LA CRISIS MUNDIAL EN GRAFICOS

PERSPECTIVA TV: UN PROGRAMA PARA ANALIZAR LA ECONOMÍA Y LOS NEGOCIOS

28 mayo 2008

Un error de cálculo... de Ripley

RESUMEN: Al finalizar el año 2005, la inflación parecía fuera de control. El año cerró con un 4,4% de inflación anual, cuando el Banco Central había previsto un 3%. Y para el asombro de todos, en los primeros meses del año 2006, la inflación llegó al 4,8% en enero y 5,3% en febrero, con lo que las proyecciones más optimistas hablaban de una inflación al final de año del 12%, mientras que otras hablaban del 25%.
¿Qué pasó? Un error involuntario del INEC...
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Hubo quienes pregonaron el colapso de la dolarización (por enésima vez), y culparon a este sistema de la subida incontrolable de la inflación. Y claro, resulta que cuando la inflación era muy baja (2%), este era el resultado de la falta de capacidad de compra y de la “quiebra del aparato productivo”, y cuando la inflación creció, también era porque las empresas estaban en crisis, debido a la dolarización.

Dentro de las explicaciones más sensatas, se trató de buscar el origen del crecimiento de la inflación en la entrega de fondos de reserva, pasando por los altos precios a nivel internacional, hasta preocupaciones (legítimas) por el descontrolado gasto público. La mayoría de estas explicaciones tenían cierto nivel de veracidad, pero en realidad, no existía una razón de peso que explique el repunte inflacionario que mencionaba el INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). ¿Qué misterio estaba rondando la economía?

En abril 2006, el misterio se despejó. El INEC anunció que había cometido un error en el cálculo de la inflación. En resumidas cuentas, lo que pasó fue que se tomaron datos de los arriendos y alquileres que eran semestrales y se los contabilizó en forma mensual. Este “pequeño” error hizo que el dato de la inflación comenzara a distorsionarse mes a mes (el efecto acumulativo de sumar error tras error hizo que la brecha se agrande), y debido a que el rubro “casa y alquileres” tiene un peso elevado en la composición de la canasta básica (10%), todo el dato de la inflación del país creció.

Por supuesto hubo varios efectos negativos. El más palpable, fue la reducción de la tendencia de consumo. Si las personas reciben información (equivocada) de que el costo de la vida va a subir, sus expectativas de consumo se reducen. Estimamos que esto puede haber significado una reducción de entre 30 y 50 millones de dólares en consumo… todo por un “pequeño” error. Digno de la famosa frase de Ripley: “aunque usted no lo crea”.
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