Nos vamos haciendo más duros o más indolentes, lo mismo da. Hace algunos años, cuando recibíamos los informes del Global Competitiveness Report, nos molestaba, nos sorprendía y hasta nos indignaba que el Ecuador sea calificado tan bajo. La realidad es que en la última década poco o nada ha mejorado nuestra posición en el ranking a pesar que en los últimos años se han incorporado nuevos países a la muestra (generalmente más pobres que el Ecuador); estábamos en el puesto 90 entre 104, ahora estamos en el 105 entre 134.
Pero, eso no es lo realmente malo, si no que mientras nosotros nos hemos estancado en la parte inferior de la tabla, nuestros vecinos y rivales comerciales directos, Colombia y Perú, no han dejado de elevar su posición pues saltaron cinco puestos, del 74 al 69 y del 83 al 78 respectivamente. ¿Algo más? Uruguay subió diez puestos, Brasil ocho y Costa Rica cuatro. Este año le ganamos a Bangladesh (106), Lesotho (107) y Uganda (108), pero con toda seguridad estos países nos superarán el próximo año pues vienen escalando posiciones a un ritmo gigantesco (¿apostamos?).
Pero, eso no es lo realmente malo, si no que mientras nosotros nos hemos estancado en la parte inferior de la tabla, nuestros vecinos y rivales comerciales directos, Colombia y Perú, no han dejado de elevar su posición pues saltaron cinco puestos, del 74 al 69 y del 83 al 78 respectivamente. ¿Algo más? Uruguay subió diez puestos, Brasil ocho y Costa Rica cuatro. Este año le ganamos a Bangladesh (106), Lesotho (107) y Uganda (108), pero con toda seguridad estos países nos superarán el próximo año pues vienen escalando posiciones a un ritmo gigantesco (¿apostamos?).
¿Lo positivo? Que nuestra fortaleza sigue estando por el lado de la macroeconomía estable gracias lógicamente a la dolarización y a… nada más. Perdemos eso y tendremos, además de un desplome de la economía, un desplome de la competitividad. Pero como decía, todo esto no sorprende, porque la competitividad es un proceso de mejora continua en el que hay que hacer los cambios adecuados a diferentes niveles (político, macro, micro,…) y que implica constancia, consistencia y acuerdos. La competitividad no es una definición teórica, es una suma de pequeñas conquistas prácticas que permiten que los mercados funcionen mejor, que las empresas sean más productivas y que los gobiernos se enfoquen en lo que hacen bien.
¿Hemos eliminado las imperfecciones de mercado? ¿Hemos fomentado la competencia para que desaparezcan los monopolios? ¿Hemos profundizado los acuerdos comerciales? ¿Hemos mejorado las aduanas, las certificadoras públicas o la propiedad intelectual? ¿Hemos creado gremios más técnicos, que sean puentes reales entre las empresas, el Gobierno y los consumidores? ¿Hemos creado centros de investigación especializada? Por eso ya no sorprende el puesto 105, pero ventajosamente todavía sigue resultando indignante, y ese es el combustible que hace que no perdamos las ganas de cambiar.
¿Hemos eliminado las imperfecciones de mercado? ¿Hemos fomentado la competencia para que desaparezcan los monopolios? ¿Hemos profundizado los acuerdos comerciales? ¿Hemos mejorado las aduanas, las certificadoras públicas o la propiedad intelectual? ¿Hemos creado gremios más técnicos, que sean puentes reales entre las empresas, el Gobierno y los consumidores? ¿Hemos creado centros de investigación especializada? Por eso ya no sorprende el puesto 105, pero ventajosamente todavía sigue resultando indignante, y ese es el combustible que hace que no perdamos las ganas de cambiar.
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