En varias ocasiones me han preguntado si el gasto del Gobierno es bueno o malo, en esta entrada corta expongo mi opinión sobre el tema. En pocas palabras que es peligrosa la tendencia actual porque nos lleva acomodarnos y acostumbranos al un nivel que no podemos mantener.
La respuesta más clara y sencilla sería que depende, pero para ser más sinceros y directos, la respuesta es que para los empresarios es bueno y para el país es malo. Este contrasentido suele generar un debate acalorado ¿Cómo puede ser bueno para las empresas y malo para el país? Veamos.
Más gasto genera más demanda, ya sea en forma de subsidios o de gasto directo o en inversión pública, el resultado será que hay más dinero en la economía, y eso a su vez genera más incentivo para que la oferta crezca. Más gasto del Gobierno es casi siempre una buena noticia para las empresas que trabajan en sectores donde se va a hacer ese gasto, por ejemplo, construcción, salud, educación, etc… Lo que a un empresario debería preocuparle no es si el gasto es bueno o malo, sino qué tan estable y duradero puede ser, para aprovecharlo mientras se pueda.
¿Y el país? De la explicación anterior deberíamos concluir que la economía del país también se beneficia de un mayor gasto, pero en ese aparente beneficio está justamente el problema. Las empresas y los consumidores comienzan a acostumbrarse o acomodarse al gasto. Habrá incentivos para “juntarse” al Gobierno porqué de ahí es dónde emana el dinero. Los sectores que se dinamizan son los que reciben el apoyo público, el resto queda rezagado. Si el gasto del Gobierno se puede mantener en forma infinita y creciente no hay problema, pero como sabemos que no es así, entonces nos queda claro por qué esta situación es tan peligrosa: mata el incentivo y la creatividad empresarial en el largo plazo.
Lo mismo sucede con las políticas de prohibición o restricción a las importaciones; las empresas y los consumidores se acomodan a la nueva realidad, y más pronto que tarde, incluso aquellas personas o empresas que estaban reacias a aceptar una política restrictiva como esa, comienza a apoyarla. En ese sentido, desde Perspectiva, vemos con preocupación al escalada arancelaria en Ecuador, no porque sea mala en sí misma, sino porque lleva a acomodarnos…
2 comentarios:
Estimado Sr Prado:
Su análisis es correcto pero peca de un olvido mayor, cada vez que el Estado de alguna manera consigue mas recursos ( petróleo, impuestos, concesiones, etc ) invariablemente destina una buena parte del incremento a la creación de más burocracia o a aumentar las prebendas de las burocracias influyentes o simplemente aumentar sueldos para evitar molestias. Una vez se reduce o desaparece el ingreso adicional, el gasto queda igual y comienza el circulo vicioso, mas impuestos o nuevas deudas para financiar el deficit y dejan tragado al gobierno que viene el cual a su vez hará lo mismo con el que sigue. De todo esto me queda una esperanza, con la famosa recompra de los bonos, no solo nos ahorramos 2 mil millones, sino que sobre todo, nadie nos prestará plata en el futuro, creando una condición que se aparta del círculo vicioso ya mencionado. Ojalá sea así.
Gracias por su paciencia.
Estimado Sr Pilas:
Creo que estamos pensando temas similares, es decir que el Gasto de Gobierno puede generar distorsiones cuando se pasa de la raya. Lo que Yo sí insisto en que no todo gasto del Gobierno es malo, ni toda regulación es mala. El equilibrio entre intervención y libre mercado es lo que debemos buscar, pero creo que el Gobierno actual en Ecuador claramente se está extralimitando y tratando de reemplazar a la actividad privada y eso es un error. Pero el gasto de Gobierno en temas puntuales y como actividad contracíclica (que no ha existido en el Ecuador por mas que Diego Borja diga que sí) puede generar beneficios positivos temporales.
Gracias por tomarse el tiempo de comentar.
SAludos,
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