PERSPECTIVA TV: UN PROGRAMA PARA ANALIZAR LA ECONOMÍA Y LOS NEGOCIOS

11 julio 2008

TODO SUBE: ¿QUÉ HAGO? - Estrategias Empresariales

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RESUMEN: (Videos y Análisis) En todo el mundo, las empresas de todo tamaño están sintiendo los estragos de la inflación, especialmente en los commodities. Pero existen estrategias que pueden ayudarle a salir adelante e incluso pueden generar nuevas oportunidades que no se habían identificado antes.

Primero veamos algunos ejemplos de las grandes del mundo (fuente: The economist).
Nestlé, empresa de alimentos más grande del mundo, logró el año pasado un crecimiento de ventas del 7% comparado con el 1.8% logrado por el promedio de empresas del sector; en gran parte lograron estabilizar sus costos, anticipando el problema de los commodities y realizando contratos de largo plazo.

Kraft, está luchando pues sus costos subieron un 9% el año pasado (equivalente a 1.3 billones de dólares); su estrategia se basará en promocionar productos más adecuados para “vacas flacas”, por ejemplo han decido cambiar –en forma definitiva- la fórmula y el packaging de “Miracle Whip” (un muy exitoso sustituto de la mayonesa). El “Whip” ahora vendrá en plástico que permite aprovechar “hasta la última gota”, y además la fórmula tendrá menos aceite de soya y más agua… lo venderán como un producto más light.

Mcdonalds, Burger King, e incluso Starbucks, están por sacar nuevos productos de menos de un dólar. Aunque seguirán con su estrategia de “combos” que ha sido tan exitosa, será muy difícil que logren mantener precios, por lo que están dando otras opciones a los clientes más sensibles.

Wal-Mart, el rey de la estrategia de bajo costo y bajo precio, sabe que no logrará sostener durante mucho tiempo sus precios, pero en todo caso, se está enfocando en ser “siempre los primeros en tener el precio más bajo, y siempre los últimos en subirlo”.

Vea este video: ¿Cómo fijar mis precios?


Como usted habrá visto, muchas de las estrategias de las grandes empresas del mundo, fueron ya realizadas en 1999 y 2000 cuando el Ecuador entró en crisis. La necesidad es la madre de la invención, y las empresas de nuestro país (y de América Latina), no se quedarán con los brazos cruzados ahora. He aquí algunas ideas de cómo enfrentar la escalada de precios y una posible recesión.




¿Conoce al consumidor? Sí, todas las empresas saben a quién le venden, pero “conocer” al consumidor es diferente. ¿Sabe usted qué tan sensible es su consumidor al precio? ¿Qué tanto le afecta una variación del ingreso real? Eso implica conocer las elasticidades de la demanda, y entender cuánto estoy dispuesto a perder en ventas si subo mi precio, pero además implica saber cuánto puedo ganar si mantengo o bajo mis precios. No conocer la sensibilidad de la demanda puede llevarlo a una estrategia aparentemente buena en el papel, que sea un desastre en la práctica. Y esa equivocación es justo lo que la competencia está esperando.

Un producto, un mercado ¿un precio? No todos los consumidores sienten de la misma forma una recesión. Si usted tiene un solo precio para todos, es posible que esté desperdiciando una oportunidad inigualable de hacer dinero, obteniendo la gratitud del consumidor ¿Cómo? Piense en la estrategia de precios de algunas aerolíneas (lastimosamente, no las del Ecuador…), cobran por el mismo tipo de asiento diferentes precios en función del tipo de consumidor. Eso formalmente se conoce como discriminación de precios, y permite “sacarle” (en el buen sentido de la palabra) a cada cliente todo lo que está dispuesto a pagar, y que además se vaya contento. Un ejecutivo puede pagar el doble por un pasaje de avión, de lo que pagaría un turista, pero los dos están contentos de poder viajar cuando lo necesitan. El poder de la discriminación es gigantesco… cobre más a quienes están dispuestos a pagar más, y baje el precio para el resto.

Olvídese del branding. Si usted no creó fidelidad hacia su marca antes, ciertamente no logrará hacerlo durante la recesión. Es cierto que esta afirmación contradice lo que dicen los gurús del marketing mundial, pero en mercados de países en desarrollo los consumidores de la clase media para abajo (el 90% del total), suelen salir en desbandada cuando sienten el alza de precios y la presión de la recesión. Además, ¿cuántas marcas realmente “fuertes” hay en el Ecuador? Quizás cien. El resto de empresas luchan en mercados poco diferenciados, muy competidos, en dónde la estrategia de precio hace la diferencia. El branding es muy importante, pero en una recesión parece más importante defenderse contra posibles ataques de precios de empresas que buscan subsistir a toda costa. Ahora, si usted es una de esas afortunadas 100 empresas que tienen una marca exitosa, poderosa y reconocida, pues defiéndala con mayor inversión y aproveche esa ventaja adicional. Su usted no está entre las 100, el branding no debe ser un objetivo durante los tiempos difíciles. Hay que invertir en publicidad, eso sí, pero no obsesionarse con la marca; posiblemente hay otros atributos que se deben comunicar ahora.

Júntelo o rómpalo. Una excelente forma de hacer recortes de precios, sin enviar un mensaje equivocado al consumidor (que ha bajado la calidad por ejemplo), son los combos (bundling en inglés). Esto genera una gran receptividad en los consumidores que perciben una ganancia adicional. Por otro lado, si usted tiene productos que siempre se venden por grupo, docenas, libras, etc…, pruebe con una nueva presentación. Si bien el precio unitario puede ser igual, el impacto psicológico de “sacar” dinero del bolsillo, es menor.

Cambie el juego de poder. En momentos de recesión, las relaciones de poder entre clientes, proveedores y consumidores cambian. Específicamente con sus proveedores, usted puede tener una ventaja, para negociar plazos de pago más largos. Si no consigue un mejor plazo, posiblemente haya otro proveedor disponible; recuerde que en una recesión muchos negocios se rompen y las empresas buscan desesperadamente nuevos clientes y otorgan condiciones más flexibles. Este puede ser el momento de poner nuevamente la pelota en su cancha. Cuando se trata de los consumidores, el poder de negociación no estará del lado de la empresa…, no crea ciegamente que su producto “tiene valor agregado” y que por eso los consumidores lo van a comprar al precio que usted decida.

Sea el primero y el último. Como dijimos hay un frenesí por subir los precios de todos los productos. Los consumidores se ven agobiados por la inflación. En su empresa, revise sus costos (bien calculados por supuesto), ¿puede resistir en el mercado sin subir sus precios? Si es así, tenga por seguro que los consumidores responderán, pero ojo, tenga en cuenta que esto va a hacer subir sus ventas, y para atender esa demanda adicional deberá incurrir en más costos. Evalúe esas opciones, no lance un precio a ciegas. Trate de ser el último en subir precios, y el primero en bajarlos. Haga, que la famosa frase “precio que sube no baja”, no se convierta en una realidad para su empresa… este es el momento de ir contracorriente. .

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Cifras y expectativas de la economía ecuatoriana

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RESUMEN: Se complica el panorama en Ecuador. Pocos analistas creen que las cifras de crecimiento proyectadas se puedan mantener. Y más preocupante aún es que las cifras de consumo de los hogares siguen cayendo, mientras la inversión privada nacional no levanta vuelo.
VIDEO RELACIONADO

En este articulo hago un análisis específico sobre las expectativas y las cifras de la economía del Ecuador. LEA EL ANALISIS COMPLETO.

El cambio de tendencia de la economía ecuatoriana es claro a pesar de las estimaciones oficiales que continúan esperando un crecimiento del 4.25% para el 2008. Las últimas cifras del PIB son del 3er trimestre del año pasado, lo que nos obliga a seguir especulando. ¿Cuánto creció Ecuador el año pasado? ¿Cuánto crecerá este año? Es una incógnita a esta altura del año, lo cual resulta muy grave en un momento en el que la situación económica mundial y local se perfila muy complicada.



Como los lectores regulares de mi BLOG conocen, el IDE-Business School calcula desde finales del año 2003 el Índice de Expectativas de Consumo (IEC), que refleja las percepciones económicas de los consumidores del Ecuador. En los primeros cinco meses de 2008, registramos la caída más fuerte del IEC, pasando de 100 puntos en enero a 71 puntos en mayo. ¿Qué significa esto? En pocas palabras, que las percepciones económicas de los consumidores se ha vuelto muy negativas, y eso tarde o temprano se va reflejar en los mercados.


En el primer semestre del año pasado, hablamos de los “2 países”, pues las expectativas de los consumidores eran muy buenas (nuevo gobierno, inflación baja, alto gasto público), mientras que buena parte de las empresarios se mostraban nerviosos o pesimistas. En estos primeros meses de 2008, no hemos visto una mejoría en las expectativas de los empresarios; y contrariamente a algunas cifras de encuestas publicadas por el Banco Central, nuestras encuestas informales nos hablan de una mayor pesimismo empresarial frente a la economía. Si esa tendencia se confirma, sería grave para la economía porque se vería un menor dinamismo en los mercados…

Por todo esto y por otros motivos es que no estimamos que se pueda cumplir el objetivo de 4.5% de crecimiento económico que se sigue manteniendo como la cifra oficial. Hay quienes sostienen que el fuerte gasto público, puede ayudar a subir la cifra del PIB; eso puede ser cierto, pero solo parcialmente porque el consumo de los hogares representa cerca del 65% del PIB, mientras que el Gasto del Gobierno el 10%, así que si las personas no consumen porque tienen expectativas negativas, será muy difícil que la economía se dinamice.

Siempre se puede argumentar que las percepciones no son datos “reales” (aunque nosotros estamos completamente convencidos del impacto real de las percepciones y expectativas en los mercados); en todo caso, para evitar un posible sesgo, veamos algunas de las pocas cifras oficiales actualizadas que tenemos en este momento: la inversión privada medida en términos de aumentos de capital y creación de empresas.



El problema con los datos de capitalización y constitución, es que deben tomarse con mucho cuidado, porque un crecimiento del volumen (en dólares) puede deberse a que unas pocas empresas hay realizado grandes inversiones, y no a un aumento generalizado de las inversiones (no es lo mismo que muchas empresas inviertan poco, a que pocas empresas inviertan mucho). Como lo que nos interesa medir es la tendencia, hemos tomado el número de capitalizaciones y constituciones que se realizan en cada mes, y hemos creado un “índice anual” que mida la variación entre periodos de doce meses. Por ejemplo, el índice capitalización de marzo 08, mide el porcentaje de variación entre marzo 08 y marzo 07 (es algo muy parecido a como se construye el dato de inflación anual). ¿Para qué sirve todo esto? Nos permite tener una tendencia de cómo evoluciona la inversión privada, y como se puede apreciar en el gráfico, hay una marcada tendencia decreciente en los últimos 12 meses.

Seguiremos profundizando este análisis en entregas futuras de Perspectiva, pero hasta aquí, nos queda claro que hay un cambio de tendencia importante con respecto al año pasado. La inflación y el bajo crecimiento (entre otras cosas), comienzan a tener efectos negativos en las expectativas de consumidores y empresarios. Ahí hay un fuerte reto de política económica para el Gobierno… habrá que estar atentos a las propuestas. .
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04 julio 2008

Alimentos: Estaba Malthus en lo correcto?

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RESUMEN: Thomas Malthus se ha convertido en uno de los más citados, pues hace más de 200 años, predijo que la oferta de alimentos no alcanzaría a satisfacer la demanda, ya que hay un límite fijo de áreas cultivables. En este artículo analizo brevemente las tesis de los neo-malthusianos, y algunos de los errores que comenten al analizar la crisis actual de los alimentos. Sin duda el mundo atraviesa por graves problemas pero no por las causas que muchos creen.

Desde hace varias décadas no se veían protestas, paros, y preocupación mundial generalizada por el alto precio de los productos. Ante estas escenas preocupantes repitiéndose en todos los países, Thomas Malthus se ha convertido en uno de los más citados, pues hace más de 200 años, predijo que la oferta de alimentos no alcanzaría a satisfacer la demanda, pues hay un límite fijo de áreas cultivables, y la población crece en forma geométrica, mientras los alimentos lo hacen en forma aritmética.

Cuando Malthus escribió su “Ensayo sobre los principios de la población” en 1798, generó un gran debate entre los otros grandes pensadores de su época -sobre todo los seguidores de Adam Smith y David Ricardo- pero en ese momento tal como ahora, hubo muchos adeptos a la teoría maltusiana que sonaba lógica. Lamentablemente para Malthus, pero ventajosamente para la humanidad, poco tiempo después de que éste profetizara el fin de los alimentos, vino la revolución industrial y con ella el aumento significativo de la productividad de las cosechas, que cubrió con facilidad las necesidades alimenticias hasta la actualidad; todo esto mientras se vivía una de las bonanzas económicas más grandes de la historia, y un crecimiento de los salarios y la demanda.

Esa no fue la última vez que los maltusianos fueron el centro de atención, de hecho en varios momentos del Siglo XX, cuando los alimentos sufrieron un alza de precios, se volvió a escuchar con fuerza la profecía del fin de los alimentos (y la humanidad). La última vez fue en la década de los 70, cuando el precio del petróleo se disparó y la población mundial creció en forma acelerada (los famosos “baby boomers” de la post-guerra).

Ahora, en la primera década del S. XXI, nos encontramos nuevamente ante los Neo-Maltusianos quienes anuncian el fin de los tiempos debido a la escasez de alimentos(ojo, Malthus, hizo grandes aportes a la ciencia económica y a la filosofía, que no ponemos en tela de duda). ¿Será que ahora sí tienen razón? Indudablemente, la situación actual es preocupante, y con toda seguridad sufriremos grandes desequilibrios durante los próximos años, pero al igual que en los últimos 200 años de historia económica, este no parece ser el fin de humanidad ni del modelo capitalista (que algunos con bombos y platillos ya celebran en forma anticipada).

Hay varios temas que los maltusianos (los de ahora y los antes), no toman en cuenta:

Productividad: Todavía, estamos muy lejos de alcanzar el tope de productividad de la tierra. Es decir, se pueden seguir haciendo mejoras que permitan producir más alimentos con menos recursos.

La moda verde: todos queremos un mundo menos contaminado, pero si es a cambio de la falta de alimentos seguramente habrá que buscar otra forma de hacerlo. Concretamente, los alimentos orgánicos que parecían el futuro de la agricultura, han generado una reducción de la productividad y un aumento del uso del suelo, porque no utilizan fertilizantes químicos pero al costo de reducir la eficiencia de las cosechas. No se trata de volver a tener una agricultura contaminante, pero hay que buscar soluciones que sean eficientes en términos de producción y al mismo tiempo no contaminen… (eso es totalmente posible y de hecho, este tipo de producción limpia pero de alta productividad ya está en marcha).

Los precios altos: Un tema que siempre es desestimado por los maltusianos, es el poder de los precios. Al subir el precio de venta de los alimentos, la actividad agrícola se torna más rentable, eso hace que más gente decida cultivar, lo cual genera más oferta y a la larga los precios vuelven a bajar. Ese ciclo económico que en el papel parece complicado, es lo que hemos visto durante los últimos 200 años. De hecho, este año el mundo tendrá un record histórico de producción de alimentos, lo que hará que poco a poco la presión sobre el precio de alimentos disminuya.

Los Gobiernos: Unos los mayores problemas se da cuando la intervención de los Gobiernos no permite que el mecanismo de mercado descrito en el párrafo anterior, funcione. EEUU y Europa subsidiaron la producción de biocombustibles, generando una sobredemanda de materia prima (maiz, soya, etc..), lo que elevó los precios. Al mismo tiempo – lo que agravó el problema- se pusieron restricciones a la importación de biocombustibles más baratos para “proteger la industria nacional”. En varios países del mundo, se están restringiendo las exportaciones de alimentos, lo que justamente impide que los agricultores tengan incentivos para cultivar y cosechar más. En gran parte, los precios altos y la escasez de alimentos, dependen de lo fuerte y prolongadas que sean estas intervenciones en el mercado… pero eso no tiene nada que ver con Malthus.

Especulación: Un gran componente del alza de precios en los alimentos, está dado porque los alimentos se han convertido en un producto financiero. Con la devaluación del dólar y la crisis de vivienda en EEUU, muchos inversionistas están apostando a la compra de futuros en el mercado de alimentos y eso genera un alza de precios inusual. ¿Se corregirá ese problema? Por este lado todo depende de tres factores: si la recesión en EEUU se profundiza, si el dólar se sigue devaluando, y si el precio del petróleo sigue subiendo.

La demanda: Así como en la década de los 70 se culpó al crecimiento demográfico de la escasez de alimentos, hoy en día se habla de China e India. Lo cierto que el éxito económico de esos países y el consecuente aumento del consumo, no debería ser un motivo de preocupación sino de alegría. Es cierto que el mundo necesitará alimentar a más chinos cada vez, pero ese crecimiento es justamente parte de la dinámica que hace que los mercados mundiales se muevan y se generen nuevos incentivos para producir.

En definitiva, muchos elementos nos hacen pensar que las premoniciones maltusianas que no se han cumplido durante los últimos dos siglos, no cumplirán ahora tampoco. El mercado encuentra la salida, siempre que se le permita hacerlo. Cierta “ayuda” de los Gobiernos es indudablemente necesaria para evitar que los segmentos más pobres de la población puedan seguir alimentándose, pero fijaciones de precios y restricciones comerciales solo agravan el problema.

De lo que no hay duda, es que no será la primera ni la última vez que Malthus se pone de moda.
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