectos directos en la economía mundial. ¿Por qué está subiendo nuevamente el petróleo? Qué se puede esperar en los próximos meses? Lo invito a leer mi análisis....

A principios del 2007 nadie anticipaba que la crecida de precios del petróleo fuera tan fuerte y violenta. Pero pasamo
s de $50 a casi $100 al cerrar el año. A principios de 2008, muchos comenzaron a apostar que el petróleo superaría los $200 (entre ellos el Gobierno ecuatoriano). Pero cerramos el año en $40. A principios de 2009, el precio del petróleo iba a la baja siguiendo la tendencia generalizada de la recesión mundial. Pero pocos meses después, se ha recuperado, superando en mayo los $60 dólares/barril. Ante el fracaso de las proyecciones, varios observadores -un poco en broma y un poco en serio- han dicho que hasta un chimpancé tiene más probabilidades de predecir el precio futuro del petróleo. Quizás es cierto…


A pesar de eso, tenemos que seguir haciendo el esfuerzo por entender qué ha pasado con el mercado petro
lero mundial y tratar de entender la tendencia del precio, porque de ello dependen no solo las finanzas públicas del Ecuador, sino también los precios de los commodities, y por su puesto la economía mundial. ¿Qué está pasando?


A pesar de la percepción que podríamos tener, los países en desarrollo con China a la cabeza, no han dejado de demandar petróleo. Es cierto que la velocidad con la que consumen se ha reducido, pero el valor to
tal sigue creciendo. En cambio, los países desarrollados, con EEUU a la cabeza, sí han reducido fuertemente su consumo de petróleo, primero porque los precios por encima de los $100 dólares registrados en 2008 cambiaron los hábitos de consumo, y segundo porque la crisis afectó el crecimiento económico y por tanto la demanda de combustibles y derivados. El balance final es que la demanda mundial de petróleo durante los últimos meses, se ha reducido muy poco y eso puede explicar parcialmente el alza de precios que estamos viendo desde abril 2009. Pero si esa es la razón, entonces por qué cayeron tan súbitamente los precios a inicios de este año? La respuesta está en la crisis económica, pero no dónde usted cree.


Se atribuye generalmente la caída de precios a la falta de demanda causada por la recesión, pero Yo creo que se debe al factor especulativo y al fin de una burbuja. Los precios subieron fuertemente en 2008 porque mucha gente decidió invertir en la bolsa comprando petróleo (o más precisamente “futuros” petroleros ya que en realidad no se negocian barriles sino papeles). Entendamos un poco mejor esto: cuando las personas ven que los precios de las casas se derrumban (desde el año 2007), buscan inversiones más seguras para su dinero y apuestan al petróleo; eso hace que los precios se disparen (la burbuja especulativa pasa de las casas al petróleo). Cuando se profundiza la crisis inmobiliaria y explota la crisis financiera (en septiembre 2008), las personas que habían entrado a especular con el petróleo, venden todo y salen asustadas de ese mercado. El precio se desploma.


¿Entonces la escalada de precios que estamos viendo ahora, es un regreso de los especuladores? No parece. Viendo las cifras de producción, inventarios y consumo de petróleo en el mundo, debemos inclinarnos hacia un problema de oferta y demanda más tradicional, y no una especulación… al menos todavía no.


La inversión tanto en producción como en exploración ha disminuido, debido a la fluctuación fuerte de los precios. Si bien ese tipo de inversiones no debería depender mucho del precio de corto plazo, sino de la proyección de largo plazo, debido a la ineficacia de las proyecciones recientes, las empresas petroleras se han vuelto más prudentes, y además muchas de ellas han perdido dinero en esta crisis, por lo que existe una restricción real en la producción.
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Que suba TANTO el petróleo no es TAN bueno

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Mientras el petróleo continúa otra sorpresiva escalda de precios, muchos Gobierno y personas se regocijan, pero los precios altos son solo una buena notica a medias. Para el mundo se generan presiones que pueden hacer mucho más lenta una recuperación económica. Para Ecuador, precios altos significan continuar con la dolarización, pero también podemos tener un repunte inflacionario.Un breve análisis sobre por qué debemos ser cautos con esta nueva alza del petróleo (LEA MÄS)
.Decir eso es políticamente incorrecto en un país como el Ecuador donde dependemos -casi- exclusivamente del petróleo. Seamos más específicos: no es bueno que el petróleo se dispare por encima de los $100 dólares en el mercado internacional. Nouriel Roubini en su conferencia dictada en Quito hace algunas semanas, mencionaba que hay una serie de investigaciones serias que señalan que la recesión mundial puede en parte haberse producido por precios de petróleo de $140. Las familias que ya estaban con problemas de deudas altas, tuvieron problemas en el pago de sus compras diarias como alimentos, energía y gasolina. Un barril de petróleo por encima de los $100, genera distorsiones económicas que un barril de $80 no genera. Y si el alza de precio ocurre en cuestión de un par de meses como sucedió el año pasado, los desequilibrios pueden derivar en crisis económicas. Por supuesto, nadie niega que el origen de la crisis haya estado en la burbuja del sector inmobiliario y financiero, pero no parece improbable pensar que un precio de petróleo alto puede haber contribuido en algo (o en mucho). ¿A dónde vamos con esta reflexión?


Incluso ahora que el mundo está todavía inmerso en la recesión más fuerte en ochenta años, el petróleo ha comenzado a subir. En general los expertos en proyecciones petroleras estiman que este año el precio podría estabilizarse en promedio de $70 por barril; como ese dato es un promedio anual, significa que el precio en ciertos momentos del año puede superar los $85. Entonces, si durante la recesión los precios suben tanto, imagine lo que puede pasar el 2010 que es cuando se espera que se retome un proceso de crecimiento más fuerte en la economía mundial. Sí, parecería que otra vez nos enrumbaremos hacia una escalada de precios del petróleo a finales de este año y principio del 2010. El petróleo se está comportando en forma impredecible, pero las presiones que hicieron que suba durante el 2008, no se han disipado completamente.


El gran problema es que si asumimos que el petróleo ha entrado en una fase inflacionaria, podemos anticipar alzas del precio de la gasolina, la electricidad, la calefacción y en general de los commodities. Cuando eso suceda habrá países que recién estén comenzado a estabilizar su economía y comenzando a salir de la recesión, España, Italia, Grecia, Rusia, China y el propio Estados Unidos, solo por nombrar algunos. Si el precio vuelve a los niveles de mediados del año 2008, con seguridad los países desarrollados tendrán una recaída económica y eso se sentirá también en América Latina.


¿Qué le conviene al Ecuador? Por más que ciertas personas crean que cuando hay crisis en los países ricos, se abre una oportunidad para los países pobres, está claro que no nos conviene que haya crisis en ninguna parte, peor en Estados Unidos o Europa. La prosperidad de los países desarrollados no inhibe la prosperidad de los países en desarrollo, la complementa (y viceversa). Entonces, un precio de petróleo superior a los $100 no parece conveniente. Ni siquiera para el Ecuador, porque a ese precio se generan presiones inflacionarias en el mundo, que encarecen nuestras importaciones tanto de alimentos como de derivados de petróleo.
Al Ecuador le conviene un barril de petróleo que a nivel internacional esté alrededor de los $75, para que nuestro petróleo se venda en un poco más de $60. Eso es bueno porque aleja definitivamente el fantasma de la desdolarización ya que el presupuesto 2009 estaría desfinanciado “solo” en cerca de 1000 millones y no en los 3000 millones de déficit que generaba un barril de $35. Hay otro elemento positivo de un precio de petróleo cercano a los $60, que no nos da un precio superior a los $100: nos permite enfocarnos en seguir trabajando para desarrollar la producción local y la productividad, y evita que entremos en la locura del gasto del Gobierno que vivimos el año pasado. En definitiva, un precio de petróleo de $60 nos empuja hacia delante, un precio de más de $100, aunque no parezca, retrasa más nuestro proceso de desarrollo.


Como dijimos antes, resulta muy difícil prever lo que pueda pasar con el precio del petróleo. Aquí hemos hecho el esfuerzo de plantear los escenarios, pero otra vez tenemos que insistir en nuestra recomendación para el Gobierno: cautela. El alza del precio el año pasado y la rápida caída, desnudó nuestra dependencia total del petróleo (sobre todo en las cuentas fiscales) ¿Volveremos a cometer el mismo error de gastar hasta el último centavo cuando hay una bonanza petrolera?
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27 mayo 2009

NOTAS DE LA CONFERENCIA DE NOURIEL ROUBINI: "El Gurú que predijo la crisis"

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Roubini dio una conferencia en el Ecuador la semana pasada. Para quienes no pudieron asistir debido al precio exorbitante de la conferencia, he transcrito algunas de las ideas más importantes ( no hubo ni mesas ni agua para quienes no estábamos en VIP, pero en términos generales fue una buena conferencia aunque sin duda quedó corta...y con un par de temas en el aire). ¿Ya pasó lo peor de la crisis mundial? Roubini cree que estamos mejor pero ve serios problemas en el futuro. Sobre el Ecuador, también dio algunas ideas y recomendaciones... Les invito a leer estas notas tomadas durante la charla y si les parece útil compartirlo con otras personas.

Crisis financiera UPDATE.

Se ha logrado evitar lo peor. La urgencia era no dejar caer a los bancos que pueden generar un riesgo sistémico.
Evitar el pánico generalizado y el “meltdown” de todo el sistema.
La respuesta para estabilizar la economía de EEUU ha sido muy cara 12 trillones de dólares.

Las malas noticias son que las perdidas en los bancos serán más grandes de lo estimado. El FMI dice que las pérdidas son de 2.7 trillones en los bancos. El Gobierno está siendo muy optimista, sobre todo con el tema del desempleo, que ya ha superado las proyecciones para este año. Los bancos tienen un problema, y el crédito se mantiene muy bajo.


Situación en EEUU

Se espera una recesión severa. La crisis comenzó en sept 2007 y eso significa que es del estilo “L”.
Parece que hay signos de recuperación según algunos analistas, pero el cree que recién a final de años puede haber una recuperación. Con un crecimiento muy bajo durante un par de años.

Quienes creen que la economía va a mejorar (Goldman Sacks). Pero las cifras dicen los contrario.
Desempleo: al mes se siguen perdiendo 600 mil trabajos. No hemos llegado al fondo. Este año desempleo en 10% y prox año 11%

Retail Sales: Cayeron menos de lo esperado en diciembre, y desde ahí en adelante ha seguido cayendo, la confianza del consumidor sigue en un punto bajo.
Producción industrial: Esta cayendo todavía, hay inventarios sin vender todavía altos.

Price of Houses: La producción de nuevas casas ha caído por 80%. Los precios de las casas han caído en 25%... Se superaron las proyecciones de Roubini (50% y 20%).

TODAVIA NO ESTAMOS EN EL FONDO DE LA CRISIS. El total de la crisis va a durar mínimo 24 meses (desde dic 2007). Una vez que se recupere la economía como será la recuperación? Esa es la pregunta importante. Roubini cree que va a ser muy mediocre, debido a los temas que se detallan a continuación.


Outlook para el resto del mundo

Es una crisis de excesivos préstamos, créditos insolventes, no es una crisis de liquidez. Hay un elemento de falta de credibilidad y confianza en los mercados, por eso se necesita algo de poltica monetaria y fiscal. Pero para lograr una recuperación fuerte se necesita trabajar en el problema de las deudas… y hasta ahora no estamos trabajando en eso porque estamos pasando las perdidas del privado al sector público. Estamos socializando las perdidas. Estamos intentando que la gente no pierda sus casas, reestructurando sus deudas y no arreglando el problema de base. El consumo es el 70% del PIB en EEUU.

Hay un problema con los bancos, que tienen pérdidas muy grandes y no pueden entregar créditos. La crisis no solo fue dentro de los bancos sino en el sistema financiero paralelo.

El sector corporativo esta con muchas deudas. Va a haber una caída en la rentabilidad de las empresas. Y va a tomar tiempo.

Ahora que socializamos el problema de los bancos, los países van a tener problemas de “default” en sus deudas soberanas, porque ahora tienen activos tóxicos en sus cuentas. Y las calificaciones de riesgo están subiendo, y eso hace que los intereses tienda a subir y eso hace el crédito mas caro. Hay países que creen que se debe hacer mas emisión de dinero para financiar todo el problema y eso va a generar inflación al mismo tiempo que intereses altos y bajo crecimiento.

Problema de Japón y China que no están creciendo y consumiendo como se debería.

Problema de la sobre protección en el mundo del sistema financiero y del sistema de intercambio comercial. Se necesita regulación del Gobierno pero nos estamos yendo al otro lado y eso va a frenar el crecimiento en los próximos años.


Deflacion o Inflacion?

Por qué nos preocupa la deflación, hay demasiada capacidad en el mundo debido a la burbuja que se creó. Y para librarse de eso se vende a cualquier precio. El desempleo va a estar muy alto, y eso de deflacionario.
Una vez que la economía se recupere los precios van a subir muy rápido, porque va a haber liquidez que va a ir hacia los activos tipo petróleo. Y el efecto de la masa monetaria excesiva del gobierno puede disparar la inflación.

Los países han trabajado en forma coordinado para limitar los impactos. Hemos llegado a cosas poco convencionales como y tasas “0” y compra de activos e intervenciones en forma directa. En la política fiscal, hay una gran inyección fuerte que puede generar fuertes presiones al futuro. En Europa no se ha visto tanto esta tendencia a gastar fuerte porque Alemania no ha dado la pauta para no dar un mal ejemplo.

Hay que tener una acción más fuerte en los bancos privados con el tema de los activos tóxicos.

Todavía hay riesgos en los bancos del mundo muchos países que no van a lograr evitar una crisis sistémica. El potencial de recuperación puede ser bueno para países emergentes.
La posibilidad de una depresión mundial ya se ha disipado gracias a las rápidas políticas económicas.


Pregunta de un asistente: ¿Puede analizar mas el tema de tener casa propia vs rentar?:
Roubini: Es positivo en el largo plazo que más personas tengan su casa propia. Pero los incentivos artificiales para dar casa a las personas que no pueden tener casa puede generar un riesgo sistémico en la economía. Había un préstamos “predatorios”, que se daban a los NINJA. Y eso llevó al desastre, se hicieron excesos en todo el mundo con el concepto de que todo el mundo debe tener casa.

Pregunta: ¿Qué opina usted sobre la nacionalización de los bancos?
Roubini: Es mejor hacer eso temporalmente que quedarse con bancos tipo zombies que no sirven para nada.


ESTE VIDEO COMPLEMENTA LO DICHO ANTES:





2DA PARTE – EMERGING MARKETS OUTLOOK

Gobierno debe proveer
Bienes públicos, inversión que no puede ser hecha por el sector privado
Servicios sociales
Regulaciones prudenciales – no regulación es malo, pero exceso también.
Fijarse en el largo plazo de la integración y la economía.

El centro de esta crisis no fue los países emergentes, fue en la base de las economías de mercado capitalistas. Macro estabilidad, reformas en sistemas bancarios, apertura comercial. También hubo mucho de suerte que se debe al alza del precio de los commodities y del crecimiento de las economías del mundo, y los capitales vinieron debido a que los intereses en EEUU estaba muy bajos. En las crisis asiática el FMI dijo que había qye tener política monetaria mas estricta, nada de salvatajes, no utilizar la política fiscal porque genera inflación. Ahora el FMI esta diciendo que se debe hacer exactamente lo contrario. Muchos países emergentes han tenido una política económica prudente y eso les permite ahora hacer una política contracíclica. Los países que hicieron bien su trabajo durante la época de crecimiento, ahora están mas listos para afrontar. Aumentar el gasto, cortar los impuestos, políticas de apoyo social, etc…

El año pasado había la teoría del desacoplamiento de EEUU con China, se vio claramente que no hubo eso.
- Menos crecimiento por la crisis
- Menos crecimiento por los precios
- Crisis financiera restringe el crédito y la inversión.
- Menos remesas
- Caída de los índices de confianza empresarial y consumo.

El FMI ha aprendido algo de los errores del pasado, hay dos tipos de países emergentes, los que tienen políticas macro estables y buenas estabilidad y que han sido golpeadas en forma indirecta y “sin culpa” por esta crisis. Los que tienen menos macro y políticas de estabilidad, tienen ahora más problemas para recibir créditos del FMI porque les exigen cartas de intención. A los otros les están dando líneas de crédito más flexible porque ese dinero no se desperdiciará sino que realmente sirve para la activación. Más dinero sin las políticas económicas adecuadas no sirve.

Cuáles son las proyecciones para AL. Si se continúan las reformas de mercado el futuro de la región puede ser mejor. Para ese tipo de economías este será solo un bache. No se trata de un debate entre el mercado y la pobreza. No se trata de Estado Vs sector privado. Se puede tener los dos al mismo tiempo, y de hecho eso es lo que se necesita.

RECOMENDACIONES PARA ECUADOR:

La dolarización ha sido muy beneficiosa, por la estabilidad que nos da. La disciplina que otorga es muy importante. La dolarización no es beneficiosa por si mismo, no previene pro ejemplo las crisis de deuda. Para que funcione debe haber suficientes formas de flexibilidad en la economía. Hay que reservar en las épocas buenas. Si tienen una política monetaria que no es independiente, una buena forma de ser prudente y tener algo guardado para épocas malas es reservas dinero para que puedas hacer política fiscal contracilica (fondos de reservas petroleros).

Tiene que haber un prestamista de última instancia que permita que la liquidez circule sin problema. Por qué sino lo que hacen los bancos guardan reservas demasiado altas para evitar los riesgos. Se necesita un fondo de estabilización para poder prestarlo en momentos como los actuales. Algo como una especie de seguro que permita que la liquidez sea más alta, y ese es un tema que debe hacer el Gobierno. En dolarización puede haber muchas formas en las que el BCE puede convertirse en un catalizador del crédito xq ahora no lo está siendo. Tradeoff entre liquidez y entrega de créditos, hay que encontrar el balance adecuado. Se puede usar la política fiscal y fondos creativos, que vayan mas allá de la camisa de fuerza monetaria que pone la dolarización.

Diversificación de las exportaciones… el Gobierno debe apoyar el tema.

Las políticas que solo se basan en la redistribución y no en el crecimiento económico no van a ser exitosas en el largo plazo.
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13 abril 2009

¿Caminamos hacia la depresion mundial?: Por qué parece que no sentimos la crisis en América Latina?

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RESUMEN: Esta es una entrevista que acabo de dar para la revista Perspectiva del IDE, en la que analizo la situación mundial y en el entorno economico en el Ecuador... En la primera parter hay un ejemplo que sirve para entender cuál es el papel del Estado durante las crisis.
En una autopista se produce un accidente sobre el carril derecho. Llegan las ambulancias, la policía acordona el área, cierra parte de la vía y eso reduce la velocidad de circulación, generando un gran embotellamiento. En el carril derecho todos van más lento. Pero casi siempre se producen también embotellamientos en el otro carril de la autopista, donde nada ha pasado. ¿Por qué? Ese es el efecto directo de la “curiosidad” (o el morbo). Los conductores, del lado izquierdo, reducen la velocidad para poder ver el accidente. Cada uno en forma individual toma su decisión, y eso genera un atrancón tanto del lado derecho como del izquierdo, el resultado es nefasto para todos.

Las crisis económicas tienen ese mismo efecto. Cuando hay problemas, la racionalidad y la lógica económica nos dice que debemos reducir el gasto, consumir menos, tomar menos riesgos e invertir menos, hasta que las cosas vuelvan a su rumbo. Esa decisión que es tan acertada en cada familia y en cada empresa, cuando se multiplica por miles o millones al nivel de un país, genera menos dinamismo económico, más desempleo, y caída de los ingresos, que finalmente terminan por afectar a las mismas familias y a las mismas empresas. Lo que sirve y es lógico a nivel micro, no siempre lo es a nivel macro. ¿Cómo romper esta trampa económica?

Ahí es donde el Estado entra en escena. Es el único agente económico que tiene clara la película a nivel “macro”, pues tanto las familias cuanto las empresas van a velar siempre por sus intereses individuales (“micro”). Gracias a los ingresos que ha recolectado vía impuestos (o como en Ecuador vía producción petrolera) el Estado, tiene la capacidad de revertir los ciclos económicos adversos, y enviar señales positivas a las familias y a las empresas que no quieren consumir o invertir. Los mercados y los Gobiernos, están interrelacionados y no pueden funcionar el uno sin el otro. Cuando estamos en bonanza el Estado debe proporcionar el ambiente adecuado para la competencia y la productividad, y estar vigilante porque los mercados son propensos a las burbujas (creo que hoy por hoy de eso no queda duda). Cuando estamos en crisis, se vuelve en el aliado directo del mercado, invirtiendo y llenando los vacíos que está dejando la actividad privada. Podríamos resumir la participación del sector público en la siguiente frase: La intervención del Gobierno en la economía es como un bisturí, si se utiliza adecuadamente, corta el tejido dañado y salva al paciente; si se utiliza mal, genera más daño del inicial, corta donde no debe, y mata al paciente.

Entrevista:

Comenzamos a leer y oír cada vez más, sobre cómo esta crisis se está convirtiendo en depresión. ¿Qué pasa en la economía mundial?

Recuerdo que justo hace un año escribimos en esta misma revista un artículo titulado “El delicado equilibrio mundial: ¿Se acerca una recesión?”, lamentablemente los peores escenarios se han ido cumpliendo o incluso rebasando. Sin duda la velocidad con la que están sucediendo las cosas en esta crisis es asombrosa porque menos de un año después estamos ya hablando de depresión. Es difícil predecir el rumbo, pero yo me atrevería a pensar que no vamos hacia una depresión, al menos no como se recuerda la de los años 30. El Mundo tendría que caer muchísimo más y estar mucho peor. Sin duda estamos en la peor crisis económica desde la Gran Depresión, pero por ejemplo, el desempleo en EEUU fue del 25% en esa ocasión y ahora está en 8.2% y se espera que cierre en 10% este año. Pero claro, el panorama hoy por hoy no es para nada alentador, y cada mes se vuelven a superar las previsiones, pero no al alza sino a la baja. Creo que en gran parte lo que pase este año y el siguiente va a depender no solo de EEUU, sino también de China, pues el crecimiento económico en ese país cayó del 12% al 6%. Eso parece todavía alto pero para China (por la estructura de la economía y su inmensa población que todavía está en la pobreza), cualquier ritmo de crecimiento por debajo del 10% es poco… así que el 6% de China es claramente insuficiente. Si las dos locomotoras del mundo, China y EEUU se paran, tendremos serios problemas.

Parece que hay semanas en las que los mercados financieros mejoran e inmediatamente se desploman ¿a qué se debe esto?

Hay mucho nerviosismo e incertidumbre. Hace poco, en el World Economic Forum en Davos, todos los expertos apuntaban a una recesión más profunda de lo que se estimaba hace un par de meses. Por ejemplo, tanto Joseph Stiglitz (Premio Nobel) cuanto Nouriel Roubini (a quién se le atribuye que predijo la actual crisis financiera), sostienen que será una recesión en forma de “L”, es decir que tendremos un largo periodo de estancamiento económico y de pobre crecimiento. Algo parecido a lo que tuvo y tiene Japón desde la década de los noventa. E incluso Roubini ya ha mencionado en varias ocasiones la palabra “depresión” como una posibilidad, y hay que recordar que él fue uno de los pocos que anticipó lo grave que sería esta crisis. Esa visión, contrasta con la recesión tipo “U” que se esperaba hace poco en la cual, la economía caía mucho pero después se recuperaba desde mediados del 2009.
Y tú qué opinas: ¿crisis tipo “U” o tipo “L”?

Lamentablemente, las últimas cifras de la economía mundial, y especialmente Estados Unidos, me hacen pensar que vamos hacia la “L”. Las tasas de la FED ya están en su nivel histórico más bajo, pero eso no ha reactivado la economía. El desempleo sube y los precios de las casas siguen a la baja. Las bolsas de valores han llegado a un punto de volatilidad increíble, por ejemplo, a mediados de marzo el Dow Jones se desplomó a 6500 puntos y después rebotó hasta 7500 en pocos días, pero recordemos que hace un año estaba por encima de los 13000 puntos. El PIB se contrajo -6.2% en el último trimestre del 2008. En febrero de 2009, por ejemplo, se perdieron 650.000 empleos, la peor cifra de los últimos 30 años, y eso se suma a los más 4 millones de desempleados desde inicios de esta crisis. A todo esto sumemos la inflación en EEUU, pues según el último dato que tenemos ha sido negativa en marzo; eso significa que la economía más grande del Mundo, puede estar encaminándose hacia una trampa de liquidez al estilo japonés. La verdad es que ante estas cifras, es difícil ser optimista. Me inclino más hacia la recesión del tipo “L”. Por eso el Gobierno de Obama y la Fed han sido tan radicales con sus últimas acciones, inyectando aún más dinero en la economía y haciendo intervenciones directas en los mercados financieros. La cifra del salvataje bordea ya los 4.5 trillones de dólares, una cifra que se nos hace imposible de dimensionar… y aún así la crisis no toca piso.

Entonces no hay duda que la recesión llegará al Ecuador y que será fuerte…

Ninguna duda. Si no la hemos sentido todavía, es porque hemos tenido varios años de condiciones muy buenas, con precios altísimos, no solo del petróleo, sino de la mayoría de productos que exportamos. El dólar se venía devaluado lo cual también era interesante. Y las remesas superaron los 3000 millones de dólares. Todo eso, hace que la crisis mundial no nos haya pegado tan fuerte todavía. Pero las primeras señales ya se han dado, con la contracción de las remesas, la disminución de las exportaciones y la caída de los precios de los bienes que exportamos. La siguiente ola de efectos, se verá por el lado de la reducción de los créditos internacionales, de la caída del consumo y la inversión interna, y de menor crecimiento del PIB. Por ahora en el país todos parecemos más asustados por la posibilidad de una desdolarización, la cual ya sería bastante mala por sí sola, pero podría ser peor (crucemos los dedos para que no suceda), en un escenario de fuerte recesión mundial combinada con desdolarización en Ecuador. Ese en nuestro gran desafío este año…

¿Qué deben hacer las empresas en este escenario tan complejo?

En las últimas semanas he escuchado cada vez más que las crisis son oportunidades, y creo que pensar de esa forma es adecuada, pero para que podamos surfear sobre las crisis y no ahogarnos en ellas hace falta algo más que bonitas palabras o buenas intenciones. Hay que tomar acciones concretas, por ejemplo:
Lecciones del 99: Las empresas deben entender bien el mercado en el que venden, pues los impactos de la crisis se sentirán de diferente forma según el tipo de consumidor. Quién no sepa cómo se comporta su demanda ante una crisis estará en problemas. Si su empresa ya existía durante la crisis de 1999, revise las cifras de esa época, vea como evolucionaron sus ventas, qué pasó con sus precios, y trate de tener una idea de cómo es la sensibilidad de sus clientes ante las crisis. Si su empresa es más joven, recurra a encuestas para evaluar el posible comportamiento del consumidor (a menos que tenga un presupuesto generoso, no gaste dinero en encuestas contratadas, haga preguntas sencillas a sus clientes para saber cómo está afectando la crisis a su disposición a pagar). Lea más, infórmese sobre la crisis y lo que pasa en otros países.

Conviértase en detective: Haga inteligencia de mercado, revise qué está haciendo la competencia con los precios, y entienda si la mejor opción es ir contracorriente o con la corriente. Por ejemplo, hay sectores, en los que generalmente las empresas se ven tentadas a recuperar sus ganancias subiendo los precios; si usted está en un sector de alta competencia y dónde existen muchos sustitutos, casi invariablemente esa estrategia ahuyentará al consumidor y puede ser muy perjudicial. La estrategia de subir precios “porque todos lo hacen” no es adecuada; en ese tipo de mercados, las empresas deberían tratar de ser las últimas en subir el precio y las primeras en bajarlo… esa es una clara señal de que a la empresa le preocupan los consumidores y permite generar lealtad. Lógicamente una estrategia como esta implica que las empresas deben tener entre ceja y ceja el costo. En épocas de crisis hay que reducir costos, no es una opción sino una necesidad.

Venda todo mientras pueda: Hay empresas en las que las ventas durante estos primeros meses del año han crecido, yo les diría que aprovechen el momento, y vendan todo el stock que tengan. En el Ecuador se da un efecto interesante -y único- cuando hay crisis, porque la gente saca la plata de los bancos y sale a comprar bienes, por eso es que los sectores de vivienda, carros, y electrodomésticos, no se han desplomado (todo lo contrario!). Pero sería un error pensar que esa tendencia se va a mantener. Por otro lado, hay sectores que al menos durante los últimos dos años, han logrado mantenerse gracias a la fuerte inyección de gasto o inversión del Gobierno, pero este año eso no va a ser posible porque el déficit será muy alto y no se puede mantener el nivel de gasto público.
Haga dos preguntas básicas pero claves: En su sector, ¿qué incentiva al consumidor a consumir?, ¿qué incentiva a las empresas a producir?

En general, lo que deben tener en cuenta los empresarios, es que no se puede esperar que las mismas estrategias del año pasado sirvan para este año. La crisis puede ser oportunidad, pero hará un grandísimo esfuerzo empresarial para poder aprovechar esa oportunidad, y claro eso no solo depende de la voluntad de las empresas, sino también de lo que haga o deje de hacer el gobierno, por ejemplo, para mantener la dolarización y mejorar las condiciones del entorno económico… y ahí es cuando entramos en terreno muy incierto. .
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13 enero 2009

CHUPETENOMICS: LA ILOGICA PROHIBICION A LAS IMPORTACIONES

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RESUMEN:El Gobierno acaba de hacer pública la lista de restricciones y prohibiciones a la importación. Esta es una de las medidas que buscan frenar los efectos de la crisis económica. Mi análisis se centra en lo peligrosa que es una medida como esta utilizando como ejemplo lo que puede suceder en el caso de los chupetes y los chocolates .


En el Ecuador la concepción de que las importaciones son malas y que el gasto público siempre es bueno, está tan arraigado en nuestra cultura empresarial, popular y política, que resulta muy difícil abrir el debate hacia otro tipo de posibilidades o ideas. Por eso en esta sección presentaremos un análisis sobre el tipo de política comercial que se ha sugerido en el caso los chupetes y los chocolates (un ejemplo que se puede aplicar después a casi cualquier sector de la economía).


El argumento parece lógico y tan sólido que no debería prestarse para ningún contrapunto: Tenemos una industria nacional de confitería que ofrece un excelente producto y por lo tanto no deberíamos permitir que los consumidores compren productos importados porque eso mata la industria nacional y genera desempleo, por lo tanto se deben prohibir las importaciones. Tan lógico, tan sólido, y tan equivocado…


En el Ecuador la oferta total del sector de la confitería (según las cuentas nacionales del 2007 que son las últimas con información completa y confirmada), es de 188 millones de dólares, que se compone de 44 millones de importaciones y 144 millones de producción local. La idea de una medida de restricción a la importación sería evitar que esos 44 millones de dólares en confites ingresen a la economía. Analicemos esto. Primero lo primero, ¿por qué existen importaciones? Resumiendo podemos encontrar dos razones: 1) porque la relación calidad/precio del producto importado es mejor y eso hace que el consumidor lo prefiera versus el producto nacional, o, 2) porque el producto importado no se produce a nivel nacional pero hay un nicho de mercado que lo demanda. En el caso de la industria de la confitería del Ecuador hay un poco de los dos (esta sencilla reflexión es muy importante para el análisis que sigue).


¿Qué efecto práctico busca el Gobierno al impedir las importaciones? Busca sustituir esos 44 millones de dólares importados por producción nacional. Esa es la teoría, en la práctica ¿se puede hacer esa sustitución? Aquí hay dos caminos:

· Dejar de exportar: En este momento las exportaciones confiteras del Ecuador son de 52 millones de dólares anuales, por lo tanto “sustituir importaciones” implicaría necesariamente que algo de esas exportaciones (casi todo) debe destinarse al mercado local. Pero esa no es una decisión del Gobierno sino de las empresas, y las empresas se rigen por incentivos económicos (que no solo es el dinero, por supuesto). Si existen exportaciones es porque hay algún incentivo para vender afuera y no dejar ese producto en el Ecuador, eso implica que -ya sea por precio o por volumen- exportar es un buen negocio, y nadie en su sano juicio va a sustituir un mercado rentable. El resultado es que tendremos un “hueco” (un desabastecimiento) de 44 millones de dólares que ahora ya no se importan pero tampoco es interesante llenar con producto local… a menos que el precio interno suba y se genere un incentivo para producir más.


· Producir más: Este es el efecto que el Gobierno publicita como el más beneficioso, pero aquí hay que hacer otras consideraciones. Primero como ya vimos en el párrafo anterior, para que haya incentivo para producir más, el precio interno tiene que subir; eso es bueno para los empresarios dirán algunos, pero y el consumidor ¿cómo reacciona? Para eso debemos analizar la sensibilidad del mercado de confites ante un aumento de precios, y encontramos que casi todos los productos son “elásticos”, es decir que un pequeño aumento de precio genera una gran disminución del consumo. Los empresarios que creían ser beneficiados con una medida como esta porque podrían vender más, harán nuevas inversiones, sacarán nuevos productos, pero se darán cuenta tarde o temprano que “no hay mercado”, porque el consumidor sencillamente no está dispuesto a pagar un precio más elevado. El resultado es que el producto nacional es más caro que el importado, por lo tanto los consumidores no consumen y los empresarios nos venden. No hace falta mucha más explicación de por qué esta situación hace que todos perdamos…



Seguramente usted se estará haciendo un cuestionamiento crucial ante lo que acabamos de analizar en los párrafos anteriores: ¿Por qué el producto importado, es más barato que el producido en el Ecuador? ¿No nos permitiría una restricción a la importación crear una industria de confites más competitiva? Estas son preguntas muy válidas, que nos llevan a la raíz del problema… Y el problema es que estamos viendo este asunto desde el punto de vista de las importaciones, cuando deberíamos estarlo viendo desde las exportaciones. La pregunta no es por qué no importamos menos, sino por qué no exportamos más. Ahí es cuando tenemos que regresar a ver a los costos de producción y todo apunta a que los costos en Ecuador para producir chupetes y chocolates son más elevados que en Colombia o Perú, debido a una larguísima lista de factores tanto coyunturales como estructurales, pero lamentablemente en la mayoría de casos la causa está asociada a la acción del Gobierno o la falta de ella.



Por ejemplo, específicamente en el caso de los confites, el segundo insumo productivo más importante (después de cacao) es el azúcar de la cual se consumen cerca 12 millones solo en esta industria. Pero resulta que la importación de azúcar está restringida y los industriales deben comprar casi al doble de lo que cuesta en el mercado internacional. Ahí tenemos el origen de todo este problema. Una medida política para proteger a un sector que termina generando un gran costo para toda la industria, que a su vez se ve limitada en su capacidad de competir y de generar más empleo y más riqueza. Y en vez de buscar una solución para el tema de azúcar, estamos buscando nuevos parches para los chupetes… Ahora en vez de chupetes ponga cualquier otro producto en el que se vayan a utilizar políticas restrictivas o arancelarias y se irá develando con claridad por qué el sistema productivo del Ecuador es tan poco competitivo.



Se nos olvidaba algo. ¿Qué pasa una vez que la medida de restricción de importaciones de confites no funcione por todo lo que mencionamos antes? Vamos a tener un producto más caro o inexistente, pero algunos empresarios van a seguir eligiendo la opción de exportar. Entonces con “toda razón” el Gobierno va a protestar porque hay malos empresarios que prefieren vender afuera y no se preocupan por abastecer antes el mercado interno. Y con “toda razón” la siguiente medida para evitar que haya un desabastecimiento del mercado será prohibir las exportaciones de confites (parece un escenario lejano, pero basta ver hacia Argentina para palpar la realidad de una medida como esa). El principio del fin de la industria de confites del Ecuador…

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12 enero 2009

Las primeras medidas “anticrisis”

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Resumen: ¿No que no nos afectaba la crisis? Es cierto, nadie esperaba que la crisis en EEUU fuera tan fuerte! Pero, también es cierto que los primeros datos que indicaban una recesión ya se dieron a inicios de 2008 (en este mismo Blog he escrito temas relacionados a la crisis durante todo el 2008). Lamentablemente, en el Ecuador recién despertamos.

En todo caso ya tenemos datos preocupantes: el desempleo subió 1% en el mes de Octubre (esta cifra podría ser solo coyuntural pero es preocupante), y los depósitos en la cuenta única del Tesoro en el Banco Central han caído 1500 millones en 5 semanas!

Las medidas “anticrisis” se acaban de anunciar y todavía está por definir su aplicación real y alcance, pero trataremos de dar una valoración inicial (estoy preparando un análisis sobre las nuevas medidas: restricciones a la importación por ejemplo, que publicaré dentro de poco en el Blog).

Por un lado, las propuestas positivas giran en torno a: la reducción de aranceles a la importación de productos que no se producen en el Ecuador, moratoria del anticipo del pago del impuesto a la renta para el sector exportador, se darán líneas de crédito a través de la CFN. Nuestra opinión, es que todo aquello que implique menores trabas o costos para la actividad empresarial es muy positivo, y de hecho no debería ser par de una política coyuntural sino permanente. Una estrategia de desarrollo de largo plazo debe contemplar reducciones de costos de exportación e importación, mejora de todos los servicios que presta el Estado, reducciones de trámites, mayor transparencia y agilidad en compras públicas, etc…

Por otro lado, hay temas que en nuestra opinión merecen mayor estudio:

Aumento a la salida de capitales (de 0.5% a 1%): la “lógica” detrás de esto es evitar que vengan capitales golondrina al Ecuador y sobretodo que no salgan los capitales ya existentes. Suena bien, pero en la práctica no hemos tenido muchos casos de capitales golondrina (irónicamente, ni los especuladores vienen a invertir en Ecuador). Entonces eso solo encarece las transferencias hacia el exterior. Otro tema en discusión es la creación de un impuesto al stock que los bancos mantienen en el exterior. Estas dos medidas están dirigidas a la banca, que mantiene fondos por 4000 millones de dólares, pues el Gobierno considera que deben traer el dinero para entregar más créditos. Nuevamente este es un tema que si no se hace con cuidado, puede generar más problemas que soluciones (un mínimo nivel de stock en el exterior es indispensable y sano… quizás 4000 es demasiado, ¿pero quién debe decidir cuánto es demasiado?).

Restricción a la importación: Calza como anillo al dedo en el momento actual para proteger a la industria nacional de la competencia extranjera y la devaluación de otras monedas frente al dólar, pero enfrentémoslo, este es un tema que el Gobierno viene barajando desde inicios del año pasado (es un asunto ideológico que incluso se plantea en la nueva constitución como parte del modelo de desarrollo “hacia adentro”). El ejemplo utilizado es el de los chocolates y caramelos que se importan en grandes cantidades a pesar de que tenemos una industria muy competitiva. Suena bien y fue una propuesta aplaudida por varios empresarios. Pero el tema no es tan sencillo.

La realidad es que hay una restricción a la importación de azúcar, por lo que los industriales (gaseosas, caramelos, chocolates, jugos, etc..), deben comprar el azúcar en el mercado interno a veces hasta un 100% más caro de lo que se vende a nivel internacional. Como es lógico esto impide que tengamos un producto terminado competitivo (a pesar de que empresas como Confiteca han hecho un muy buen trabajo, siguen siendo éxitos aislados), y por eso es que el producto importado llega al mercado ecuatoriano en gran cantidad. Es decir que esta medida es solo un parche de cortísimo plazo, que no soluciona el problema de fondo. No se está pensando en función de cadenas productivas (o clusters). Lo mismo podemos decir para el resto de restricciones a la importación… estamos atacando al síntoma no a la enfermedad.

Las tasas de interés ¿suben o bajan?: El Gobierno tiene un gran dilema entre manos, su política y línea ideológica, ha sido la de bajar las tasas de interés. Esto se lo ha tratado de hacer vía fórmulas que fijan las tasas permitidas (cuyo método de cálculo es todavía un misterio). La discusión de estos dos años ha girado en torno a lo peligrosa que es esa práctica, pues el resultado más prob,able sería la reducción de líneas de crédito que no serían rentables a un nivel de tasa bajo; el microcrédito por ejemplo, se presta a tasas altas, que según el Gobierno son “excesivas”, pero los costos que tienen los bancos por brindar ese servicio es caro, por lo que si los márgenes de rentabilidad no recuperan los costos, se tendrían que dejar de entregar microcréditos.

En su anuncio del 18 de Noviembre el Presidente Correa dijo (no es una traducción literal) que se estimulará el ahorro nacional, se bajarán las tasas de interés y se fomentará el crédito. Aquí viene el dilema, pues estas medidas son mutuamente excluyentes. Para fomentar el ahorro se debe subir la tasa de interés. Para fomentar el crédito se deben bajar las tasas. Como se ve, no se puede hacer las dos cosas al mismo tiempo ¿Qué es lo que se quiere en el fondo? ¿Y cómo hacer esto sin que se afecte la rentabilidad de la banca o se ponga en peligro la estabilidad de todo el sistema?

El camino más lógico parece ser estimular al crédito y al consumo mediante una tasa de interés más baja. ¿Cómo se logra eso? En EEUU es más claro, porque el Gobierno tiene un instrumento bajo su control que son los bonos del tesoro, y al mover esa tasa se mueve todo el resto de tasas del mercado. En Ecuador no hay esa opción. Así que o se bajan las tasas por decreto, o se deja que se fijen en el mercado. Lo más sano es lo segundo. Aquí surge un nuevo problema: los costos financieros son elevados en el Ecuador, el riesgo país está subiendo y medidas como los impuestos a la salida de capitales o al stock solo encarecen más los costos y por tanto presionan al alza de tasas. La opción de bajar tasas por decreto, como ya dijimos, puede ser muy riesgosa. Así que ahí tenemos -todos como sociedad- un gran reto entre manos; buscar un mecanismo eficiente para bajar la tasa, aumentar el crédito, sin poner en riesgo a todo el sistema financiero. No es nada fácil. Read more!

27 octubre 2008

¿El ocaso del Capitalismo?

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RESUMEN: Con la crisis financiera mundial y su origen en la especulación financiera, surgen renovadas dudas sobre el modelo de mercado ¿Es este el fin del capitalismo? Un análisis sobre los origenes de la crisis, el fin de una Era... pero ciertamento no el fin de la economía de mercado. (HAGA CLIC PARA VER EL ARTICULO COMPLETO)

Hasta ahora, la crisis más fuerte desde 1929 se ha llevado por delante a una serie de iconos del sistema financiero mundial. Morgan Stanley, Goldman Sachs, Merryl Linch, que eran para la mayoría de nosotros referentes del sistema monetario del siglo XX, pasaron del cielo al infierno en unas pocas semanas. Esto por sí solo ya es suficiente para pensar que algo grave está pasando en la economía de mercado. Pero la crisis actual no solo ha borrado de un plumazo a esos grandes nombres, sino que amenaza con dejar una huella mucho más profunda y duradera. Una que debilitaría las bases mismas del capitalismo tal como lo conocemos y podría significar el inicio de un nuevo modelo económico mundial. Pero no está para nada claro cuál sería ese nuevo modelo.

Lo cierto es que el sistema ha fallado, y ahora no faltan los políticos que anuncian que siempre supieron que algo andaba mal, en una suerte de “te lo dije”. Nicolás Sarkozy llamó a “repensar el capitalismo” y mencionó “que la legitimidad del Estado para intervenir en el sistema financiero ya no está bajo cuestionamiento alguno”, Angela Merkel mencionó que “hace algunos años estaba de moda decir que el Estado sería más débil en un mundo globalizado” y agregó la Canciller alemana “nunca compartí esa visión”. Otros más radicales en Oriente Medio y en América Latina, han comentado que este es el fin del “capitalismo salvaje” y de la “anarquía del mercado”. ¿Qué está pasando? ¿Es este el fin de la economía de mercado y del modelo que la sustenta, el capitalismo?

¿Qué falló?

Por supuesto, nuestro primer instinto nos hace pensar que lo que falló fue lógicamente el mercado. Y en este sentido lo que más se escucha en este momento es que el libre mercado no se auto regula como lo sostiene la teoría clásica. Quienes abogan por esta postura sostienen que siempre se ha sabido que el mercado perfecto no existe y que los mercados no funcionan bien. De hecho, si se lo deja en libertad sin ninguna restricción ni control, el mercado hará justamente lo que acaba de pasar: desplomarse. Y como el mercado no se auto regula entonces requiere ayuda del Estado para funcionar, o incluso –en una expresión más radical- el mercado no debería existir porque el Estado puede suplir todas las necesidades de mejor forma.

Es cierto, que los mercados fallan, pero eso no es lo importante para entender qué pasó. Para entender los orígenes de la crisis hay que remontarse a la otra gran crisis de inicios del siglo XXI, la de las empresas puntocom en el año 2001. El detonante de aquella crisis fue en el fondo muy similar a lo que acaba de suceder en EEUU.


Hace una década, los inversionistas sobredimensionaron los proyectos de las empresas tecnológicas (las de la llamada nueva economía), y entregaron capital a emprendedores sin las garantías necesarias, y sin un plan de negocios concreto. Cualquier idea basada en Internet, por más descabellada que fuera era financiada. Lógicamente, el sistema colapsó cuando se vio que las ideas no se materializaban en negocios rentables, y resultó que la nueva economía se regía por las mismas reglas de la vieja economía (un proyecto que no es viable ni rentable no debería ser financiado… y punto).


En forma similar la crisis actual se inició cuando los bancos comenzaron a entregar créditos sin garantías a personas que no debían haber tenido acceso a crédito. Si las empresas puntocom enceguecieron al mercado hace diez años, ahora fueron los bienes raíces. El precio de las viviendas seguía en alza, y a medida que se entregaban más créditos, más subía la demanda y los precios volvían a trepar. Con eso era incluso más fácil que antes obtener un crédito, porque si los ingresos corrientes no permitían pagar las hipotecas, siempre se podía vender la casa o el departamento… una muy buena ganancia por donde se lo viera. Pero al igual que en el caso de las empresas puntocom, el sistema era una bomba de tiempo porque para el año 2007, el nivel de deuda promedio de las familias en EEUU era del 130% de su ingreso.


La diferencia entre la crisis actual y la del año 2001, es que antes fue un problema específico de las empresas y de unos pocos bancos. Ahora, la crisis es de las familias y de los bancos grandes… eso cambia completamente el panorama.


Hasta aquí entonces lo único que nos queda claro es que los mercados han fallado en forma reiterada, lo cual comprobaría la hipótesis de que el “sistema de mercado no funciona”. Pero hace falta algo más. Un pequeño gran detalle que hace toda la diferencia: ¿Por qué la gente se endeudó tanto? ¿Y por qué los bancos tomaron más riesgos de los necesarios?


La respuesta está en las tasas de interés. Para compensar el decrecimiento económico que vino después del año 2001, la FED con Alan Greenspan a la cabeza (quién ha pasado de héroe a villano en menos de un año), decidió bajar las tasas de interés de los bonos federales. Hasta ahí, no había nada distinto a lo que se había hecho en otras ocasiones y había funcionado. El problema es que –aparentemente- a la FED se le fue la mano, las tasas llegaron al nivel de 1% y se mantuvieron demasiado tiempo ahí. El resultado fue que las personas se endeudaron en forma acelerada y los bancos tuvieron que comenzar a buscar mecanismos que les permitieran mantener rentabilidad bajo un escenario de tasas tan bajas, y ahí fue cuando surgieron los famosos “subprime” que son créditos de alto riesgo (también llamados por Leopoldo Abadía, ex -profesor del IESE de España que se ha puesto muy de moda últimamente, crisis NINJA, pues según él los créditos se concedieron a personas No Income, No Job, No assets … sin ingresos sin trabajo y sin activos).


Entonces el panorama se va aclarando, no es que el mercado siempre toma las peores decisiones, sino que los Gobiernos a veces “ayudan” a que tome malas decisiones.

¿Un nuevo modelo?

La economía de mercado tal como la hemos vivido, no está libre de culpa. Si bien, siempre encontraremos una gran relación entre la política y las crisis económicas, el mercado (el capitalismo) ha hecho también lo suyo para ganarse su mala reputación.
Para no ir demasiado lejos en el tiempo, desde la crisis asiática de 1997, se evidenció (otra vez más) que el mercado requiere algún tipo de control. Todos recordamos el “milagro” de los tigres asiáticos durante los ochenta y buena parte de los noventa. En ese momento, los ojos del mundo estaban posados en Japón, Corea del Sur, y otros países de la zona que habían logrado tener niveles de crecimiento acelerados en base justamente a pasar de economías planificadas a economías de libre mercado. De hecho, los economistas de occidente admiraban la libertad económica y financiera que se vivió durante la década de los noventa en buena parte del Asia. El milagro se vino abajo cuando en cuestión de pocos meses, las economías de Japón, Indonesia, Tailandia, Malasia, Corea y otras, caían como fichas de dominó. ¿Qué pasó? ¿Otra vez un problema de la economía de libre mercado que funciona mal?


Paul Krugman (ganador del premio Nobel del 2008) en su excelente libro publicado en 1999, De vuelta a la economía de la gran depresión, menciona que las economías asiáticas se habían vuelto más vulnerables a una crisis “porque habían abierto sus mercados financieros, porque, de hecho, se habían vuelto mejores economías de mercado, no peores. Y se habían vuelto más vulnerables porque se aprovecharon de su nueva popularidad con los prestamistas internacionales para incurrir en deudas sustanciales con el mundo exterior”. El problema fue que esas nuevas deudas en dólares, intensificaron el círculo vicioso de la crisis una vez que se dieron los primeros síntomas de pérdida de confianza por parte de los depositantes.

En la base de todo, están entonces –al igual que ahora- los bancos, quienes prestaron dinero en forma alegre. Sin duda el sistema financiero internacional y específicamente de Estados Unidos tiene mucho que ver con las crisis financieras mundiales, pero no es el único responsable. Los gobiernos del Asia también tuvieron su cuota en la crisis ¿Qué hicieron? Resulta que el modelo no era tan libre después de todo, y que “por detrás” los gobiernos encaminaban gran parte de los recursos que venían del exterior hacia los proyectos que tenían mayor interés político. Se promocionaban en forma activa los sectores a ser desarrollados y los capitales fluían sin restricción hacia ahí, los créditos eran muy baratos y sin garantías, los sectores fueron protegidos de la competencia externa a través de fuertes subsidios y aranceles, o manteniendo monedas devaluadas (como lo sigue haciendo China por ejemplo). Era lo que llegó a denominarse como un “capitalismo clientelista”, capitalismo al fin, pero con un toque asiático, y una clara intervención del gobierno en decisiones crediticias fundamentales que pueden haber hecho germinar el virus de la crisis de 1997. El mercado falló, pero no se cayó solo, los gobiernos le ayudaron.


Regresando al presente, ¿en dónde nos deja todo esto? Necesitamos encontrar un modelo mixto, en donde la bonanza del mercado nos permita generar niveles de desarrollo económico que son imposibles de obtener en otros modelos de corte comunista, pero que existan los suficientes controles como para evitar el libertinaje económico. Puede ser que ese modelo sea más cercano al sistema Europeo y un poco más alejado de Wall Street, ese es un debate que está abierto y que ciertamente no vamos a resolver aquí, pero de ninguna forma debería parecerse al socialismo de inicios del siglo XX, o al comunismo cubano. Quizás lo más sensato es pedir que haya más control e intervención del Estado en el sistema financiero sobre todo en los mercados de derivados, hipotecas de alto riesgo, fondos de pensión, fondos de cobertura y otros. Lo insensato es pedir intervención en todos los mercados a razón de que “nada funciona”.


Krugman termina su libro con una reflexión importante, que calza para los difíciles momentos que vive y vivirá la economía mundial: “Algunas personas dicen que los problemas de Japón, del Asia emergente y de Brasil son estructurales, sin una cura rápida disponible, pero yo creo que los únicos obstáculos estructurales a la prosperidad del mundo son las doctrinas obsoletas que abarrotan las mentes de los hombres”.


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09 octubre 2008

REPORTE ESPECIAL SOBRE LA CRISIS MUNDIAL

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El reporte más completo y actualizado sobre la crisis de EEUU y los efectos mundiales. Siga el link para abrir el reporte dinámico creado por el IDE Business School.

http://www.ideinvestiga.com/ide/documentos/compartido/gen--002283.swf Read more!

25 septiembre 2008

La crisis financiera y sus repercusiones

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RESUMEN: Un recuento rápido y al estilo "economía descomplicada" de lo que ha sucedido en EEUU y de sus consecuencias. Como este es un tema que se mueve con tanta rapidez seguiré haciendo un análisis periodico de lo que pasa en EEUU, la caida de los bancos de inversión, y los efectos.

¿Dónde comenzó todo?
La primera señal negativa se dio con la crisis del sector inmobiliario en los EEUU, y la precaria situación que tuvieron algunos bancos de inversión. Eso generó un bajo crecimiento de la economía, y sobre todo un gran temor por parte de las familias que veían como sus viviendas (que son en muchos casos el ahorro de toda una vida), se devaluaban a un ritmo desesperante. Al mismo tiempo, los mercados internacionales perdían fe en el dólar precipitando la devaluación acelerada de la moneda más utilizada del mundo.



Así, los inversionistas (aquí no hablamos solo de personas de traje y corbata, si no norteamericanos comunes y corrientes), comenzaron a buscar refugio en otras monedas como el Euro y a buscar inversiones más rentables como por ejemplo el petróleo y los commodities. En el caso de los commodities los precios ya venían subiendo debido al furor que se creó por los biocombustibles, pero fueron los “nuevos” inversionistas los que precipitaron el alza de precios…




Y todo ese mix de elementos (casas, dólar, biocombustibles, especulación), fueron -en muy resumidas cuentas- los que catapultaron el alza de precios en los mercados mundiales.
La burbuja especulativa -con los nuevos inversionistas ávidos por recuperar rápidamente lo que habían perdido en la parte inmobiliaria- creció en forma acelerada. Pero ese es el problema de las burbujas; se desmoronan tan rápido como crecen, y su comportamiento es impredecible.

¿Otros culpables?
La reciente crisis financiera no es solo el resultado de lo sucedido los últimos dos años. En realidad se viene cocinando en forma silenciosa desde el 2001. Desde de la caída de las empresas puntocom, y de los atentados del 11 de septiembre, la Reserva Federal (FED), bajó los intereses en forma abrupta para reactivar la economía. Eso efectivamente dio resultado pero los intereses llegaron a ser tan bajos (cerca del 1%) que la economía comenzó a sobrecalentarse. En pocas palabras, las personas sacaron créditos en forma masiva y los bancos alegremente prestaron todo lo que pudieron. El problema fue que prestaron a gente que no era muy solvente y sin ninguna garantía.



Con familias que en el año 2002 tenían un promedio de endeudamiento del 130% respecto a su ingreso disponible, no hacía falta mucho para que la burbuja explotara. Las familias salieron a refugiarse buscando otros tipos de inversiones, y encontraron abrigo justamente en la parte del sector financiero que había sido menos tocado por la crisis inmobiliaria, fueron hacia la bolsa de valores. Puede haber otros elementos pero creemos que aquí hay una buena respuesta a lo que ha pasado en EEUU y los orígenes de la crisis actual.

¿Qué está pasando ahora?
Los bancos que habían ubicado el grueso de sus inversiones en el mercado de futuros petroleros, en los futuros de commodities (alimentos), etc, estaban apostando a que el boom de las materias primas continuaría. Pero la economía mundial sintió muy rápidamente el efecto de los altísimos precios del petróleo, el acero y los alimentos… Y ahí fue cuando la segunda burbuja explotó: la de los productos básicos.



Como los bancos tienen préstamos e inversiones cruzadas, cuando un banco entra en problemas genera un remezón en todo el sistema. Cuando el problema en un banco pequeño no pasa nada, pero ahora son los grandes los que se han visto afectados… Y por eso es que la crisis financiera se ha regado a todo el sistema financiero mundial.

¿Qué está haciendo la FED?
La crisis financiera fue tan violenta que tan solo hace unas pocas semanas se esperaba que la FED eleve la tasa de interés más allá del 2%, por que habían ciertas señales de que la economía estaba mejor… Pero con el colapso de los bancos, el mercado apuntaba a que las tasas en lugar de subir bajaran para reactivar de esta forma la economía. ¿Cuál es el efecto de una reducción de la tasas? Crédito más barato y fondos frescos que se inyectan para contrarrestar las pérdidas que tuvieron los bancos. Pero la FED decidió no recortar los intereses porque las autoridades monetarias consideran que todavía hay un fuerte riesgo de que haya inflación en la economía de EEUU. Y tiene miedo que si bajan los intereses, logren reactivar la economía pero al costo de una elevada tasa de interés. Así que por lo pronto la FED no toca los intereses pero inyecta fondos gigantescos (180 billones de dólares en conjunto con otros bancos centrales del mundo), para levantar la economía.

¿Cómo le pega esto al Ecuador?
Petróleo: Extremadamente grave porque se prevé que haya una caída de la economía mundial y por tanto de la demanda general, es decir que el precio de petróleo puede seguir bajando. Se estima que puede estabilizarse cerca entre los 70-80 dólares por barril (pero para ser sinceros esto es un poco de futurología). Así nuestro petróleo podría venderse cerca de los 60 dólares por barril… El mensaje es claro cualquier fijación en el presupeusto de Ecuador por encima de ese valor ya nos genera problemas de déficit… Lo más prudente sería ser más pesimistas y pensar que el petróleo del Ecuador se cotiza en $50.



Exportaciones: Las exportaciones se ven lógicamente afectadas pues nuestros productos se vuelven más caros cuando el dólar se aprecia (lo que ha venido sucediendo). Así por ese lado, podemos esperar un menor dinamismo en los mercados externos, lo cual nos deja un panorama bastante sombrío si tenemos en cuenta que incluso con la ayuda de la devaluación del dólar nuestros principales productos de exportación tuvieron un desempeño muy malo. Además, tenemos el problema de la caída de la demanda mundial, y cuando la gente de consumir lo primero que se afecta son productos como los que vende el Ecuador. Así que tenemos efecto negativo por el lado del volumen exportado y del valor exportado…


Remesas: Ya venían creciendo a paso muy lento durante el 2007. Con una crisis financiera en EEUU y problemas en Europa, no podemos esperar que los migrantes sigan enviado la misma cantidad de dinero que antes porque sus finanzas estarán más restringidas…

Mi apreciación:
Queda claro que estamos ante un cambio de tendencia. Los precios de los productos básicos han comenzado a caer. El petróleo viene en caída vertiginosa (60 dólares por barril en menos de 2 meses). El dólar se aprecia, no porque la economía de EEUU esté mejor sino porque la economía de Europa está peor. Y en general podemos decir que este es el comienzo del fin de la ola… Viene tiempos en los países deben ajustarse el cinturón, y los consumidores y empresarios deben hacer lo mismo. Hay que ser más cautos que antes. ¿Desdolarización? No sería un escenario descabellado si es que el Gasto se mantiene al ritmo que viene creciendo y el petróleo sigue cayendo. No, es un escenario que se daría a corto plazo, pero las presiones sobre las arcas fiscales pueden generar fuertes desequilibrios. Todavía hay tiempo de corregir…
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19 septiembre 2008

Consecuencias para Ecuador

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Resumen: La caída de precios de los alimentos y el petróleo podrán presión sobre la economía ecuatoriana.
Además, el dolar ha comenzado a apreciarse, lo que puede ser tambien un problema para nuestras exportaciones ¿Cómo afecta la caída de los precios internacionales al Ecuador? Un primer análisis sobre este tema.

Inflación: El primer impacto de una disminución de los precios de los commodities y de las presiones inflacionarias mundiales, estarían por supuesto por el lado de una menor incidencia de la inflación importada del Ecuador. Según un reciente estudio del Banco Central, el 54% de la inflación del País, se explica por el efecto de los precios internacionales (encuentre el estudio en http://www.ideinvestiga.com/, con la clave “BCE”). Este dato nos parece sin duda elevado, lamentablemente el estudio tiene muy poco análisis y sustentación de cifras, pero otorgando el beneficio de la duda, supongamos que el dato de 54% es real; eso significa que si los precios bajan en el mundo, inmediatamente deberíamos tener una reducción real de la inflación en el Ecuador. Hay que seguir de cerca la evolución de estos últimos meses del año.


Pero claro, lo que nosotros hemos estimado es que el crecimiento de la inflación del Ecuador, está también asociada a las expectativas de los consumidores y los empresarios, es decir a la demanda y a la oferta respectivamente, y ese es un componente que no está tomado en cuenta en el estudio del BCE. Si los subsidios crecen, el gasto sube y el presupuesto aumenta, el consumo va a seguir generando presión sobre los precios, sobre todo si, por el otro lado, la inversión privada no despunta.

En resumidas cuentas, por el lado de la inflación deberíamos ver más cosas positivas que negativas si los precios internacionales bajan.


Dólar: Un tema a seguir de cerca: ¿Se va a apreciar el dólar? Por el momento, se ha visto un ligero repunte de esta moneda frente al euro. Una ligera mejora frente a la caída en pica de los primeros meses del año, pero varios reportes internacionales señalan que viene una recuperación en camino. Para el Ecuador eso tiene impacto al menos por dos lados:
Fuente: BCE

1. Las importaciones se beneficiarían de la apreciación del dólar pues se abaratan. Eso a su vez implicaría que los costos de producción para muchas industrias bajarían. Según el mismo estudio del BCE que citamos en la sección anterior, otra explicación para el alza de la inflación en Ecuador es el diferencial del tipo de cambio con un 12,3% de contribución al alza de precios (recuerde que el otro componente son los precios internacionales con el 54%). Por tanto, por ese lado se puede esperar efectos positivos para la economía del país.

2. Las exportaciones se ven lógicamente afectadas pues nuestros productos se vuelven más caros cuando el dólar se aprecia. Así por ese lado, podemos esperar un menor dinamismo en los mercados externos, lo cual nos deja un panorama bastante sombrío si tenemos en cuenta que incluso con la ayuda de la devaluación del dólar nuestros principales productos de exportación tuvieron un desempeño muy malo (vea la última sección de este artículo).
Lo único que podría ser positivo por este lado, es que al apreciarse el dólar, se devalúa el euro (lógico!), y eso puede ayudar a que las exportaciones hacia el viejo continente tomen fuerza, no porque nuestros productos sean más baratos sino porque la economía europea podría ganar algo de vitalidad si su moneda se devalúa (exportar más por ejemplo y que eso se traduzca en un mejor crecimiento económico en economías que han sido muy golpeadas como la de España). Pero ese es un efecto que estará limitado por el crecimiento económico en ese continente, y por lo pronto las expectativas no son buenas.

Petróleo: Malas noticias en general por este lado, si se llegan a cumplir las expectativas de buena parte de los analistas que esperan que el petróleo se equilibre cerca de los 80 dólares dentro de los próximos meses. El gran problema es que el presupuesto que el Gobierno del Ecuador ha definido para el año 2009, contempla un precio del barril de 85 dólares. Si tenemos en cuenta que el barril de petróleo ecuatoriano se vende con un descuento cercano al 15%, el problema está muy claro, y cualquier variación del precio internacional por debajo de los 90 dólares pondría mucha presión sobre los ingresos. Además como ya desaparecieron los fondos de ahorro petrolero, no hay ningún recurso para contingencias, lo que es muy peligroso. Al cierre de esta edición, el precio al que se vende el petróleo ecuatoriano ya estaba peligrosamente por debajo de los 80 dólares (promedio del crudo “Napo”, que es de menor calidad y el crudo “Oriente” de mayor calidad). Para cuando nuestros lectores tengan Perspectiva en sus manos, es muy posible que el petróleo en el mundo (WTI) haya continuado su caída hacia los 80 dólares…así de volátil es este mercado. .
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Petróleo y Alimentos: el fin de la ola...

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La tendencia de crecimiento de los precios internacionales se está revirtiendo. El dólar gana algo del terreno perdido, pero ahora es la crisis financiera (¿recesión?) mundial la que preocupa. Es el fin de un ciclo…Esta es la primera parte de una serie de temas que iré haciendo sobre la economía mundial y los precios...

Para entender la caída actual de los precios hay que ver lo que originó en primer lugar la subida. Muchos pueden inclinarse a pensar que todo comenzó con la alta demanda de China, nuestras investigaciones sugieren que si bien el gigante asiático puede haber contribuido, fue la economía de Estados Unidos la que realmente detonó la escalada mundial de precios.

La primera señal negativa se dio con la crisis del sector inmobiliario en los EEUU, y la precaria situación que tuvieron algunos bancos de inversión. Eso generó un bajo crecimiento de la economía, y sobre todo un gran temor por parte de las familias que veían como sus viviendas (que son en muchos casos el ahorro de toda una vida), se devaluaban a un ritmo desesperante. Al mismo tiempo, los mercados internacionales perdían fe en el dólar precipitando la devaluación acelerada de la moneda más utilizada del mundo.


Así, los inversionistas (aquí no hablamos solo de personas de traje y corbata, si no norteamericanos comunes y corrientes), comenzaron a buscar refugio en otras monedas como el Euro y a buscar inversiones más rentables como por ejemplo el petróleo y los commodities. En el caso de los commodities los precios ya venían subiendo debido al furor que se creó por los biocombustibles (y una serie de malas políticas gubernamentales que hemos comentado en artículos anteriores), pero fueron los “nuevos” inversionistas los que precipitaron el alza de precios… Y todo ese mix de elementos (casas, dólar, biocombustibles, especulación), fueron -en muy resumidas cuentas- los que catapultaron el alza de precios en los mercados mundiales.



Y ahora, ¿qué está llevando los precios a la baja? Nuevamente debemos ver hacia EEUU. Con la fuerte devaluación del dólar, este país logró reducir su déficit comercial, recordemos que la devaluación abarata las exportaciones y encarece las importaciones, y con eso la economía interna se ha vuelto un poco más robusta, y sobre todo hay más confianza entre los inversionistas que ahora apuestan porque la crisis inmobiliaria es menos grave y duradera de lo esperado.





Con eso, los capitales están retornando hacia el dólar, lo que fortalece nuevamente a la moneda que sigue muy devaluada pero menos que antes. Ojo, que el repunte de EEUU todavía no es tan claro, pues hace pocas semanas dos bancos de inversión muy grandes tuvieron que ser intervenidos por el Gobierno, y eso provocó un sacudón en el mercado financiero mundial. El desempleo sigue siendo muy alto y el crecimiento económico todavía es bajo. El último capítulo de esta crisis financiera todavía no se escribe… Pero en lo que respecta al tema del presente artículo, el efecto de esa crisis financiera es claro, menor demanda y menor crecimiento mundial que genera menores precios del petróleo y los commodities.

La mala situación económica del 2007 y comienzos de este año, también cambiaron la tendencia de consumo en Estados Unidos haciendo que las familias reduzcan en forma importante su consumo. Específicamente, el consumo de petróleo diario en EEUU se cayó en 800.000 barriles diarios durante junio, una disminución del 4% que es algo que no se había visto desde las crisis del petróleo de los setenta.



Ahí no termina todo. Los incentivos para cambiar el estilo de consumo que generan los altos precios del petróleo alcanzan niveles insospechados: Una encuesta de Colwell Bankers encontró que el 78% de las personas que viven en los suburbios están considerando la opción de cambiarse a la ciudad debido a los costos de la gasolina; en los primeros cuatro meses del 2008, la venta de vehículos híbridos subió un 25% en todo el país; en el mismo periodo la venta de los todo terreno (SUV´s) bajaron 30%; varias empresas a nivel nacional han implementado semanas de trabajo de solo 4 días con más horas de trabajo para evitar los desplazamientos innecesarios.

Lenta pero en forma decidida, los propios consumidores de todo el mundo (principalmente de Estados Unidos que representa ¼ de la demanda mundial) comienzan a encontrar alternativas a los precios altos, y eso genera a su vez una importante señal para los mercados: el precio del petróleo va a caer… .





¿Seguirán cayendo?

Muy pocos analistas se imaginaban que la escalada de precios que tuvimos este último año iba a ser tan fuerte. Ahora que los precios están cayendo rápidamente muy pocos se aventuran a decir hasta donde caerán. Lo que sí parece claro es que seguirán cayendo…¿De qué depende? Primero la burbuja especulativa que parece estar llegando a su fin. Pero claro la especulación es generalmente la respuesta a “algo”, pues no surge en forma espontánea y mágica como algunos políticos piensan. Ese “algo” está ligado a las menores expectativas de crecimiento en Europa y Japón, y por tanto un menor consumo de petróleo y materias primas, lo que podría hacer bajar el precio.



Otra explicación es que el dólar se está fortaleciendo, y con ello el precio del petróleo también baja. Finalmente hay que apuntar a la crisis financiera en EEUU que destapó la fragilidad de esa economía y el “delicado equilibrio mundial”(vea en ideinvestiga.com, un artículo relacionado de abril 08). Entonces: ¿Se desplomarán los precios? No parece probable, porque China y otros países en desarrollo siguen demandando fuertemente y eso puede compensar la caída en Europa y Japón.



Lo que sí está claro es que la tendencia alcista del último año se ha revertido, y los precios van a seguir bajando ahora que la especulación pierde terreno.


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22 agosto 2008

¿Y SI EL DÓLAR SE DERRUMBA?

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RESUMEN: Parecía una caída “controlada” del dólar hasta finales del año pasado, pero en el primer trimestre de 2008, la divisa más fuerte del mundo cayó fuera de control. No es nada raro que las monedas tengan un tipo de cambio fluctuante, pero la voz de alarma la han dado varios analistas financieros que ven en la tendencia decreciente del dólar, una gran similitud con el declive de la libra esterlina hace medio siglo… y que terminó con la hegemonía de esa moneda.






Uno podría pensar que no existe mayor problema, porque las monedas se “turnan” el liderazgo cada cierto tiempo y los mercados sufren en el corto plazo pero eventualmente se ajustan a la nueva divisa, y todo sigue funcionando. Pero ahora hay un temor adicional, que le da un aire de crisis mundial a la devaluación del dólar: las reservas mundiales -de dólares- alcanzan los 5.7 trillones, y lo cual significa que se han multiplicado por tres desde inicios de la década. Tan solo China y Japón poseen 1.4 y 1.0 trillones respectivamente. Tenemos aquí un componente muy peligroso. Si recordamos que en la sección anterior dijimos que existen ciertos países que pueden hacer un contrapeso ante la recesión, pero ahora vemos que varios de esos países mantienen gran parte de sus reservas internacionales en dólares devaluados.

Para entender lo que sucede con el dólar, es importante entender por qué el dólar es la moneda de mayor circulación en el mundo. Aquí hay básicamente dos puntos: es una buena reserva de valor, y es un excelente medio de pago.

El dólar como reserva de valor ha sido exitoso porque una gran cantidad de países fijan sus monedas en base a las reservas en dólares que poseen. Logran mantener la confianza en sus monedas en base a la confianza que ha dado el dólar. Si el dólar se devalúa en forma acelerada, las reservas de los países se tornan menos rentables; los habitantes de cada país comienzan a perder confianza en la moneda local y demandan monedas más fuertes como el Euro o el Yen; eso a su vez genera devaluación de la moneda local; y ese exceso de liquidez en el mercado genera inflación. Este ciclo es justamente, el que está atacando a varios países en desarrollo tanto en América Latina como en Asia.

Por lo tanto, las autoridades monetarias de cada país, deben decidir si desprenderse de todos sus dólares o aguantar hasta ver si el dólar se recupera. Es una decisión muy compleja porque ser el primero que abandona el dólar es costoso (porque hay que comprar una moneda cara como el euro), pero ser el último en abandonar el dólar es más costoso aún (porque para ese entonces el dólar se habrá depreciado demasiado).

Sí, los primeros que abandonan el barco tienen más opciones de salvarse, pero nadie quiere dar ese primer paso, porque todos los países saben que un colapso del dólar generaría una crisis mundial sin precedentes (por el nivel tan alto de las reservas internacionales), y nadie quiere pasar a la historia como el causante. Es un equilibrio muy delicado…

El dólar como medio de pago ha sido extremadamente éxitoso porque a nivel mundial todo el mundo acepta esa moneda para facilitar las transacciones. El petróleo, los commodities, y casi todos los intercambios comerciales entre empresas del mundo se hacen en dólares. Eso le ha otorgado a esta moneda un gigantesco poder, pues el costo de cambiar todo ese sistema de pagos es tremendamente grande. Es decir que por este lado el dólar todavía está sólido. Pero ojo, si la devaluación continúa, poco a poco las empresas multinacionales van a exigir que los pagos se hagan en euros o yenes, y entonces la pérdida de valor del dólar se va a acelerar. Así que también es un equilibrio precario…


¿Qué nos queda? Algunas personas han comenzado a especular sobre si volveremos a la hegemonía del oro una vez que el dólar colapse. Eso implicaría regresar a una especie de acuerdo de Bretton Woods, en el que el oro era la reserva de valor que sustentaba las monedas (en realidad era el dólar el que se fija frente al oro, y las demás monedas se fijaban frente al dólar). El aumento del precio del oro parece estar alineado con esta posibilidad, pues la onza ya ha superado la “barrera” de los 1000 dólares. Hay un fuerte componente de especulación en esta subida, porque la gente se ha volcado al oro como tabla de salvación ante la caída del mercado inmobiliario, la devaluación del dólar y la inestabilidad financiera. ¿Es realmente el oro la salvación?

Posiblemente no. Lo que el mundo necesita es una moneda que facilite las transacciones y al mismo tiempo sea una buena reserva de valor, el oro solo cumple con la última condición (e incluso recordemos que en el año 2000 el oro también estuvo muy “devaluado” y su precio cayó fuertemente; lo mismo ha sucedido en varias épocas, fuerte especulación y después fuerte caída). Por tanto, lo más seguro es que sea alguna otra moneda y la que más opciones tiene en este momento es el Euro. Ojo, eso no significa que el fin de la hegemonía del dólar ha llegado: la mayoría de inversionistas y políticos sensatos del mundo prefieren seguir confiando en el dólar (ha dado más alegrías que penas en estos últimos 50 años). La FED hará nuevos recortes en las tasas de interés para evitar que el desplome continúe. Y finalmente, gracias a la misma devaluación del dólar, los desequilibrios externos de la economía de EEUU, se están corrigiendo (al menos en parte).

Así que todavía no es una buena idea salir corriendo a vender todos nuestros dólares, o peor aún comenzar pedir que nos paguen en euros por cada barril de petróleo exportado. Claro, en este ambiente complicado, no faltarán las voces que comiencen a hablar en el Ecuador de salir de la dolarización…; siempre hay quienes quieren abandonar el barco antes de tiempo, pero eso puede ser más costoso que navegar por aguas turbulentas.
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18 agosto 2008

FRACASOS.COM

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RESUMEN: Subamos a la montaña rusa de las empresas puntocom. Las mismas que nos deslumbraron a finales de los noventa, cayeron en picada pocos años después. ¿Qué pasó? En este artículo veremos por qué se equivocaron esos jovenes emprendedores que desafiaron a la "vieja economía", y las lecciones que nos dejaron.

A finales del siglo XX, la Era del Internet estaba en su apogeo. Los usuarios comenzaban a sacar provecho de la tecnología disponible, y las empresas aceptaban al comercio electrónico como una invalorable herramienta para hacer negocios en “tiempo real”, mantener vínculos estrechos con clientes y proveedores, y para reducir costos. La “nueva economía” se había convertido, desde mediados de la década de los noventa, en el motor que impulsaba el crecimiento, casi sin precedentes, de los mercados financieros (ojo, financieros) a nivel mundial. Los inversionistas, entregaban gigantescas cantidades de dinero a jóvenes empresarios, que surgían cada día con ideas más novedosas, y se generó una especie de subcultura basada en el Internet, en la cual los “nerds” del pasado (“los aplicados del curso”) se convirtieron en multimillonarios empresarios de la Era digital, elevados a la categoría de artistas de cine.

La fiesta terminó rápidamente. Durante 2000 y 2001, los mercados mundiales fueron testigos del desplome casi simultáneo de gran parte de las nuevas empresas basadas en Internet. La nueva economía, que tanto había prometido pocos años antes, se derrumbaba ante la mirada escéptica de los inversionistas que habían rozado el cielo con el elevado precio de las acciones, y ahora se lamentaban y buscaban una explicación. ¿Qué sucedió?

La orgía digital

En ocasiones las adaptaciones en la estructura mental de las personas son más lentas que los cambios tecnológicos. Cuando se inventó la primera locomotora impulsada a vapor, la gente tenía miedo de subir en ella pues creían que podía desintegrarse; más tarde el público tardó en asimilar que los vuelos comerciales eran seguros; y en los últimos años, la introducción de la computadora en cada hogar ha significado romper más de una barrera psicológica (¡mi abuelo aún no entiende cómo funcionan!).

En el caso del Internet, muchos jóvenes empresarios (23 años en promedio) sintieron que estaban listos para tomar el reto… ¿y por qué no iban a hacerlo?, si habían nacido bajo la influencia directa de las computadoras y las manejaban mejor que sus padres; el Internet era su mundo. ¿Qué podía fallar? Comenzaron a idear toda clase de empresas basadas en Internet, desde las más simples hasta las más complejas. El financiamiento no fue un problema pues había abundante liquidez en el mercado, incluso para jóvenes que no contaban con nada más que una excelente idea. Así, las nuevas empresas se crearon sin problema y en poco tiempo estaban generando ganancias sumamente altas, que se duplicaban cada tres meses… pero esas ganancias no se generaban en la labor diaria de las empresas, sino en la pura especulación y entusiasmo de las Bolsas de Valores donde su valor trepaba alegremente (muchas perdían y perdieron dinero en sus negocios). El corto plazo fue la tónica.

En la carrera por ganar más dinero lo más rápido posible, las empresas de la nueva economía minimizaron la importancia de la eficiencia administrativa y sobredimensionaron el potencial de equipos de trabajo inexpertos. Quisieron olvidar que una empresa, sobretodo, debe vender sus productos de manera satisfactoria para su clientes (¿extraño no?). Hoy, mirando retrospectivamente, han quedado algunas lecciones:

Planes de negocio casi siempre “inspiradores” o “revolucionarios” pero casi nunca rentables.
Se malgastó el dinero de los inversionistas, intentando buscar la mejor tecnología del mercado en el menor tiempo….aunque nunca en la humanidad se ha desarrollado y aplicado tan rápido una nueva tecnología (¿acaso el Internet no es, hoy, una herramienta que hace parte del paisaje normal?), y eso, en parte, se logró gracias al frenesí de inversiones. ¿Desperdicio, o nueva manera acelerada de desarrollar mercados?


Las acciones de las nuevas empresas crecieron demasiado rápido, quizá por el optimismo generalizado que existía, generando una sobre valoración (así es la humanidad, la primera gran especulación accionaria fue hace 400 años con los tulipanes en Holanda).
En la carrera por ser los primeros, se descuidaron aspectos fundamentales en la dirección: las finanzas se llevaron sin planificación, nunca se creó un equipo de trabajo fuerte y competente, y se sobrestimó el potencial del mercado para reaccionar ante la nueva tecnología que se ofrecía (recién ahora el mercado comienza a acostumbrarse a realizar todo tipo de compras y pagos a través de Internet…no es algo natural y espontáneo).

En definitiva, no existía una “nueva economía”, sino la mismo de siempre con nueva tecnología.


Startup.com: un caso de estudio

Como varias empresas en esos años, GovWorks.com, nació de una idea de dos jóvenes estadounidenses que abandonaron la estabilidad de sus empleos para iniciar una empresa basada en Internet. Un documental muy premiado a nivel internacional (“Startup.com”), cuenta la breve historia de este clásico caso de estudio en escuelas de negocios.

El propósito de Tuzman y Herman, fundadores de GovWorks.com, era “facilitar la interacción entre los municipios y los contribuyentes”, se ofrecía básicamente la facilidad de pagar todas las cargas tributarias a través de Internet. El tamaño del pastel era la nada despreciable suma de 600 billones de dólares que anualmente se pagan en impuestos municipales. En mayo de 1999, antes de que se haya asegurado algún contrato con una ciudad, GovWorks había ya recibido 17 millones de dólares de un solo inversionista. Los 6 empleados iniciales se transformaron en 70 para octubre de 1999, y 230 para mayo de 2000. En este mismo plazo, ya se habían recaudado en total 60 millones de dólares provenientes de diferentes inversionistas, y se firmaron contratos con 45 ciudades. Los medios habían convertido en estrellas a los dos jóvenes empresarios, que llegaron a entrevistarse incluso con Bill Clinton (en esa ocasión le ofrecieron un puesto en GovWorks cuando dejara la presidencia).

El rápido crecimiento de la empresa, que carecía de una estrategia definida y compartida por todo el equipo, comenzó a pasar la factura. Pronto, Tuzman y Herman, se dieron cuenta que la tecnología necesaria para lograr la interacción entre los clientes y los municipios, era más compleja de lo pensado, y por lo tanto los costos serían extremadamente elevados. El departamento técnico buscó tener mayor protagonismo en las decisiones de la empresa, llegando incluso a boicotear su propia página Web. El manejo de la logística y el recurso humano, se convirtieron en una pesadilla. La competencia, que había gozado de las mismas facilidades crediticias que GovWorks, se multiplicaba.

En los días finales, el documental retrata la lucha de poder entre los dos amigos, que termina con la renuncia de Herman en mayo de 2001. La situación financiera y administrativa se torna insostenible, por lo que se despiden a 200 empleados que se habían contratado apenas un mes antes, y se decide la venta de GovWorks.com a la competencia EZgov.com. La montaña rusa en la que se embarcaron estos dos jóvenes duró apenas 2 años.


VIDEO RELACIONADO AL TEMA

Buena ideas…malos negocios

Ciertas compañías tradicionales se vieron tentadas por la nueva economía: en 2000, una pequeña empresa de consultores con sólido prestigio y años en el mercado, decidió ofrecer todos sus servicios a través de la Red. La respuesta del público no se hizo esperar, multiplicando los requerimientos tecnológicos y logísticos de la compañía. Los clientes, presionaban constantemente para que se les ofrezca la mejor interfaz visual, con los mejores efectos y a gran velocidad. La empresa de consultores, que antes ofrecía un excelente servicio, se concentró en mejorar su página Web para ofrecer la información más rápido que otros, pero no la mejor (lo que era su fuerte antes). La estabilidad financiera a la que habían estado acostumbrados se fue al suelo, cuando los costos se multiplicaron, y los clientes comenzaron a notar las deficiencias del servicio. Más tarde uno de los accionistas esbozaría lo que se puede considerar como el “manifiesto” de las puntocom: “Renuncia a tu empresa; trabaja hasta el cansancio; échalo a perder; disfruta la experiencia”

En la otra cara de la moneda, varias empresas que sobrevivieron a la crisis de las puntocom, son un claro ejemplo de que la nueva tecnología combinada inteligentemente con viejas prácticas empresariales, pueden ser exitosas. Amazon, Google, Ebay, Ryanair, entre tantas otras, se han concentrado en ofrecer un producto o servicio excelente y diferenciado, utilizando como ventaja estratégica al Internet.

Durante 2002 y 2003, la vieja forma de hacer negocios volvió a estar de moda. La estrepitosa caída de las puntocom había debilitado a varias compañías tradicionales (Microsoft, Cisco, Nortel… cuando sus clientes entraron en crisis) y los inversionistas en general se volvieron más reacios a tomar riesgos innecesarios. Después de pasar varios años tratando de vivir al ritmo de la nueva economía, se volvió a valorar aquellos libros de dirección y estrategia empresarial de los ochenta y noventa.

El Internet de principio del Siglo XXI, fue una idea equivocada sobre la relación entre tecnología y empresa. Se creyó que la revolución de la nueva economía consistía en cambiar todo, y que las reglas y leyes de antes no se aplicaban para las recién creadas empresas digitales. Los jóvenes de camiseta y zapatos deportivos se confundieron con los inversionistas de camisa y corbata, pero todos olvidaron que una buena idea, no necesariamente representa un buen negocio. La ausencia de reglas y de control que existe en Internet, así como la capacidad que nos ofrecen las computadoras para manejar parte del mercado desde nuestra habitación, condujeron a perder la noción de que sea cual sea el tipo de “producto o servicio virtual” que se venda, este tiene que ser comprado por personas de “carne y hueso”, no por otras computadoras. Las reglas del mercado virtual o del tradicional, después de todo, no son tan diferentes..
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11 julio 2008

TODO SUBE: ¿QUÉ HAGO? - Estrategias Empresariales

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RESUMEN: (Videos y Análisis) En todo el mundo, las empresas de todo tamaño están sintiendo los estragos de la inflación, especialmente en los commodities. Pero existen estrategias que pueden ayudarle a salir adelante e incluso pueden generar nuevas oportunidades que no se habían identificado antes.

Primero veamos algunos ejemplos de las grandes del mundo (fuente: The economist).
Nestlé, empresa de alimentos más grande del mundo, logró el año pasado un crecimiento de ventas del 7% comparado con el 1.8% logrado por el promedio de empresas del sector; en gran parte lograron estabilizar sus costos, anticipando el problema de los commodities y realizando contratos de largo plazo.

Kraft, está luchando pues sus costos subieron un 9% el año pasado (equivalente a 1.3 billones de dólares); su estrategia se basará en promocionar productos más adecuados para “vacas flacas”, por ejemplo han decido cambiar –en forma definitiva- la fórmula y el packaging de “Miracle Whip” (un muy exitoso sustituto de la mayonesa). El “Whip” ahora vendrá en plástico que permite aprovechar “hasta la última gota”, y además la fórmula tendrá menos aceite de soya y más agua… lo venderán como un producto más light.

Mcdonalds, Burger King, e incluso Starbucks, están por sacar nuevos productos de menos de un dólar. Aunque seguirán con su estrategia de “combos” que ha sido tan exitosa, será muy difícil que logren mantener precios, por lo que están dando otras opciones a los clientes más sensibles.

Wal-Mart, el rey de la estrategia de bajo costo y bajo precio, sabe que no logrará sostener durante mucho tiempo sus precios, pero en todo caso, se está enfocando en ser “siempre los primeros en tener el precio más bajo, y siempre los últimos en subirlo”.

Vea este video: ¿Cómo fijar mis precios?


Como usted habrá visto, muchas de las estrategias de las grandes empresas del mundo, fueron ya realizadas en 1999 y 2000 cuando el Ecuador entró en crisis. La necesidad es la madre de la invención, y las empresas de nuestro país (y de América Latina), no se quedarán con los brazos cruzados ahora. He aquí algunas ideas de cómo enfrentar la escalada de precios y una posible recesión.




¿Conoce al consumidor? Sí, todas las empresas saben a quién le venden, pero “conocer” al consumidor es diferente. ¿Sabe usted qué tan sensible es su consumidor al precio? ¿Qué tanto le afecta una variación del ingreso real? Eso implica conocer las elasticidades de la demanda, y entender cuánto estoy dispuesto a perder en ventas si subo mi precio, pero además implica saber cuánto puedo ganar si mantengo o bajo mis precios. No conocer la sensibilidad de la demanda puede llevarlo a una estrategia aparentemente buena en el papel, que sea un desastre en la práctica. Y esa equivocación es justo lo que la competencia está esperando.

Un producto, un mercado ¿un precio? No todos los consumidores sienten de la misma forma una recesión. Si usted tiene un solo precio para todos, es posible que esté desperdiciando una oportunidad inigualable de hacer dinero, obteniendo la gratitud del consumidor ¿Cómo? Piense en la estrategia de precios de algunas aerolíneas (lastimosamente, no las del Ecuador…), cobran por el mismo tipo de asiento diferentes precios en función del tipo de consumidor. Eso formalmente se conoce como discriminación de precios, y permite “sacarle” (en el buen sentido de la palabra) a cada cliente todo lo que está dispuesto a pagar, y que además se vaya contento. Un ejecutivo puede pagar el doble por un pasaje de avión, de lo que pagaría un turista, pero los dos están contentos de poder viajar cuando lo necesitan. El poder de la discriminación es gigantesco… cobre más a quienes están dispuestos a pagar más, y baje el precio para el resto.

Olvídese del branding. Si usted no creó fidelidad hacia su marca antes, ciertamente no logrará hacerlo durante la recesión. Es cierto que esta afirmación contradice lo que dicen los gurús del marketing mundial, pero en mercados de países en desarrollo los consumidores de la clase media para abajo (el 90% del total), suelen salir en desbandada cuando sienten el alza de precios y la presión de la recesión. Además, ¿cuántas marcas realmente “fuertes” hay en el Ecuador? Quizás cien. El resto de empresas luchan en mercados poco diferenciados, muy competidos, en dónde la estrategia de precio hace la diferencia. El branding es muy importante, pero en una recesión parece más importante defenderse contra posibles ataques de precios de empresas que buscan subsistir a toda costa. Ahora, si usted es una de esas afortunadas 100 empresas que tienen una marca exitosa, poderosa y reconocida, pues defiéndala con mayor inversión y aproveche esa ventaja adicional. Su usted no está entre las 100, el branding no debe ser un objetivo durante los tiempos difíciles. Hay que invertir en publicidad, eso sí, pero no obsesionarse con la marca; posiblemente hay otros atributos que se deben comunicar ahora.

Júntelo o rómpalo. Una excelente forma de hacer recortes de precios, sin enviar un mensaje equivocado al consumidor (que ha bajado la calidad por ejemplo), son los combos (bundling en inglés). Esto genera una gran receptividad en los consumidores que perciben una ganancia adicional. Por otro lado, si usted tiene productos que siempre se venden por grupo, docenas, libras, etc…, pruebe con una nueva presentación. Si bien el precio unitario puede ser igual, el impacto psicológico de “sacar” dinero del bolsillo, es menor.

Cambie el juego de poder. En momentos de recesión, las relaciones de poder entre clientes, proveedores y consumidores cambian. Específicamente con sus proveedores, usted puede tener una ventaja, para negociar plazos de pago más largos. Si no consigue un mejor plazo, posiblemente haya otro proveedor disponible; recuerde que en una recesión muchos negocios se rompen y las empresas buscan desesperadamente nuevos clientes y otorgan condiciones más flexibles. Este puede ser el momento de poner nuevamente la pelota en su cancha. Cuando se trata de los consumidores, el poder de negociación no estará del lado de la empresa…, no crea ciegamente que su producto “tiene valor agregado” y que por eso los consumidores lo van a comprar al precio que usted decida.

Sea el primero y el último. Como dijimos hay un frenesí por subir los precios de todos los productos. Los consumidores se ven agobiados por la inflación. En su empresa, revise sus costos (bien calculados por supuesto), ¿puede resistir en el mercado sin subir sus precios? Si es así, tenga por seguro que los consumidores responderán, pero ojo, tenga en cuenta que esto va a hacer subir sus ventas, y para atender esa demanda adicional deberá incurrir en más costos. Evalúe esas opciones, no lance un precio a ciegas. Trate de ser el último en subir precios, y el primero en bajarlos. Haga, que la famosa frase “precio que sube no baja”, no se convierta en una realidad para su empresa… este es el momento de ir contracorriente. .

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Cifras y expectativas de la economía ecuatoriana

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RESUMEN: Se complica el panorama en Ecuador. Pocos analistas creen que las cifras de crecimiento proyectadas se puedan mantener. Y más preocupante aún es que las cifras de consumo de los hogares siguen cayendo, mientras la inversión privada nacional no levanta vuelo.
VIDEO RELACIONADO

En este articulo hago un análisis específico sobre las expectativas y las cifras de la economía del Ecuador. LEA EL ANALISIS COMPLETO.

El cambio de tendencia de la economía ecuatoriana es claro a pesar de las estimaciones oficiales que continúan esperando un crecimiento del 4.25% para el 2008. Las últimas cifras del PIB son del 3er trimestre del año pasado, lo que nos obliga a seguir especulando. ¿Cuánto creció Ecuador el año pasado? ¿Cuánto crecerá este año? Es una incógnita a esta altura del año, lo cual resulta muy grave en un momento en el que la situación económica mundial y local se perfila muy complicada.



Como los lectores regulares de mi BLOG conocen, el IDE-Business School calcula desde finales del año 2003 el Índice de Expectativas de Consumo (IEC), que refleja las percepciones económicas de los consumidores del Ecuador. En los primeros cinco meses de 2008, registramos la caída más fuerte del IEC, pasando de 100 puntos en enero a 71 puntos en mayo. ¿Qué significa esto? En pocas palabras, que las percepciones económicas de los consumidores se ha vuelto muy negativas, y eso tarde o temprano se va reflejar en los mercados.


En el primer semestre del año pasado, hablamos de los “2 países”, pues las expectativas de los consumidores eran muy buenas (nuevo gobierno, inflación baja, alto gasto público), mientras que buena parte de las empresarios se mostraban nerviosos o pesimistas. En estos primeros meses de 2008, no hemos visto una mejoría en las expectativas de los empresarios; y contrariamente a algunas cifras de encuestas publicadas por el Banco Central, nuestras encuestas informales nos hablan de una mayor pesimismo empresarial frente a la economía. Si esa tendencia se confirma, sería grave para la economía porque se vería un menor dinamismo en los mercados…

Por todo esto y por otros motivos es que no estimamos que se pueda cumplir el objetivo de 4.5% de crecimiento económico que se sigue manteniendo como la cifra oficial. Hay quienes sostienen que el fuerte gasto público, puede ayudar a subir la cifra del PIB; eso puede ser cierto, pero solo parcialmente porque el consumo de los hogares representa cerca del 65% del PIB, mientras que el Gasto del Gobierno el 10%, así que si las personas no consumen porque tienen expectativas negativas, será muy difícil que la economía se dinamice.

Siempre se puede argumentar que las percepciones no son datos “reales” (aunque nosotros estamos completamente convencidos del impacto real de las percepciones y expectativas en los mercados); en todo caso, para evitar un posible sesgo, veamos algunas de las pocas cifras oficiales actualizadas que tenemos en este momento: la inversión privada medida en términos de aumentos de capital y creación de empresas.



El problema con los datos de capitalización y constitución, es que deben tomarse con mucho cuidado, porque un crecimiento del volumen (en dólares) puede deberse a que unas pocas empresas hay realizado grandes inversiones, y no a un aumento generalizado de las inversiones (no es lo mismo que muchas empresas inviertan poco, a que pocas empresas inviertan mucho). Como lo que nos interesa medir es la tendencia, hemos tomado el número de capitalizaciones y constituciones que se realizan en cada mes, y hemos creado un “índice anual” que mida la variación entre periodos de doce meses. Por ejemplo, el índice capitalización de marzo 08, mide el porcentaje de variación entre marzo 08 y marzo 07 (es algo muy parecido a como se construye el dato de inflación anual). ¿Para qué sirve todo esto? Nos permite tener una tendencia de cómo evoluciona la inversión privada, y como se puede apreciar en el gráfico, hay una marcada tendencia decreciente en los últimos 12 meses.

Seguiremos profundizando este análisis en entregas futuras de Perspectiva, pero hasta aquí, nos queda claro que hay un cambio de tendencia importante con respecto al año pasado. La inflación y el bajo crecimiento (entre otras cosas), comienzan a tener efectos negativos en las expectativas de consumidores y empresarios. Ahí hay un fuerte reto de política económica para el Gobierno… habrá que estar atentos a las propuestas. .
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04 julio 2008

Alimentos: Estaba Malthus en lo correcto?

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RESUMEN: Thomas Malthus se ha convertido en uno de los más citados, pues hace más de 200 años, predijo que la oferta de alimentos no alcanzaría a satisfacer la demanda, ya que hay un límite fijo de áreas cultivables. En este artículo analizo brevemente las tesis de los neo-malthusianos, y algunos de los errores que comenten al analizar la crisis actual de los alimentos. Sin duda el mundo atraviesa por graves problemas pero no por las causas que muchos creen.

Desde hace varias décadas no se veían protestas, paros, y preocupación mundial generalizada por el alto precio de los productos. Ante estas escenas preocupantes repitiéndose en todos los países, Thomas Malthus se ha convertido en uno de los más citados, pues hace más de 200 años, predijo que la oferta de alimentos no alcanzaría a satisfacer la demanda, pues hay un límite fijo de áreas cultivables, y la población crece en forma geométrica, mientras los alimentos lo hacen en forma aritmética.

Cuando Malthus escribió su “Ensayo sobre los principios de la población” en 1798, generó un gran debate entre los otros grandes pensadores de su época -sobre todo los seguidores de Adam Smith y David Ricardo- pero en ese momento tal como ahora, hubo muchos adeptos a la teoría maltusiana que sonaba lógica. Lamentablemente para Malthus, pero ventajosamente para la humanidad, poco tiempo después de que éste profetizara el fin de los alimentos, vino la revolución industrial y con ella el aumento significativo de la productividad de las cosechas, que cubrió con facilidad las necesidades alimenticias hasta la actualidad; todo esto mientras se vivía una de las bonanzas económicas más grandes de la historia, y un crecimiento de los salarios y la demanda.

Esa no fue la última vez que los maltusianos fueron el centro de atención, de hecho en varios momentos del Siglo XX, cuando los alimentos sufrieron un alza de precios, se volvió a escuchar con fuerza la profecía del fin de los alimentos (y la humanidad). La última vez fue en la década de los 70, cuando el precio del petróleo se disparó y la población mundial creció en forma acelerada (los famosos “baby boomers” de la post-guerra).

Ahora, en la primera década del S. XXI, nos encontramos nuevamente ante los Neo-Maltusianos quienes anuncian el fin de los tiempos debido a la escasez de alimentos(ojo, Malthus, hizo grandes aportes a la ciencia económica y a la filosofía, que no ponemos en tela de duda). ¿Será que ahora sí tienen razón? Indudablemente, la situación actual es preocupante, y con toda seguridad sufriremos grandes desequilibrios durante los próximos años, pero al igual que en los últimos 200 años de historia económica, este no parece ser el fin de humanidad ni del modelo capitalista (que algunos con bombos y platillos ya celebran en forma anticipada).

Hay varios temas que los maltusianos (los de ahora y los antes), no toman en cuenta:

Productividad: Todavía, estamos muy lejos de alcanzar el tope de productividad de la tierra. Es decir, se pueden seguir haciendo mejoras que permitan producir más alimentos con menos recursos.

La moda verde: todos queremos un mundo menos contaminado, pero si es a cambio de la falta de alimentos seguramente habrá que buscar otra forma de hacerlo. Concretamente, los alimentos orgánicos que parecían el futuro de la agricultura, han generado una reducción de la productividad y un aumento del uso del suelo, porque no utilizan fertilizantes químicos pero al costo de reducir la eficiencia de las cosechas. No se trata de volver a tener una agricultura contaminante, pero hay que buscar soluciones que sean eficientes en términos de producción y al mismo tiempo no contaminen… (eso es totalmente posible y de hecho, este tipo de producción limpia pero de alta productividad ya está en marcha).

Los precios altos: Un tema que siempre es desestimado por los maltusianos, es el poder de los precios. Al subir el precio de venta de los alimentos, la actividad agrícola se torna más rentable, eso hace que más gente decida cultivar, lo cual genera más oferta y a la larga los precios vuelven a bajar. Ese ciclo económico que en el papel parece complicado, es lo que hemos visto durante los últimos 200 años. De hecho, este año el mundo tendrá un record histórico de producción de alimentos, lo que hará que poco a poco la presión sobre el precio de alimentos disminuya.

Los Gobiernos: Unos los mayores problemas se da cuando la intervención de los Gobiernos no permite que el mecanismo de mercado descrito en el párrafo anterior, funcione. EEUU y Europa subsidiaron la producción de biocombustibles, generando una sobredemanda de materia prima (maiz, soya, etc..), lo que elevó los precios. Al mismo tiempo – lo que agravó el problema- se pusieron restricciones a la importación de biocombustibles más baratos para “proteger la industria nacional”. En varios países del mundo, se están restringiendo las exportaciones de alimentos, lo que justamente impide que los agricultores tengan incentivos para cultivar y cosechar más. En gran parte, los precios altos y la escasez de alimentos, dependen de lo fuerte y prolongadas que sean estas intervenciones en el mercado… pero eso no tiene nada que ver con Malthus.

Especulación: Un gran componente del alza de precios en los alimentos, está dado porque los alimentos se han convertido en un producto financiero. Con la devaluación del dólar y la crisis de vivienda en EEUU, muchos inversionistas están apostando a la compra de futuros en el mercado de alimentos y eso genera un alza de precios inusual. ¿Se corregirá ese problema? Por este lado todo depende de tres factores: si la recesión en EEUU se profundiza, si el dólar se sigue devaluando, y si el precio del petróleo sigue subiendo.

La demanda: Así como en la década de los 70 se culpó al crecimiento demográfico de la escasez de alimentos, hoy en día se habla de China e India. Lo cierto que el éxito económico de esos países y el consecuente aumento del consumo, no debería ser un motivo de preocupación sino de alegría. Es cierto que el mundo necesitará alimentar a más chinos cada vez, pero ese crecimiento es justamente parte de la dinámica que hace que los mercados mundiales se muevan y se generen nuevos incentivos para producir.

En definitiva, muchos elementos nos hacen pensar que las premoniciones maltusianas que no se han cumplido durante los últimos dos siglos, no cumplirán ahora tampoco. El mercado encuentra la salida, siempre que se le permita hacerlo. Cierta “ayuda” de los Gobiernos es indudablemente necesaria para evitar que los segmentos más pobres de la población puedan seguir alimentándose, pero fijaciones de precios y restricciones comerciales solo agravan el problema.

De lo que no hay duda, es que no será la primera ni la última vez que Malthus se pone de moda.
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18 junio 2008

JEFFERSON PEREZ, LOS IMPUESTOS Y LA EDUCACIÓN

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RESUMEN: Tomado prestado el ejemplo del gran campeón ecuatoriano, vamos a hablar sobre competitividad, la equidad social y los efectos de la mala intervención estatal. Comenzaremos tratando de responder en términos económicos a la pregunta: ¿Está bien que ganen "tanto" dinero los deportistas? Aplicando el ejemplo de Jefferson, veremos lo que significa en términos reales el tema de una mayor "equidad social" mal concebida. Y algunas ideas sobre lo que debemos y nos debemos hacer frente a la educación...

Lea el artículo completo


Jefferson Perez, es el mejor deportista ecuatoriano de todos los tiempos. Ha demostrado tener condiciones excepcionales no solo en el lado deportivo, sino también en lo humano. Gracias a su destacada participación en varias competencias mundiales ha logrado aumentar su nivel de ingresos en forma considerable, lo cual seguramente, le permite vivir con mayor holgura. El caso de Jefferson no es el único. Están también, por ejemplo, los futbolistas de la selección ecuatoriana, quienes han logrado clasificar dos veces consecutivas al mundial, y con ello han incrementado sus cuentas bancarias.

Uno puede preguntarse: ¿Está bien que los deportistas ganen “tanto” dinero? Sin duda, este es un asunto que se puede discutir desde varios puntos de vista, pero concentrémonos en lo económico, para no complicar el análisis.

Al igual que cualquier otro bien o servicio que se intercambie en el mercado, los servicios que prestan los deportistas están sujetos a la oferta y la demanda. Es correcto decir, por ejemplo que los deportistas con talento son, en sí mismo, un “bien” escaso. Si esto no fuera así, estaríamos cubiertos de medallas de oro, y hubiésemos sido campeones del mundo hace rato. Entonces, como todo bien escaso, un deportista como Jefferson Perez, o un buen jugador de fútbol, será más cotizado, su valor en el mercado subiría, y podría recibir mayores ingresos. Pero todavía no logramos responder a nuestra pregunta: ¿Está bien que un deportista gane “tanto” dinero?

Siguiendo el razonamiento anterior, la respuesta es SÍ, porque su excepcional talento, hace que las personas quieran seguir paso a paso sus carreras, lo cual genera un gran movimiento de dinero alrededor de él: camisetas, publicidades, derechos televisivos, etc… Jefferson -por ejemplo- ha conseguido dinero, medallas y reconocimiento, gracias a su esfuerzo, y porque los ecuatorianos estamos dispuestos a comprarle lo que “vende”: triunfo y optimismo.

Hay una ventaja adicional. Además de entregar triunfo y optimismo a la sociedad ecuatoriana, Jefferson contribuye con algo más palpable; en el año 2006 declaró más de 43.000 dólares en impuesto a la renta. Pero, qué tal si algunas personas consideran que la alegría que nos brinda Jefferson con cada triunfo y su contribución en impuesto a la renta, no son suficiente recompensa, y que por lo tanto debería hacer “una mayor contribución a la sociedad”. Eso sería justo y lograríamos una mayor y mejor redistribución de la riqueza. ¿No es así? No del todo.

Si bien ansiamos un país donde haya una mayor equidad, esta puede no ser la mejor solución. Sigamos con el tema de Jefferson, y supongamos que para volver más “justa” la situación, el Gobierno o el Comité Olímpico o quién sea, decide cobrar un impuesto adicional por cada carrera ganada. Eso sería más justo… ¿Justo? ¿Para quién? Ciertamente no para Jefferson, quién posiblemente todavía tendría incentivos (no-monetarios) para seguir ganando carreras, pero el pago que recibiría sería mucho menor; y si el nuevo impuesto es demasiado alto es posible que ganar carreras ya no sea rentable para él, y entonces sus costos de preparación física y los gastos en que incurre para prepararse, no serían cubiertos. Y si es que los incentivos para seguir compitiendo desaparecen, entonces el noble objetivo del impuesto -mejorar la equidad- no se consigue. El Gobierno no recauda su impuesto, los fanáticos no se regocijan con el triunfo, y Jefferson baja su nivel competitivo. Son efectos totalmente contrarios a los esperados.

En este punto, conviene eliminar los nombres. Lógicamente, este artículo no es sobre Jefferson Perez, aunque hemos tomado su nombre prestado (lo cual he hecho con todo respeto para el gran Campeón). En pocas palabras -sin etiquetas- esto es lo que hemos visto: un producto o servicio se vuelve muy valorado por los consumidores, y como hay pocos substitutos (escasez), el precio sube, lo cual implica que alguien está ganando más dinero. Para volver la situación más justa y equitativa, cobramos un nuevo impuesto a quienes han comenzado a ganar más, pero el efecto es el contrario al deseado porque la actividad gravada se vuelve menos rentable.

Sí, es cierto, este es un caso extremo e hipotético ¿Le parece que no tiene relación con la economía actual? Veamos.


Impuesto a los colegios privados.

Pensemos en esta propuesta que se hizo por parte del Gobierno hace algunos meses, que será probablemente discutida en la Asamblea Constituyente (o retomada más adelante en otro campo): los colegios privados deberán pagar un impuesto (se ha hablado de entre un 12% y 15%) cuando sus pensiones sean superiores a los 3000 dólares anuales. Los motivos serían, según el propio Gobierno:


A) Incentivar el uso del sistema educativo público.

B) Gravar con impuestos a aquellos colegios que ven a la educación como una actividad lucrativa.

C) Mejorar la equidad del País.

Tratemos de ir a analizando estos aspectos.


A. Incentivar la educación pública:

Jefferson Perez es un excelente marchista, pero admitámoslo, nos encantaría que pudiera también desempeñarse como corredor de 100 metros planos, porque es una disciplina que tiene mucha cobertura de la prensa a nivel mundial (imagine lo atractivo que sería el tener a un ecuatoriano como el “hombre más rápido del mundo”). Así que el Gobierno decide que a partir de ahora, Jefferson no recibirá un solo dólar si se dedica a la marcha, pero cuantiosos premios si se dedica a los 100 metros planos. ¿El resultado? Perdemos un excelente marchista, y ganamos un corredor de mediano nivel (estoy especulando, pero es muy posible que Jefferson no llegue a ser nunca tan buen corredor, porque lo que él sabe hacer en forma excepcional es marchar)

Incentivar a la educación pública a costa de la educación privada no es la solución. Estamos afectando a una actividad competitiva, que está contribuyendo en muy buena forma al desarrollo del país (aunque por supuesto también tiene deficiencias). El efecto de un mayor impuesto sobre la educación no afectará a quienes más dinero tienen, pues ellos lograrán acomodarse para pagar ese adicional porque “pueden” hacerlo. Afectará a los padres de familia de ingresos medios, que ya no tendrán la opción de optar por educación privada.

La forma de incentivar el uso de la educación pública, es mejorar el nivel de los profesores, construyendo más y mejores escuelas, reformando las mallas curriculares, y despolitizando su manejo. Así las personas, verán un cambio en la calidad de la educación pública y optarán libremente por poner a sus hijos en instituciones fiscales, no porque la educación privada se haya vuelto más cara sino porque la educación publica se volvió más competitiva.

Claro, en Estados Unidos y en Europa existen impuestos para la educación privada, pero hay marcadas diferencias entre esos colegios públicos y los de Ecuador. No son realidades comparables…



B. Actividad lucrativa

Volvemos a la pregunta de antes ¿Es justo que los colegios sean manejados como un negocio, y ganen “tanto” dinero? Si todos los colegios fueran privados, indudablemente estaríamos en un gran problema social, porque al regir un sistema de oferta y demanda, todos aquellos que no puedan pagar el costo de la matrícula quedarán relegados del mercado, lo que en este caso significa quedarse sin educación. Muy grave e inaceptable desde cualquier punto de vista. Por eso, existen colegios públicos, que deben ofrecer educación de igual calidad a la de los colegios privados pero a una fracción de su costo (incluso sin recuperar la inversión financiera, porque ahí lo que importa es la inversión social).

Hay colegios en el Ecuador que cobran una pensión de más de 1000 dólares al mes. ¿Injusto? Mirémoslo de otra forma. Un niño paga al mes 30 dólares en un colegio fiscal, pero recibe la misma calidad de educación, con las mismas oportunidades que un niño de colegio privado. Si esa fuera la realidad, la persona que paga 1000 dólares, debe estar actuando en forma irracional, y sin duda, un colegio que cobre esa suma de dinero no lograría atraer niños a sus aulas porque todos estarían en el colegio que cobra 30 dólares. ¿Entonces cuál es el verdadero problema? ¿Lo que cobra el colegio, o el valor agregado que otorga a cambio de la pensión? Nuevamente el tema de la calidad de la educación ronda nuestra mente.

Existen colegios caros porque hay gente dispuesta a pagar por ellos. Punto. Nada ganamos como sociedad limitando el negocio de los colegios privados. El propio mercado (los padres de familia) se encarga de castigar a los malos colegios, quienes no podrían mantener pensiones tan altas a menos que estén haciendo algo bien, o que no haya las alternativas suficientes que generen una sana competencia. El problema en Ecuador es que esas alternativas no están disponibles…


C. Mejorar Equidad


Volvamos a nuestro ejemplo ¿Qué implicaría tener una mayor equidad en una competencia deportiva? Posiblemente, lo que haríamos es pedir que Jefferson vaya más despacio para que los marchistas más lentos puedan alcanzarlo, y que todos lleguen a la meta tomados de la mano y felices. Sí, eso sería lo más equitativo. Pero no es lo más eficiente. Por que en ese caso, el promedio general al que corren todos ha bajado, y ciertamente, Jefferson ha sido menos productivo (y si a esto agregamos el hecho de que se ha perdido el incentivo personal de ganar la competencia y ser el “mejor”, vemos porqué es tan mala opción).

En el caso de los colegios hay dos opciones: hacer que todos “salten hacia arriba” o que todos “salten hacia abajo”. En la segunda opción se logra una mayor equidad pero los colegios se vuelven menos eficientes. En la primera opción, los colegios privados se quedan donde están, pero los públicos elevan su nivel; puede ser que todavía haya algo de inequidad, pero la ganancia para la sociedad al tener una mejor educación es mucho más alta.

Bueno, y entonces si éstas no son opciones eficientes ¿Qué podemos hacer?


Mover la partida, no la meta.

¿Qué tal si en lugar de aspirar a metas más bajas, al reducir el tamaño de la pista o al hacer que todos los corredores lleguen al mismo tiempo, les damos un empujón a quienes están más atrás, pero dejamos que el que siga marcando la pauta de la carrera sea el corredor más rápido? Eso reduce la inequidad, pero mantiene la competitividad. ¿Es posible?

En la vida real, en el caso específico de los colegios, dar un “empujón” a los de abajo, equivaldría a dar mejores oportunidades a quienes tienen que (o quieren) optar por la educación pública. Ahí por ejemplo, se puede dar un subsidio directo para que los padres de familia elijan en qué institución les conviene educar a sus hijos. Ese subsidio sería diferente a una educación totalmente gratuita pues implica que los padres se involucren en la toma de decisión e incluso pongan una contraparte económica (cuando sea posible). Esa es una opción.

Pero, finalmente volvemos a lo mismo. La forma más adecuada de reducir las injusticias y equiparar las oportunidades de los ecuatorianos es mejorar la calidad de la educación pública, y eso no se logra desmejorando la privada.

El punto de partida es más importante que la meta. No se trata de bajar a los que van arriba, sino de subir a los que van abajo. ¿No es eso más eficiente y justo a la vez?.

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11 junio 2008

¿Cómo se sentirá la recesión en Ecuador? Estrategias y propuestas

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RESUMEN: El mundo entero ha entrado en una espiral inflacionaria que no parece tener solución en el corto plazo, y ya hay serias preocupaciones respecto a la falta de alimentos básicos. Escenas que no se veían desde épocas de guerra, en las que las empresas privadas de Europa y EEUU, específicamente Carrefour y Wallmart, han tenido que emitir cupos en la venta de ciertos cereales, para evitar un desabastecimiento… y una histeria colectiva.

La recesión se aproxima y eso requiere acciones estratégicas inmediatas. En el Ecuador todavía no podemos hablar de recesión, pero sin duda estamos ante un cambio de tendencia importante que se venía anticipando desde el año pasado, y eso genera grandes preocupaciones en la población general y en los empresarios. Pero lo primero, es entender en qué suelo estamos pisando. Lea el artículo completo. .

(tomado de un artículo que acabo de escribir en la Revista Perspectiva del IDE-Business School - http://www.ideinvestiga.com)/

A pesar que muchos podemos pensar lo contrario, la situación económica del Ecuador durante los últimos 3 o 4 años, ha sido bastante estable. La inflación, al menos hasta mediados del año pasado, estaba bastante controlada; el sistema financiero ha dado importante signos de recuperación al mejorar su nivel de depósitos y créditos; la confianza de las familias en el futuro de la economía había mejorado y eso se tradujo en mayor consumo y dinamismo en los mercados; etc… Como algunos de los lectores de mi blog recordarán (y de la Revista Perspectiva del IDE-Business School), mencionamos en varias ocasiones, que esta “ventana” de estabilidad no se mantendría eternamente, y que era hora de trabajar a nivel de políticas de competitividad microeconómicas (infraestructura, servicios, aduanas, simplificación de trámites, etc…), mientras la macroeconomía nos daba un respiro.

Pues bien, esa ventana de estabilidad parece estar a punto de cerrarse (si es que no lo ha hecho ya). La inflación de este año será con toda seguridad superior al 10%, las remesas en volumen se han desacelerado (incluso con la gran “ayuda” de la devaluación del dólar), la inversión extranjera está en un punto muy bajo, el crecimiento del PIB de 2007 fue muy pobre y el de 2008 no parece que será mejor. Es decir, en general se comienza a configurar un panorama más sombrío que el que teníamos hace 3 o 4 años (ojo, en ese momento la situación económica tampoco era digna de aplausos, pero sin duda había más aspectos positivos que destacar).

Pero seamos sinceros, incluso en un panorama tan complicado como el detallado en el párrafo anterior, podemos encontrar que el impacto de la situación económica tendrá impactos muy diferentes, según el tipo de industria o sector en el que nos encontremos.



Exportadores:


Quienes exportan hacia Estados Unidos, sin duda verán complicada su situación durante este año. El consumo en ese mercado está cayendo, y los bienes exportados desde Ecuador son en su mayoría muy sensibles al precio o ante una variación negativa del ingreso familiar; en pocas palabras, la demanda va a ser menor.

Quienes exportan hacia otros mercados, por ejemplo Europa y Asia, pueden experimentar un aumento de sus ventas durante los próximos meses, debido básicamente (y únicamente) a la devaluación del dólar que abarata nuestros productos en esos mercados. En este último caso, la devaluación del dólar puede verse como una tabla de salvación, pero ojo, puede ser un arma de doble filo. Recuerde que cuando una moneda se devalúa hay otra que se aprecia, es decir que si el dólar se vuelve barato el euro se vuelve caro. ¿Qué nos importa el euro? Pues bien, al apreciarse el euro, las exportaciones europeas se vuelven más caras y menos competitivas, eso genera una contracción de la economía en varios países, lo que a su vez contribuye a reducir el nivel de consumo de las familias europeas, quienes dejarán de adquirir exportaciones ecuatorianas.

¿Pero no dijimos que nuestros productos se han vuelto más baratos? Por efecto de la devaluación del dólar sí, pero esa “ventaja” puede no ser suficiente para compensar la caída en el consumo si la economía de Europa no crece. Y además, recuerde que los precios de los productos básicos (justamente los exportados por el Ecuador) han subido en forma considerable en el mercado internacional; ahí hay un “tradeoff” muy claro: precio más alto pero menores ventas. Esto último no es necesariamente malo, pero hay que estar concientes que es un efecto temporal.

LA RECOMENDACIÓN: No abandone el mercado de Estados Unidos de inmediato, la recesión durante este año puede ser dura, pero hay que estar listos –desde ya- para la recuperación posterior que siempre viene con fuerza. Momentáneamente, y mejor si es parte de una estrategia de largo plazo, diversifique sus mercados. Si usted ya se ha enfocado en Europa o el Asia, aproveche el beneficio temporal que otorga el dólar devaluado, recuerde que frente a nuestros competidores (Sudamérica), tenemos una gran ventaja. Pero cuidado. No confunda este buen desempeño con una mejora en la demanda o con un cambio de gustos y preferencias del consumidor, la gente puede estar comprando más solo porque el precio es conveniente hoy, pero mañana las compras pueden caer muy rápidamente. Aproveche la bonanza de la devaluación pero no la sobredimensione.




Importadores:

En general, el panorama no es bueno por este lado. Los insumos y bienes importados se adquieren a precios más altos en el mercado internacional, eso genera una fuerte presión sobre los costos. Con la economía del Ecuador creciendo este año a niveles de entre el 2%-3%, será muy difícil que se pueda seguir financiando el incremento de importaciones que se ha dado en los últimos 4-5 años.

Sin embargo, al igual que para las exportaciones, hay que diferenciar los casos. Quienes importan desde Europa decididamente tendrán que vérselas con un euro fuerte que encarecerá los productos, ventajosamente gran cantidad de los bienes importados desde el Viejo Continente son de tecnología o industriales, lo que hace que sean menos sensibles a una variación de precio; en pocas palabras, se puede subir ligeramente el precio sin que la demanda final tenga una variación negativa demasiado fuerte (son más inelásticos).

Para las importaciones provenientes de Estados Unidos, que representa el 20% del total, no habría un “castigo” por el tipo de cambio ya que utilizamos la misma moneda. Los precios en EEUU, se han mantenido bastante controlados a diferencia de lo sucedido en el resto del mundo, pues la inflación bordea el 4.5%. Ese es un dato relevante para los importadores, porque se puede esperar una menor volatilidad en las compras. Por supuesto, los productos agrícolas (maíz, trigo soya), sí han experimentado, al igual que en todo el mundo, un incremento considerable.

Para el resto de importaciones, provenientes en un 65% de Sudamérica, que son eminentemente de productos primarios y manufacturados, se espera un aumento de precios pero no demasiado excesivo. Si bien la mayoría de países están experimentando alta inflación interna, la devaluación del dólar no ha afectado en forma tan contundente a las monedas de la región. El mayor problema con América Latina, es que una gran cantidad de países están introduciendo controles de precios, prohibiciones de importación y restricciones de exportación; eso puede generar de la noche a la mañana, escasez en los mercados y precios más altos. Si usted, importa desde Argentina, por ejemplo, es muy posible que experimente problemas serios de abastecimiento.



LA RECOMENDACIÓN: Si usted está en un mercado que permite trasladar ciertos costos al consumidor, hágalo, pero con cautela. Por ejemplo, evite trasladar el aumento de costos generado por la devaluación del dólar; en cambio, el consumidor estará más receptivo a pagar un poco más si el aumento de costos está relacionado con el aumento –tan publicitado- en el precio de los commodities). Amplié sus pagos a proveedores, ubique nichos más y menos sensibles al alza de precios, y en general tenga muy en cuenta las estrategias de precios que detallamos más adelante en este mismo artículo. Prepárese para días difíciles…



Mercado nacional:
Quisiéramos enfocar esta parte del análisis en la “anatomía de recesión”: ¿Cómo reaccionan las empresas, los consumidores y el Gobierno?

Cuando la economía crece, la inflación es baja y la inversión privada se mantiene en niveles adecuados, los consumidores responden con un aumento del consumo. Eso a su vez genera mayores inversiones, más créditos y mayor crecimiento económico. Es un círculo virtuoso, muy parecido al que vivimos en el Ecuador y buena parte de América Latina entre 2004 y mediados de 2007. Lastimosamente, por diversas causas que hemos analizado en anteriores ediciones de Perspectiva (vea todos los artículos centrales de este año), estamos entrando en una espiral descendente.

Los empresarios tienen expectativas muy negativas. Y los consumidores que hasta el año pasado mantenían un empuje positivo, ahora debido al pobre crecimiento económico, y a la alta inflación, se están volviendo más reacios a consumir. En el Ecuador todavía no podemos hablar de recesión, pero sin duda estamos ante un cambio de tendencia importante que se venía anticipando desde el año pasado.

Resumiendo en forma general lo que sucede en una recesión o enfriamiento:

Consumidores menos dispuestos a gastar. Todos se tornan más sensibles al precio y comienzan a hacer comparaciones más minuciosas. Por ejemplo, generalmente uno no se preocupa por comparar el ahorro en una libra de arroz, pero durante un periodo de alta inflación, se compara hasta el centavo. Por lo general el “valor agregado” de un producto pasa a segundo plano, y el precio se convierte en el factor más importante de la compra.

Inestabilidad laboral. Algunas empresas, recortan sus planes de inversión, dejan de contratar, y en casos extremos despidan sus trabajadores menos calificados. Eso a su vez presiona al consumo… hacia abajo.

Conseguir crédito es más difícil. A pesar que es posible que el ahorro aumente ligeramente (debido a que la gente consume menos), los bancos estarán menos dispuestos a prestar, o en todo caso serán más estrictos.

La competencia se mueve. ¿Hacia dónde se mueve? Bueno generalmente, las empresas tratan en forma casi deseperada de aferrarse al mercado y salir de números rojos, y para eso es posible que haya cambios drásticos de precios. Además, las empresas comenzarán a explorar -por necesidad- nichos que antes no eran tan atractivos. En general, se puede esperar más competencia… no menos.

El Gobierno interviene. No hay mejor justificación para intervenir en el mercado, que cuando se produce una recesión. De hecho, muchas veces son los mismos empresarios y consumidores los que piden a gritos que el Gobierno regule y controle todo (para comprobar eso, basta ver lo que dicen los gremios, y los consumidores cuando son entrevistados). Así, es muy posible que se vean controles de precios, subsidios, importaciones directas del Gobierno, y en casos más extremos prohibiciones a la exportación.


Por todo lo expuesto, los próximos meses requerirán decisiones estratégicas importantes por parte de los empresarios. Decisiones que no solo les permitan sobrevivir, sino mejorar su posición competitiva de largo plazo. .
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06 junio 2008

¿JUSTICIA CIEGA O ESTA CIEGA LA JUSTICIA?

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RESUMEN: Realizábamos un análisis sobre las estrategias detrás del éxito (o los más recientes sinsabores) de McDonald´s, cuando hallamos informaciones alusivas a la delicada situación que enfrentarán en el futuro las empresas de comida rápida, a causa de las demandas legales interpuestas por los consumidores. Sabíamos que las demandas eran comunes, pero no estábamos conscientes de hasta dónde eran capaces de llegar los demandantes. Decidimos por lo tanto, investigar más a fondo estos casos. Los resultados son sorprendentes.... Este es un artículo que escribí hace algunos años, pero que me ha parecido interesante reproducir en el Blog.


El primer caso que nos llamó la atención, es justamente McDonald´s, la más famosa y reconocida multinacional, querida por muchos, odiada por otros. Esta empresa ya ni siquiera lleva la cuenta de las demandas legales planteadas por consumidores, empleados y competidores furiosos.

¿Había oído hablar de Stella Liebeck? Es un personaje muy conocido en Estados Unidos, pues ella recibió una indemnización de 2.9 millones de dólares en 1992. Resulta que Stella compró un café en un McDonald´s, salió en su vehículo, se detuvo para tomarlo y por descuido, se lo regó encima. Resultado: quemaduras de tercer grado a causa de la temperatura del café. Este caso se volvió tan popular que se creó el “Stella Award”, un premio que se otorga a los casos más ridículos, pero reales, de demandas legales.

En un documental realizado por Morgan Spurlock (mitad presentador, mitad comediante de MTV), el director se somete a una dieta estricta de hamburguesas durante 30 días. El resultado (lógicamente) después de desayunar, almorzar y cenar comida chatarra por un mes, fue el aumento de casi 30 libras en su peso y un crecimiento cercano al 100% en su colesterol. Puede sonar dificil de creer, pero el documental ha sido el detonante de una ola de juicios por parte de obesos norteamericanos que culpan a McDonald´s de su gordura. Por ejemplo, Caesar Barber de 56 años, acusó a las cadenas de comida rápida de su diabetes, obesidad y problemas del corazón, pues a través de la publicidad “fue obligado” a comer comida chatarra cerca de 5 veces a la semana. El caso fue desestimado por la justicia, pero después de que el documental sea estrenado en un par de meses, seguramente se verán más de estas demandas.

Cuando demandar es la ley

Motivados por estos absurdos, exploramos el Internet en búsqueda de más casos de demandas increíbles, y encontramos varias páginas que ofrecen recuentos de cientos de casos reales. No pudimos resistir la tentación de pasar varias horas en portales como www.stellaawards.com, www.overloyered.com, o la muy irreverente y directa página www.workorspoon.com. Encontramos cosas dignas del museo de la fama, o incluso de la cárcel.

¿Qué haría usted si es golpeado por un rayo en medio de un parque de diversiones? Seguramente, dar gracias de estar vivo y pensar en los avatares que tiene la vida. Pero, Shawn Perkins de Indiana, decidió demandar al parque de diversiones, por no haberle advertido de lo peligroso que era estar a la intemperie durante una tormenta. Otro caso: si su doctor le dice, reiteradamente, que debe alimentarse mejor, hacer más deporte y dejar de fumar, ¿lo demanda? Es lo que hizo Ann McCormick, cuando descubrió que tenía presión alta, y colesterol elevado, todo porque el doctor “no insistió lo suficiente” para que dejara sus malos hábitos.

Robert Rice, un prisionero que demandó al Estado de Utah, por no permitirle practicar su religión, debería recibir una condecoración. Rice sostiene que su religión “Vampirismo Druida”, le exige tener contactos sexuales regulares con una “vampiresa” y una dieta especial (basada en sangre por supuesto). La demanda fue revisada por un juez y desestimada, porque “no se permiten los contactos sexuales en las prisiones”. No se hicieron comentarios sobre su religión.

El caso que se lleva el primer puesto, es el de la oficial de policía Marcy Noriega, quien por tratar de tranquilizar a un sospechoso (ya esposado y en la patrulla), quiso sacar su pistola de descargas eléctricas (llamada “Taser”), pero se confundió y sacó su pistola 9mm, matando instantáneamente al sospechoso. Noriega, respaldada por el departamento de policía, niega su culpabilidad, y en cambio, entabló una demanda contra los fabricantes de la pistola eléctrica, porque “cualquiera puede equivocarse entre una pistola normal y la pistola Taser”. Recuerde que hablamos de oficiales supuestamente entrenados y profesionales. El juicio aún sigue su curso.

¿Qué es peor, una justicia corrupta e ineficiente como la ecuatoriana, o un sistema como el norteamericano que se presta para ciertos juegos de los demandantes, pero que finalmente sirve de algo y entrega justicia para la mayoría?.

A MI AL MENOS SIN SABER NADA DE DERECHO Y LEYES, LA PELÍCULA ME QUEDA CLARA.... PREFIERO UN SISTEMA LEGAL MÁS TRANSPARENTE COMO EL DE EEUU, Y QUE NO SOLO FUNCIONE PARA LOS QUE PUEDEN PAGAR, O LOS QUE ESTÁN EN LA "ARGOLLA".

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30 mayo 2008

¿DÓNDE ESTÁ LA COMIDA?...Tomado de Alvaro Vargas LLosa

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RESUMEN: La comida a nivel mundial se ha vuelto más cara. Los culpables según todos están en China, India y el consumo de Biocombustibles. Me he permitido tomar este artículo de Alvaro Vargas LLosa, pues hace referencia a muchos de los temas que he venido comentando este Blog. Más que nada, LLosa hace una crítica a la forma como los gobiernos esperan dar soluciones al problema, y apunta a otros culpables del alza de precios...


¿Dónde está la comida?

Álvaro Vargas LLosa
25 de abril de 2008

El precio de la comida viene subiendo a paso firme durante los últimos tres años, liberar los mercados agrícolas puede poner fin a esta demencial escalada de precios en los alimentos.

En la década de 1830, Richard Cobden y John Bright impulsaron en el Reino Unido una campaña en contra de las leyes proteccionistas que mantenían los precios de los alimentos por las nubes. Tras soportar calumnias durante varios años, en 1846 convencieron al gobierno para que derogara las infames Leyes del Maíz, una medida que gatilló un largo periodo de prosperidad. He pensado intensamente en estos héroes del siglo 19, últimamente. El mundo necesita una nueva Liga Contra la Ley del Maíz, el movimiento que ellos fundaron, si quiere poner freno a la demencial disparada de los precios de los alimentos y salvar a millones de personas, desde Haití hasta Bangladesh y desde Camerún hasta las Filipinas.

El precio de la comida venía subiendo a paso firme en los últimos tres años, pero las cosas hicieron crisis este año. El precio del arroz aumentó 141 por ciento desde enero y el precio del trigo casi se duplicó en un año. En un mundo en el que los pobres gastan tres cuartas partes de su presupuesto en alimentos, eso equivale, en potencia, a un drama de vida o muerte para los mil millones de seres humanos que viven con $1 dólar al día.

Cuando el precio de algo se dispara, puede inferirse que la oferta no marcha a la par de la demanda. En las últimas semanas, muchos se han concentrado en las causas del aumento de la demanda de alimentos. Todas ellas —desde la creciente prosperidad de la China y la India hasta la explosión de los biocombustibles producidos en base a granos en las naciones ricas— suenan plausibles. Menos atención se le ha prestado a por qué, en la era de la globalización —en la que el comercio traslada velozmente las cosas de un lugar a otro— y de la biotecnología —que crea nuevas semillas y potencia el rendimiento de las que ya existen— la oferta de alimentos no está satisfaciendo la demanda.

Muchos gobiernos, organismos multilaterales, ONGs y "expertos" han evitado responder a esta pregunta básica. Por ello, están postulando soluciones que agravarán el problema o, en el mejor de los casos, constituyen un paliativo de corto plazo. La verdadera solución consiste en remover las causas de la escasez. Esas causas tienen poco que ver con la economía o la demografía y todo que ver con la política: tanto la de los Estados como la de aquellos que utilizan a los Estados para atender sus intereses.

Pocas áreas de la economía están más atiborradas de leyes proteccionistas que la agricultura, lo mismo en los países ricos que en los pobres. Una panoplia de cuotas, subsidios, aranceles y prohibiciones diseñadas para obtener votos y sobornos ha desalentado el ansiado incremento en la producción de alimentos. En una situación de libre mercado, la más mínima señal de que los precios estaban subiendo hubiese bastado para garantizar que una gran masa de capital fuese invertido en la agricultura alimenticia. En el caos actual, no sorprende que los inversores no estén apostando a la producción de alimentos: a los agricultores europeos se les paga para que mantengan sus tierras sin cultivar gracias a un esquema denominado la Política Agraria Común; a los agricultores argentinos se les está exigiendo que entreguen el 75 por ciento de sus ganancias mediante diversos impuestos; los agricultores estadounidenses están más interesados en alimentar a las camionetas que a la gente debido a que el Congreso estadounidense ha ordenado quintuplicar el uso de biocombustibles; por último, los agricultores africanos no están experimentando con cultivos genéticamente modificados porque están prohibidos en muchos de los países a los que podrían exportarse.

En un reciente artículo, el economista británico y entendido en asuntos africanos Paul Collier escribió que "el camino más realista es el de replicar el modelo brasileño de agroempresas grandes y tecnológicamente sofisticadas que abastezcan al mercado mundial…para contener el aumento en los precios de los alimentos necesitamos más globalización, no menos."
Yo agregaría que los pequeños agricultores de los países atrasados se agruparían y crearían economías de escala si no fuesen agredidos por leyes locales diseñadas para proteger a los consumidores y por leyes internacionales diseñadas para proteger a los productores…o si a los campesinos chinos, por ejemplo, se les permitiese ser plenos dueños de su tierra.

Según la revista The Economist, de los 58 países cuya reacción a la crisis ha sido investigada por el Banco Mundial, 48 han impuesto controles de precios, subsidios al consumo y restricciones a las exportaciones. Un problema que fue originado por el proteccionismo ha suscitado, pues, una respuesta perfectamente proteccionista. Un siglo y medio después de que Cobden y Bright derrotasen al proteccionismo en Gran Bretaña, sus ideas son más poderosas y actuales que nunca.

Fuente: The Independent Institute. Escrito por Alvaro Vargas LLosa (tomado de la WEB).
Lea más en las otras entradas del Blog. Especialmente recomiendo el artículo "Precios altos: otros culpables".
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28 mayo 2008

Un error de cálculo... de Ripley

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RESUMEN: Al finalizar el año 2005, la inflación parecía fuera de control. El año cerró con un 4,4% de inflación anual, cuando el Banco Central había previsto un 3%. Y para el asombro de todos, en los primeros meses del año 2006, la inflación llegó al 4,8% en enero y 5,3% en febrero, con lo que las proyecciones más optimistas hablaban de una inflación al final de año del 12%, mientras que otras hablaban del 25%.
¿Qué pasó? Un error involuntario del INEC...
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Hubo quienes pregonaron el colapso de la dolarización (por enésima vez), y culparon a este sistema de la subida incontrolable de la inflación. Y claro, resulta que cuando la inflación era muy baja (2%), este era el resultado de la falta de capacidad de compra y de la “quiebra del aparato productivo”, y cuando la inflación creció, también era porque las empresas estaban en crisis, debido a la dolarización.

Dentro de las explicaciones más sensatas, se trató de buscar el origen del crecimiento de la inflación en la entrega de fondos de reserva, pasando por los altos precios a nivel internacional, hasta preocupaciones (legítimas) por el descontrolado gasto público. La mayoría de estas explicaciones tenían cierto nivel de veracidad, pero en realidad, no existía una razón de peso que explique el repunte inflacionario que mencionaba el INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). ¿Qué misterio estaba rondando la economía?

En abril 2006, el misterio se despejó. El INEC anunció que había cometido un error en el cálculo de la inflación. En resumidas cuentas, lo que pasó fue que se tomaron datos de los arriendos y alquileres que eran semestrales y se los contabilizó en forma mensual. Este “pequeño” error hizo que el dato de la inflación comenzara a distorsionarse mes a mes (el efecto acumulativo de sumar error tras error hizo que la brecha se agrande), y debido a que el rubro “casa y alquileres” tiene un peso elevado en la composición de la canasta básica (10%), todo el dato de la inflación del país creció.

Por supuesto hubo varios efectos negativos. El más palpable, fue la reducción de la tendencia de consumo. Si las personas reciben información (equivocada) de que el costo de la vida va a subir, sus expectativas de consumo se reducen. Estimamos que esto puede haber significado una reducción de entre 30 y 50 millones de dólares en consumo… todo por un “pequeño” error. Digno de la famosa frase de Ripley: “aunque usted no lo crea”.
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Inflación y precios: ¿Quién miente?

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RESUMEN: Hay una imagen que se repite casi todos los meses en los mercados del país. Las cifras oficiales hablan de una reducción, pero los periodistas van a los mercados, preguntan a las amas de casa y se escucha casi al unísono la siguiente respuesta: “el gobierno dice que la inflación ha bajado pero es mentira porque se ve que los precios de las cosas siguen subiendo”. ¿Alguien está mintiendo?





A pesar de que a muchos nos gustaría inclinarnos a decir que el Gobierno miente, en realidad no es así. La raíz de este dilema se da en una mala comprensión del concepto de inflación, que en pocas palabras es la velocidad con la que crecen los precios en la economía. El dato que nos proporcionan los organismos oficiales todos los meses, es entonces una medida de la variación (mensual o anual) de los precios. Por ejemplo, una inflación mensual del 2% implica que los precios de este mes con respecto al mes pasado han crecido en ese nivel. Por lo tanto si el Gobierno dice que la inflación mensual ha caído del 2% al 0,5%, significa que los precios siguen creciendo pero menos rápido. Por lo tanto una menor inflación, en los mercados, no se va a reflejar con precios más bajos.

Además, hay otra consideración importante. El dato de inflación es un promedio que se basa en cifras de una gran cantidad de productos (la llamada canasta básica). Por lo tanto hay productos que todos los meses bajan o suben de precio, pero que al final cuando vemos el dato de la inflación, no los podemos percibir. Cuando vamos al mercado, en forma casi sistemática, ponemos mayor atención a los productos que han subido de precio (sobre todo si son los más importantes para nuestra canasta familiar), y eso crea una percepción de que las “cosas siempre están más caras”.

En suma, recuerde. Que la inflación baje no implica que los precios de todos los productos van a bajar de precio (eso se conocería como una “desinflación”). Solo significa que en promedio, el ritmo de crecimiento es menor. Para leer más sobre los precios y la inflación, vea otras entradas de este blog..

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23 mayo 2008

Chicos de plástico : Los ecuatorianos hemos descubierto las bondades del crédito… pero ¿sabemos utilizarlo?

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Por: Julio José Prado


“Buenos días, usted ha sido pre-seleccionado como socio de nuestra nueva tarjeta de crédito”. – Gracias, pero no me interesa, ya tengo dos. – No se preocupe no tiene costo y no tiene que hacer ningún trámite… ¿A qué dirección se la hacemos llegar? ¿Su esposa no querrá una también?


Las tarjetas de crédito nos facilitan la vida. Compramos con más libertad, diferimos los pagos a varios meses, y empujamos nuestras preocupaciones financieras hacia el futuro. Pero esta es un arma de doble filo. En manos inexpertas, tener demasiado crédito puede ser tan perjudicial como no tenerlo ¿Manos inexpertas? Sí, los ecuatorianos recién estamos comenzando a conocer lo que es el crédito de consumo. Antes del año 2000, pensar en una deuda para comprar un electrodoméstico o pagar las cuotas del vehículo con tarjeta de crédito, era casi imposible. Pero la economía se ha ido estabilizando, lo que en el mundo del crédito se traduce en un aumento exponencial de las tarjetas.



VIDEO SOBRE LAS TARJETAS DE CREDITO EN ESTADOS UNIDOS Y LOS INTERESES QUE SE COBRAN... (MIRE EL PARECIDO CON EL ECUADOR)



Viviendo “de prestado”

La cantidad de tarjetas de crédito existentes en el mercado no variaron significativamente sino hasta el 2004, pues antes de este año la cifra se mantuvo alrededor de los 500.000. Para inicios del 2006, la cantidad de tarjetas emitidas ya había sobrepasado el millón, y actualmente nos acercamos a los 2,2 millones. Claramente la estrategia de las emisoras de tarjetas durante estos últimos tres años, fue “inundar” al mercado con plástico. Detrás de esto hay dos posibles explicaciones: 1) La estabilidad económica permitió que más gente quiera -y pueda- tener acceso a tarjetas de crédito que antes eran privilegio de pocos; 2) Los prerrequisitos para obtener una tarjeta se flexibilizaron. En el Ecuador hay un poco de las dos cosas -mejores condiciones económicas con menos requisitos- y como resultado más de 1 millones de nuevas tarjetas incorporándose cada año.

¿Es esto bueno o malo para la economía? Las tarjetas de crédito/consumo son solo un medio pago. Lo que se ofrece a los consumidores es mayor facilidad para realizar compras, pues reduce la restricción presupuestaria otorgando un crédito “inmediato”. Por el lado de la oferta, el nivel de ventas sube y se dinamiza la economía. Desde el punto de vista del sistema financiero -además de los beneficios evidentes- las tarjetas son un importante medio para generar una historial crediticio que sirve para otorgar o negar créditos de mayor tamaño (vivienda, comercial, etc…). En principio es un buen negocio para todos, pero finalmente todo depende de la utilización.


¿Corriente o diferido?



El buen uso de las tarjetas de crédito permite un mejor manejo de los ingresos familiares, ya que no hay que esperar a fin de mes para hacer ciertas compras. Lo anterior es cierto, sobre todo, cuando se utiliza crédito corriente, pues este debe ser pagado a finales del mes y no representa una alta carga financiera. Pero claro, siempre hay la tentación, o la necesidad, de diferir el pago más allá del crédito corriente, y si bien la transacción es exactamente la misma desde el punto de vista práctico, los costos del crédito corriente vs el diferido o el rotativo son diferentes. Cuando un saldo entra al diferido no solo se cobra una tasa mayor, sino que además comienzan a regir otros costos (por ejemplo: 1% interés adicional en Diners, y 3,5 dólares de mantenimiento en Visa y Mastercard, a parte del interés).

Estos costos adicionales, son manejables para los usuarios siempre que el financiamiento no exceda su capacidad de pago mensual. En otras palabras, un pequeño porcentaje de diferido y rotativo es bueno, pero el problema se da cuando se van acumulando saldos atrasados y los costos financieros suben (ahí se entra en un círculo vicioso: se pagan solo los mínimos, se acumula el saldo, sube el interés y cada vez es más difícil pagar la deuda). ¿Está sucediendo esto el Ecuador?

Como es lógico, con más tarjetas en el mercado el volumen de crédito ha subido. Eso es perfectamente comprensible en una economía que viene recuperándose de la crisis económica, y que tiende a gastar más a medida que sube el ingreso real (porque ha caído la inflación). Pero una lectura más cercana a la estructura del endeudamiento puede decirnos algo más.

El crédito corriente representaba en el año 2004 el 32% del total y en lo que va del año ha bajado al 21%. Los ecuatorianos están recurriendo en forma creciente al crédito diferido y rotativo. El saldo total (es decir, lo que falta por pagar) registrado hasta el primer trimestre de este año era de 1600 millones de dólares, y todos meses el saldo total va creciendo, lo que significa que se está contratando nueva deuda pero que no se está pagando la totalidad de la misma. ¿Cuál es el riesgo?

Por lo pronto, los tarjetahabientes están cancelando sus deudas con intereses altos, acogiéndose a la opción del diferido pero la morosidad no ha subido en forma anormal. Se mantiene en niveles del 5% promedio, lo cual es una muestra de que las cuentas se están pagando… tarde pero se están pagando.


Las estrategias

Entonces, ¿hay o no, un problema de endeudamiento excesivo? Cuando las economías atraviesan por periodos de “calma”, es decir que existen perspectivas positivas, y los indicadores macroeconómicos están relativamente estables, como en el caso del Ecuador de los últimos tres años, los problemas no se hacen evidentes. Pero bajo la superficie hay algo que se está cocinando, y hay que comenzar a tener cuidado porque ligeros cambios en las condiciones económicas (precio del petróleo, remesas, inflación, variación en tasas de interés), pueden elevar el nivel de morosidad y comenzar a generar problemas a los operadores de crédito, quienes a su vez restringirían el crédito y los plazos.

Pero, tanto los bancos como las tarjetas de crédito, parecen haber asimilado las lecciones de la dura crisis de 1999, y por tanto, las provisiones han crecido como una medida de precaución. Actualmente, Pacificard tiene provisiones por 6,5 millones que representa el 78% de su utilidad neta; Diners Club, tiene provisiones por 20 millones que representan el 76% de utilidad neta.

El consumo de tarjetas ha crecido muy rápidamente, y ya no es tan fácil colocar nuevo plástico. Por lo que las estrategias de los emisores, irá cambiando hacia elevar el consumo promedio por tarjeta. Esto está bien, pero también sería interesante que se vaya “educando” sobre el uso del crédito, y cómo evitar sobreendeudarse.
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