
RESUMEN: Esta es una entrevista que acabo de dar para la revista Perspectiva del IDE, en la que analizo la situación mundial y en el entorno economico en el Ecuador... En la primera parter hay un ejemplo que sirve para entender cuál es el papel del Estado durante las crisis.
En una autopista se produce un accidente sobre el carril derecho. Llegan las ambulancias, la policía acordona el área, cierra parte de la vía y eso reduce la velocidad de circulación, generando un gran embotellamiento. En el carril derecho todos van más lento. Pero casi siempre se producen también embotellamientos en el otro carril de la autopista, donde nada ha pasado. ¿Por qué? Ese es el efecto directo de la “curiosidad” (o el morbo). Los conductores, del lado izquierdo, reducen la velocidad para poder ver el accidente. Cada uno en forma individual toma su decisión, y eso genera un atrancón tanto del lado derecho como del izquierdo, el resultado es nefasto para todos.
Las crisis económicas tienen ese mismo efecto. Cuando hay problemas, la racionalidad y la lógica económica nos dice que debemos reducir el gasto, consumir menos, tomar menos riesgos e invertir menos, hasta que las cosas vuelvan a su rumbo. Esa decisión que es tan acertada en cada familia y en cada empresa, cuando se multiplica por miles o millones al nivel de un país, genera menos dinamismo económico, más desempleo, y caída de los ingresos, que finalmente terminan por afectar a las mismas familias y a las mismas empresas. Lo que sirve y es lógico a nivel micro, no siempre lo es a nivel macro. ¿Cómo romper esta trampa económica?
Ahí es donde el Estado entra en escena. Es el único agente económico que tiene clara la película a nivel “macro”, pues tanto las familias cuanto las empresas van a velar siempre por sus intereses individuales (“micro”). Gracias a los ingresos que ha recolectado vía impuestos (o como en Ecuador vía producción petrolera) el Estado, tiene la capacidad de revertir los ciclos económicos adversos, y enviar señales positivas a las familias y a las empresas que no quieren consumir o invertir. Los mercados y los Gobiernos, están interrelacionados y no pueden funcionar el uno sin el otro. Cuando estamos en bonanza el Estado debe proporcionar el ambiente adecuado para la competencia y la productividad, y estar vigilante porque los mercados son propensos a las burbujas (creo que hoy por hoy de eso no queda duda). Cuando estamos en crisis, se vuelve en el aliado directo del mercado, invirtiendo y llenando los vacíos que está dejando la actividad privada. Podríamos resumir la participación del sector público en la siguiente frase: La intervención del Gobierno en la economía es como un bisturí, si se utiliza adecuadamente, corta el tejido dañado y salva al paciente; si se utiliza mal, genera más daño del inicial, corta donde no debe, y mata al paciente.
Las crisis económicas tienen ese mismo efecto. Cuando hay problemas, la racionalidad y la lógica económica nos dice que debemos reducir el gasto, consumir menos, tomar menos riesgos e invertir menos, hasta que las cosas vuelvan a su rumbo. Esa decisión que es tan acertada en cada familia y en cada empresa, cuando se multiplica por miles o millones al nivel de un país, genera menos dinamismo económico, más desempleo, y caída de los ingresos, que finalmente terminan por afectar a las mismas familias y a las mismas empresas. Lo que sirve y es lógico a nivel micro, no siempre lo es a nivel macro. ¿Cómo romper esta trampa económica?
Ahí es donde el Estado entra en escena. Es el único agente económico que tiene clara la película a nivel “macro”, pues tanto las familias cuanto las empresas van a velar siempre por sus intereses individuales (“micro”). Gracias a los ingresos que ha recolectado vía impuestos (o como en Ecuador vía producción petrolera) el Estado, tiene la capacidad de revertir los ciclos económicos adversos, y enviar señales positivas a las familias y a las empresas que no quieren consumir o invertir. Los mercados y los Gobiernos, están interrelacionados y no pueden funcionar el uno sin el otro. Cuando estamos en bonanza el Estado debe proporcionar el ambiente adecuado para la competencia y la productividad, y estar vigilante porque los mercados son propensos a las burbujas (creo que hoy por hoy de eso no queda duda). Cuando estamos en crisis, se vuelve en el aliado directo del mercado, invirtiendo y llenando los vacíos que está dejando la actividad privada. Podríamos resumir la participación del sector público en la siguiente frase: La intervención del Gobierno en la economía es como un bisturí, si se utiliza adecuadamente, corta el tejido dañado y salva al paciente; si se utiliza mal, genera más daño del inicial, corta donde no debe, y mata al paciente.
Entrevista:
Comenzamos a leer y oír cada vez más, sobre cómo esta crisis se está convirtiendo en depresión. ¿Qué pasa en la economía mundial?
Recuerdo que justo hace un año escribimos en esta misma revista un artículo titulado “El delicado equilibrio mundial: ¿Se acerca una recesión?”, lamentablemente los peores escenarios se han ido cumpliendo o incluso rebasando. Sin duda la velocidad con la que están sucediendo las cosas en esta crisis es asombrosa porque menos de un año después estamos ya hablando de depresión. Es difícil predecir el rumbo, pero yo me atrevería a pensar que no vamos hacia una depresión, al menos no como se recuerda la de los años 30. El Mundo tendría que caer muchísimo más y estar mucho peor. Sin duda estamos en la peor crisis económica desde la Gran Depresión, pero por ejemplo, el desempleo en EEUU fue del 25% en esa ocasión y ahora está en 8.2% y se espera que cierre en 10% este año. Pero claro, el panorama hoy por hoy no es para nada alentador, y cada mes se vuelven a superar las previsiones, pero no al alza sino a la baja. Creo que en gran parte lo que pase este año y el siguiente va a depender no solo de EEUU, sino también de China, pues el crecimiento económico en ese país cayó del 12% al 6%. Eso parece todavía alto pero para China (por la estructura de la economía y su inmensa población que todavía está en la pobreza), cualquier ritmo de crecimiento por debajo del 10% es poco… así que el 6% de China es claramente insuficiente. Si las dos locomotoras del mundo, China y EEUU se paran, tendremos serios problemas.
Parece que hay semanas en las que los mercados financieros mejoran e inmediatamente se desploman ¿a qué se debe esto?
Comenzamos a leer y oír cada vez más, sobre cómo esta crisis se está convirtiendo en depresión. ¿Qué pasa en la economía mundial?
Recuerdo que justo hace un año escribimos en esta misma revista un artículo titulado “El delicado equilibrio mundial: ¿Se acerca una recesión?”, lamentablemente los peores escenarios se han ido cumpliendo o incluso rebasando. Sin duda la velocidad con la que están sucediendo las cosas en esta crisis es asombrosa porque menos de un año después estamos ya hablando de depresión. Es difícil predecir el rumbo, pero yo me atrevería a pensar que no vamos hacia una depresión, al menos no como se recuerda la de los años 30. El Mundo tendría que caer muchísimo más y estar mucho peor. Sin duda estamos en la peor crisis económica desde la Gran Depresión, pero por ejemplo, el desempleo en EEUU fue del 25% en esa ocasión y ahora está en 8.2% y se espera que cierre en 10% este año. Pero claro, el panorama hoy por hoy no es para nada alentador, y cada mes se vuelven a superar las previsiones, pero no al alza sino a la baja. Creo que en gran parte lo que pase este año y el siguiente va a depender no solo de EEUU, sino también de China, pues el crecimiento económico en ese país cayó del 12% al 6%. Eso parece todavía alto pero para China (por la estructura de la economía y su inmensa población que todavía está en la pobreza), cualquier ritmo de crecimiento por debajo del 10% es poco… así que el 6% de China es claramente insuficiente. Si las dos locomotoras del mundo, China y EEUU se paran, tendremos serios problemas.
Parece que hay semanas en las que los mercados financieros mejoran e inmediatamente se desploman ¿a qué se debe esto?
Hay mucho nerviosismo e incertidumbre. Hace poco, en el World Economic Forum en Davos, todos los expertos apuntaban a una recesión más profunda de lo que se estimaba hace un par de meses. Por ejemplo, tanto Joseph Stiglitz (Premio Nobel) cuanto Nouriel Roubini (a quién se le atribuye que predijo la actual crisis financiera), sostienen que será una recesión en forma de “L”, es decir que tendremos un largo periodo de estancamiento económico y de pobre crecimiento. Algo parecido a lo que tuvo y tiene Japón desde la década de los noventa. E incluso Roubini ya ha mencionado en varias ocasiones la palabra “depresión” como una posibilidad, y hay que recordar que él fue uno de los pocos que anticipó lo grave que sería esta crisis. Esa visión, contrasta con la recesión tipo “U” que se esperaba hace poco en la cual, la economía caía mucho pero después se recuperaba desde mediados del 2009.
Y tú qué opinas: ¿crisis tipo “U” o tipo “L”?
Lamentablemente, las últimas cifras de la economía mundial, y especialmente Estados Unidos, me hacen pensar que vamos hacia la “L”. Las tasas de la FED ya están en su nivel histórico más bajo, pero eso no ha reactivado la economía. El desempleo sube y los precios de las casas siguen a la baja. Las bolsas de valores han llegado a un punto de volatilidad increíble, por ejemplo, a mediados de marzo el Dow Jones se desplomó a 6500 puntos y después rebotó hasta 7500 en pocos días, pero recordemos que hace un año estaba por encima de los 13000 puntos. El PIB se contrajo -6.2% en el último trimestre del 2008. En febrero de 2009, por ejemplo, se perdieron 650.000 empleos, la peor cifra de los últimos 30 años, y eso se suma a los más 4 millones de desempleados desde inicios de esta crisis. A todo esto sumemos la inflación en EEUU, pues según el último dato que tenemos ha sido negativa en marzo; eso significa que la economía más grande del Mundo, puede estar encaminándose hacia una trampa de liquidez al estilo japonés. La verdad es que ante estas cifras, es difícil ser optimista. Me inclino más hacia la recesión del tipo “L”. Por eso el Gobierno de Obama y la Fed han sido tan radicales con sus últimas acciones, inyectando aún más dinero en la economía y haciendo intervenciones directas en los mercados financieros. La cifra del salvataje bordea ya los 4.5 trillones de dólares, una cifra que se nos hace imposible de dimensionar… y aún así la crisis no toca piso.
Entonces no hay duda que la recesión llegará al Ecuador y que será fuerte…
Ninguna duda. Si no la hemos sentido todavía, es porque hemos tenido varios años de condiciones muy buenas, con precios altísimos, no solo del petróleo, sino de la mayoría de productos que exportamos. El dólar se venía devaluado lo cual también era interesante. Y las remesas superaron los 3000 millones de dólares. Todo eso, hace que la crisis mundial no nos haya pegado tan fuerte todavía. Pero las primeras señales ya se han dado, con la contracción de las remesas, la disminución de las exportaciones y la caída de los precios de los bienes que exportamos. La siguiente ola de efectos, se verá por el lado de la reducción de los créditos internacionales, de la caída del consumo y la inversión interna, y de menor crecimiento del PIB. Por ahora en el país todos parecemos más asustados por la posibilidad de una desdolarización, la cual ya sería bastante mala por sí sola, pero podría ser peor (crucemos los dedos para que no suceda), en un escenario de fuerte recesión mundial combinada con desdolarización en Ecuador. Ese en nuestro gran desafío este año…
¿Qué deben hacer las empresas en este escenario tan complejo?
En las últimas semanas he escuchado cada vez más que las crisis son oportunidades, y creo que pensar de esa forma es adecuada, pero para que podamos surfear sobre las crisis y no ahogarnos en ellas hace falta algo más que bonitas palabras o buenas intenciones. Hay que tomar acciones concretas, por ejemplo:
Lecciones del 99: Las empresas deben entender bien el mercado en el que venden, pues los impactos de la crisis se sentirán de diferente forma según el tipo de consumidor. Quién no sepa cómo se comporta su demanda ante una crisis estará en problemas. Si su empresa ya existía durante la crisis de 1999, revise las cifras de esa época, vea como evolucionaron sus ventas, qué pasó con sus precios, y trate de tener una idea de cómo es la sensibilidad de sus clientes ante las crisis. Si su empresa es más joven, recurra a encuestas para evaluar el posible comportamiento del consumidor (a menos que tenga un presupuesto generoso, no gaste dinero en encuestas contratadas, haga preguntas sencillas a sus clientes para saber cómo está afectando la crisis a su disposición a pagar). Lea más, infórmese sobre la crisis y lo que pasa en otros países.
Conviértase en detective: Haga inteligencia de mercado, revise qué está haciendo la competencia con los precios, y entienda si la mejor opción es ir contracorriente o con la corriente. Por ejemplo, hay sectores, en los que generalmente las empresas se ven tentadas a recuperar sus ganancias subiendo los precios; si usted está en un sector de alta competencia y dónde existen muchos sustitutos, casi invariablemente esa estrategia ahuyentará al consumidor y puede ser muy perjudicial. La estrategia de subir precios “porque todos lo hacen” no es adecuada; en ese tipo de mercados, las empresas deberían tratar de ser las últimas en subir el precio y las primeras en bajarlo… esa es una clara señal de que a la empresa le preocupan los consumidores y permite generar lealtad. Lógicamente una estrategia como esta implica que las empresas deben tener entre ceja y ceja el costo. En épocas de crisis hay que reducir costos, no es una opción sino una necesidad.
Venda todo mientras pueda: Hay empresas en las que las ventas durante estos primeros meses del año han crecido, yo les diría que aprovechen el momento, y vendan todo el stock que tengan. En el Ecuador se da un efecto interesante -y único- cuando hay crisis, porque la gente saca la plata de los bancos y sale a comprar bienes, por eso es que los sectores de vivienda, carros, y electrodomésticos, no se han desplomado (todo lo contrario!). Pero sería un error pensar que esa tendencia se va a mantener. Por otro lado, hay sectores que al menos durante los últimos dos años, han logrado mantenerse gracias a la fuerte inyección de gasto o inversión del Gobierno, pero este año eso no va a ser posible porque el déficit será muy alto y no se puede mantener el nivel de gasto público.
Haga dos preguntas básicas pero claves: En su sector, ¿qué incentiva al consumidor a consumir?, ¿qué incentiva a las empresas a producir?
En general, lo que deben tener en cuenta los empresarios, es que no se puede esperar que las mismas estrategias del año pasado sirvan para este año. La crisis puede ser oportunidad, pero hará un grandísimo esfuerzo empresarial para poder aprovechar esa oportunidad, y claro eso no solo depende de la voluntad de las empresas, sino también de lo que haga o deje de hacer el gobierno, por ejemplo, para mantener la dolarización y mejorar las condiciones del entorno económico… y ahí es cuando entramos en terreno muy incierto. .
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