PERSPECTIVA TV: UN PROGRAMA PARA ANALIZAR LA ECONOMÍA Y LOS NEGOCIOS

30 mayo 2008

¿DÓNDE ESTÁ LA COMIDA?...Tomado de Alvaro Vargas LLosa

0 comentarios

RESUMEN: La comida a nivel mundial se ha vuelto más cara. Los culpables según todos están en China, India y el consumo de Biocombustibles. Me he permitido tomar este artículo de Alvaro Vargas LLosa, pues hace referencia a muchos de los temas que he venido comentando este Blog. Más que nada, LLosa hace una crítica a la forma como los gobiernos esperan dar soluciones al problema, y apunta a otros culpables del alza de precios...


¿Dónde está la comida?

Álvaro Vargas LLosa
25 de abril de 2008

El precio de la comida viene subiendo a paso firme durante los últimos tres años, liberar los mercados agrícolas puede poner fin a esta demencial escalada de precios en los alimentos.

En la década de 1830, Richard Cobden y John Bright impulsaron en el Reino Unido una campaña en contra de las leyes proteccionistas que mantenían los precios de los alimentos por las nubes. Tras soportar calumnias durante varios años, en 1846 convencieron al gobierno para que derogara las infames Leyes del Maíz, una medida que gatilló un largo periodo de prosperidad. He pensado intensamente en estos héroes del siglo 19, últimamente. El mundo necesita una nueva Liga Contra la Ley del Maíz, el movimiento que ellos fundaron, si quiere poner freno a la demencial disparada de los precios de los alimentos y salvar a millones de personas, desde Haití hasta Bangladesh y desde Camerún hasta las Filipinas.

El precio de la comida venía subiendo a paso firme en los últimos tres años, pero las cosas hicieron crisis este año. El precio del arroz aumentó 141 por ciento desde enero y el precio del trigo casi se duplicó en un año. En un mundo en el que los pobres gastan tres cuartas partes de su presupuesto en alimentos, eso equivale, en potencia, a un drama de vida o muerte para los mil millones de seres humanos que viven con $1 dólar al día.

Cuando el precio de algo se dispara, puede inferirse que la oferta no marcha a la par de la demanda. En las últimas semanas, muchos se han concentrado en las causas del aumento de la demanda de alimentos. Todas ellas —desde la creciente prosperidad de la China y la India hasta la explosión de los biocombustibles producidos en base a granos en las naciones ricas— suenan plausibles. Menos atención se le ha prestado a por qué, en la era de la globalización —en la que el comercio traslada velozmente las cosas de un lugar a otro— y de la biotecnología —que crea nuevas semillas y potencia el rendimiento de las que ya existen— la oferta de alimentos no está satisfaciendo la demanda.

Muchos gobiernos, organismos multilaterales, ONGs y "expertos" han evitado responder a esta pregunta básica. Por ello, están postulando soluciones que agravarán el problema o, en el mejor de los casos, constituyen un paliativo de corto plazo. La verdadera solución consiste en remover las causas de la escasez. Esas causas tienen poco que ver con la economía o la demografía y todo que ver con la política: tanto la de los Estados como la de aquellos que utilizan a los Estados para atender sus intereses.

Pocas áreas de la economía están más atiborradas de leyes proteccionistas que la agricultura, lo mismo en los países ricos que en los pobres. Una panoplia de cuotas, subsidios, aranceles y prohibiciones diseñadas para obtener votos y sobornos ha desalentado el ansiado incremento en la producción de alimentos. En una situación de libre mercado, la más mínima señal de que los precios estaban subiendo hubiese bastado para garantizar que una gran masa de capital fuese invertido en la agricultura alimenticia. En el caos actual, no sorprende que los inversores no estén apostando a la producción de alimentos: a los agricultores europeos se les paga para que mantengan sus tierras sin cultivar gracias a un esquema denominado la Política Agraria Común; a los agricultores argentinos se les está exigiendo que entreguen el 75 por ciento de sus ganancias mediante diversos impuestos; los agricultores estadounidenses están más interesados en alimentar a las camionetas que a la gente debido a que el Congreso estadounidense ha ordenado quintuplicar el uso de biocombustibles; por último, los agricultores africanos no están experimentando con cultivos genéticamente modificados porque están prohibidos en muchos de los países a los que podrían exportarse.

En un reciente artículo, el economista británico y entendido en asuntos africanos Paul Collier escribió que "el camino más realista es el de replicar el modelo brasileño de agroempresas grandes y tecnológicamente sofisticadas que abastezcan al mercado mundial…para contener el aumento en los precios de los alimentos necesitamos más globalización, no menos."
Yo agregaría que los pequeños agricultores de los países atrasados se agruparían y crearían economías de escala si no fuesen agredidos por leyes locales diseñadas para proteger a los consumidores y por leyes internacionales diseñadas para proteger a los productores…o si a los campesinos chinos, por ejemplo, se les permitiese ser plenos dueños de su tierra.

Según la revista The Economist, de los 58 países cuya reacción a la crisis ha sido investigada por el Banco Mundial, 48 han impuesto controles de precios, subsidios al consumo y restricciones a las exportaciones. Un problema que fue originado por el proteccionismo ha suscitado, pues, una respuesta perfectamente proteccionista. Un siglo y medio después de que Cobden y Bright derrotasen al proteccionismo en Gran Bretaña, sus ideas son más poderosas y actuales que nunca.

Fuente: The Independent Institute. Escrito por Alvaro Vargas LLosa (tomado de la WEB).
Lea más en las otras entradas del Blog. Especialmente recomiendo el artículo "Precios altos: otros culpables".
Read more!

28 mayo 2008

Un error de cálculo... de Ripley

0 comentarios

RESUMEN: Al finalizar el año 2005, la inflación parecía fuera de control. El año cerró con un 4,4% de inflación anual, cuando el Banco Central había previsto un 3%. Y para el asombro de todos, en los primeros meses del año 2006, la inflación llegó al 4,8% en enero y 5,3% en febrero, con lo que las proyecciones más optimistas hablaban de una inflación al final de año del 12%, mientras que otras hablaban del 25%.
¿Qué pasó? Un error involuntario del INEC...
.

Hubo quienes pregonaron el colapso de la dolarización (por enésima vez), y culparon a este sistema de la subida incontrolable de la inflación. Y claro, resulta que cuando la inflación era muy baja (2%), este era el resultado de la falta de capacidad de compra y de la “quiebra del aparato productivo”, y cuando la inflación creció, también era porque las empresas estaban en crisis, debido a la dolarización.

Dentro de las explicaciones más sensatas, se trató de buscar el origen del crecimiento de la inflación en la entrega de fondos de reserva, pasando por los altos precios a nivel internacional, hasta preocupaciones (legítimas) por el descontrolado gasto público. La mayoría de estas explicaciones tenían cierto nivel de veracidad, pero en realidad, no existía una razón de peso que explique el repunte inflacionario que mencionaba el INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos). ¿Qué misterio estaba rondando la economía?

En abril 2006, el misterio se despejó. El INEC anunció que había cometido un error en el cálculo de la inflación. En resumidas cuentas, lo que pasó fue que se tomaron datos de los arriendos y alquileres que eran semestrales y se los contabilizó en forma mensual. Este “pequeño” error hizo que el dato de la inflación comenzara a distorsionarse mes a mes (el efecto acumulativo de sumar error tras error hizo que la brecha se agrande), y debido a que el rubro “casa y alquileres” tiene un peso elevado en la composición de la canasta básica (10%), todo el dato de la inflación del país creció.

Por supuesto hubo varios efectos negativos. El más palpable, fue la reducción de la tendencia de consumo. Si las personas reciben información (equivocada) de que el costo de la vida va a subir, sus expectativas de consumo se reducen. Estimamos que esto puede haber significado una reducción de entre 30 y 50 millones de dólares en consumo… todo por un “pequeño” error. Digno de la famosa frase de Ripley: “aunque usted no lo crea”.
.
Read more!

Inflación y precios: ¿Quién miente?

0 comentarios

RESUMEN: Hay una imagen que se repite casi todos los meses en los mercados del país. Las cifras oficiales hablan de una reducción, pero los periodistas van a los mercados, preguntan a las amas de casa y se escucha casi al unísono la siguiente respuesta: “el gobierno dice que la inflación ha bajado pero es mentira porque se ve que los precios de las cosas siguen subiendo”. ¿Alguien está mintiendo?





A pesar de que a muchos nos gustaría inclinarnos a decir que el Gobierno miente, en realidad no es así. La raíz de este dilema se da en una mala comprensión del concepto de inflación, que en pocas palabras es la velocidad con la que crecen los precios en la economía. El dato que nos proporcionan los organismos oficiales todos los meses, es entonces una medida de la variación (mensual o anual) de los precios. Por ejemplo, una inflación mensual del 2% implica que los precios de este mes con respecto al mes pasado han crecido en ese nivel. Por lo tanto si el Gobierno dice que la inflación mensual ha caído del 2% al 0,5%, significa que los precios siguen creciendo pero menos rápido. Por lo tanto una menor inflación, en los mercados, no se va a reflejar con precios más bajos.

Además, hay otra consideración importante. El dato de inflación es un promedio que se basa en cifras de una gran cantidad de productos (la llamada canasta básica). Por lo tanto hay productos que todos los meses bajan o suben de precio, pero que al final cuando vemos el dato de la inflación, no los podemos percibir. Cuando vamos al mercado, en forma casi sistemática, ponemos mayor atención a los productos que han subido de precio (sobre todo si son los más importantes para nuestra canasta familiar), y eso crea una percepción de que las “cosas siempre están más caras”.

En suma, recuerde. Que la inflación baje no implica que los precios de todos los productos van a bajar de precio (eso se conocería como una “desinflación”). Solo significa que en promedio, el ritmo de crecimiento es menor. Para leer más sobre los precios y la inflación, vea otras entradas de este blog..

Read more!

23 mayo 2008

Chicos de plástico : Los ecuatorianos hemos descubierto las bondades del crédito… pero ¿sabemos utilizarlo?

1 comentarios

Por: Julio José Prado


“Buenos días, usted ha sido pre-seleccionado como socio de nuestra nueva tarjeta de crédito”. – Gracias, pero no me interesa, ya tengo dos. – No se preocupe no tiene costo y no tiene que hacer ningún trámite… ¿A qué dirección se la hacemos llegar? ¿Su esposa no querrá una también?


Las tarjetas de crédito nos facilitan la vida. Compramos con más libertad, diferimos los pagos a varios meses, y empujamos nuestras preocupaciones financieras hacia el futuro. Pero esta es un arma de doble filo. En manos inexpertas, tener demasiado crédito puede ser tan perjudicial como no tenerlo ¿Manos inexpertas? Sí, los ecuatorianos recién estamos comenzando a conocer lo que es el crédito de consumo. Antes del año 2000, pensar en una deuda para comprar un electrodoméstico o pagar las cuotas del vehículo con tarjeta de crédito, era casi imposible. Pero la economía se ha ido estabilizando, lo que en el mundo del crédito se traduce en un aumento exponencial de las tarjetas.



VIDEO SOBRE LAS TARJETAS DE CREDITO EN ESTADOS UNIDOS Y LOS INTERESES QUE SE COBRAN... (MIRE EL PARECIDO CON EL ECUADOR)



Viviendo “de prestado”

La cantidad de tarjetas de crédito existentes en el mercado no variaron significativamente sino hasta el 2004, pues antes de este año la cifra se mantuvo alrededor de los 500.000. Para inicios del 2006, la cantidad de tarjetas emitidas ya había sobrepasado el millón, y actualmente nos acercamos a los 2,2 millones. Claramente la estrategia de las emisoras de tarjetas durante estos últimos tres años, fue “inundar” al mercado con plástico. Detrás de esto hay dos posibles explicaciones: 1) La estabilidad económica permitió que más gente quiera -y pueda- tener acceso a tarjetas de crédito que antes eran privilegio de pocos; 2) Los prerrequisitos para obtener una tarjeta se flexibilizaron. En el Ecuador hay un poco de las dos cosas -mejores condiciones económicas con menos requisitos- y como resultado más de 1 millones de nuevas tarjetas incorporándose cada año.

¿Es esto bueno o malo para la economía? Las tarjetas de crédito/consumo son solo un medio pago. Lo que se ofrece a los consumidores es mayor facilidad para realizar compras, pues reduce la restricción presupuestaria otorgando un crédito “inmediato”. Por el lado de la oferta, el nivel de ventas sube y se dinamiza la economía. Desde el punto de vista del sistema financiero -además de los beneficios evidentes- las tarjetas son un importante medio para generar una historial crediticio que sirve para otorgar o negar créditos de mayor tamaño (vivienda, comercial, etc…). En principio es un buen negocio para todos, pero finalmente todo depende de la utilización.


¿Corriente o diferido?



El buen uso de las tarjetas de crédito permite un mejor manejo de los ingresos familiares, ya que no hay que esperar a fin de mes para hacer ciertas compras. Lo anterior es cierto, sobre todo, cuando se utiliza crédito corriente, pues este debe ser pagado a finales del mes y no representa una alta carga financiera. Pero claro, siempre hay la tentación, o la necesidad, de diferir el pago más allá del crédito corriente, y si bien la transacción es exactamente la misma desde el punto de vista práctico, los costos del crédito corriente vs el diferido o el rotativo son diferentes. Cuando un saldo entra al diferido no solo se cobra una tasa mayor, sino que además comienzan a regir otros costos (por ejemplo: 1% interés adicional en Diners, y 3,5 dólares de mantenimiento en Visa y Mastercard, a parte del interés).

Estos costos adicionales, son manejables para los usuarios siempre que el financiamiento no exceda su capacidad de pago mensual. En otras palabras, un pequeño porcentaje de diferido y rotativo es bueno, pero el problema se da cuando se van acumulando saldos atrasados y los costos financieros suben (ahí se entra en un círculo vicioso: se pagan solo los mínimos, se acumula el saldo, sube el interés y cada vez es más difícil pagar la deuda). ¿Está sucediendo esto el Ecuador?

Como es lógico, con más tarjetas en el mercado el volumen de crédito ha subido. Eso es perfectamente comprensible en una economía que viene recuperándose de la crisis económica, y que tiende a gastar más a medida que sube el ingreso real (porque ha caído la inflación). Pero una lectura más cercana a la estructura del endeudamiento puede decirnos algo más.

El crédito corriente representaba en el año 2004 el 32% del total y en lo que va del año ha bajado al 21%. Los ecuatorianos están recurriendo en forma creciente al crédito diferido y rotativo. El saldo total (es decir, lo que falta por pagar) registrado hasta el primer trimestre de este año era de 1600 millones de dólares, y todos meses el saldo total va creciendo, lo que significa que se está contratando nueva deuda pero que no se está pagando la totalidad de la misma. ¿Cuál es el riesgo?

Por lo pronto, los tarjetahabientes están cancelando sus deudas con intereses altos, acogiéndose a la opción del diferido pero la morosidad no ha subido en forma anormal. Se mantiene en niveles del 5% promedio, lo cual es una muestra de que las cuentas se están pagando… tarde pero se están pagando.


Las estrategias

Entonces, ¿hay o no, un problema de endeudamiento excesivo? Cuando las economías atraviesan por periodos de “calma”, es decir que existen perspectivas positivas, y los indicadores macroeconómicos están relativamente estables, como en el caso del Ecuador de los últimos tres años, los problemas no se hacen evidentes. Pero bajo la superficie hay algo que se está cocinando, y hay que comenzar a tener cuidado porque ligeros cambios en las condiciones económicas (precio del petróleo, remesas, inflación, variación en tasas de interés), pueden elevar el nivel de morosidad y comenzar a generar problemas a los operadores de crédito, quienes a su vez restringirían el crédito y los plazos.

Pero, tanto los bancos como las tarjetas de crédito, parecen haber asimilado las lecciones de la dura crisis de 1999, y por tanto, las provisiones han crecido como una medida de precaución. Actualmente, Pacificard tiene provisiones por 6,5 millones que representa el 78% de su utilidad neta; Diners Club, tiene provisiones por 20 millones que representan el 76% de utilidad neta.

El consumo de tarjetas ha crecido muy rápidamente, y ya no es tan fácil colocar nuevo plástico. Por lo que las estrategias de los emisores, irá cambiando hacia elevar el consumo promedio por tarjeta. Esto está bien, pero también sería interesante que se vaya “educando” sobre el uso del crédito, y cómo evitar sobreendeudarse.
Read more!

09 mayo 2008

SIRVE O NO EL RIESGO PAÍS?

8 comentarios

Uno de los conceptos que más se escucha cuando hablamos de inversión es el Riesgo País. Famoso concepto, totalmente inútil según algunos analistas, pero muy utilizado por empresarios e inversionistas de todo el mundo. ¿Qué hay detrás del Riesgo País?

En definitiva todo se puede reducir a la siguiente pregunta: ¿Qué diferencias existen entre la industria de celulares en Suiza e India? Desde cierto punto de vista -bastante restringido por cierto- podríamos decir que la industria de celulares de Suiza e India son en esencia bastante parecidas. En ambos países se satisface una necesidad, la comunicación. En ambos países están presentes los mismos competidores, Nokia, Sony Ericsson, Motorola, etc… Posiblemente los consumidores de Suiza sean diferentes a los de India, pero en el fondo esto es irrelevante porque una empresa que busque invertir en India o Suiza con seguridad está pensando más en la exportación y no tanto en el consumidor local. Es decir que, en esencia, las industrias de telefonía móvil de Suiza e India son bastante similares en cuanto a la forma en la que se lleva a acabo el negocio. Pero entonces ¿Qué diferencia existe? La respuesta se cae por su propio peso: la una está en India y la otra está en Suiza. Y detrás de esa simple comparación geográfica hay una serie de implicaciones.

Invertir en una industria X en la India, es hoy por hoy más riesgoso que invertir en la misma industria X en Suiza. Porque los mercados financieros son más inestables, porque hay más inferencia política en la economía privada, porque la corrupción en los trámites es menor en Suiza, etc…(desarrollaremos esto más adelante). Y entonces, si bien las empresas son esencialmente iguales, las condiciones en las que se desarrollan no lo son. Definitivamente hay más riesgo al estar en India que en Suiza, y los inversionistas esperan que se les compense por aquello.

Pensemos en un ejemplo más cercano. ¿Qué diferencia a la industria de rosas de Colombia y Ecuador? En esencia muy poco. E incluso se puede decir que las flores ecuatorianas son de mejor calidad (más coloridas, más durables, más largas, etc…), pero cuando el inversionista extranjero invierte en Ecuador va requerir un nivel de rentabilidad mayor que le compense por el riesgo de no poder sacar sus flores a tiempo cuando hay paros, o por la falta de carreteras de primer orden, o porque los tramites aduaneros son lentos, o porque no tenemos un TLC con EEUU. La rosa del Ecuador es mejor, y sin embargo tenemos un mayor “castigo” por parte de los inversionistas. Ese, es el Riesgo País.

Formalmente, el Riesgo País, representa la repercusión potencialmente adversa del ambiente de un país sobre los flujos de efectivo de la empresa. Lo que dicen los empresarios/inversionistas es, cuánto rendiría este proyecto en algún lugar donde el riesgo país, sea bajo, y cuánto va a rendir aquí… Esa diferencia debe ser compensada por una tasa de retorno de la inversión más alta. ¿Qué pasa si no se “compensa” al inversionista? Simplemente elegirá no hacer el negocio en el país dónde un mayor riesgo no se compensa con una mayor rentabilidad.

Entonces, el Riesgo País es muy útil no solo para los inversionistas extranjeros (que saben cuanto deben cobrar “adicional”), sino también para los empresarios nacionales que buscan por ejemplo encontrar un financista internacional o que quieren generar una alianza estratégica con una empresa extranjera. En este caso, el riesgo país les permite saber qué nivel de rentabilidad deberán obtener si desean hacer un negocio con el financista o una alianza con una empresa.


¿Cómo se mide?
Aquí es dónde se complica, porque como uno puede imaginar, tener una medida de variables que son muchas veces intangibles es difícil. De cualquier forma una de las medidas más aceptadas a nivel mundial es la que calcula JPMorgan, llamada el EMBI (Emerging Market Bond Index).

Para su cálculo se toman en cuenta una gran cantidad de variables económicas y no económicas: el crecimiento de la economía, la estabilidad macroeconómica, la estructura del presupuesto del Estado, el clima de negocios, la conflictividad política, la apertura económica, los tratados de respeto a la inversión, entre muchos otros factores.

Con esos datos JPMorgan confecciona el EMBI que arroja un índice en puntos. Por ejemplo, 550 puntos representan una tasa de 5,5%; es decir que un inversionista exigirá 5,5% más de rendimiento del capital en una inversión.

Hay dos objeciones principales al uso del EMBI (seguramente se pueden pensar en otras más):

1) Es un índice calculado por una empresa privada. Aunque hay otros índices que sirven para medir el riesgo país casi todos son realizados por calificadores de riesgo privadas.

2) Se dice que los bonos de los EEUU, que son llamados como “libres de riesgo” en realidad no lo son. Lo que se argumenta generalmente aquí es que si bien esos bonos no son de riesgo cero, tienen un riesgo calculado y esperado, ya que el riesgo de no pago por parte del Gobierno de EEUU es extremadamente bajo, lo que no sucede con los bonos de otros países (basta ver la historia reciente de América Latina).
Read more!