PERSPECTIVA TV: UN PROGRAMA PARA ANALIZAR LA ECONOMÍA Y LOS NEGOCIOS

28 julio 2009

ACOMODÁNDONOS

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En varias ocasiones me han preguntado si el gasto del Gobierno es bueno o malo, en esta entrada corta expongo mi opinión sobre el tema. En pocas palabras que es peligrosa la tendencia actual porque nos lleva acomodarnos y acostumbranos al un nivel que no podemos mantener.
La respuesta más clara y sencilla sería que depende, pero para ser más sinceros y directos, la respuesta es que para los empresarios es bueno y para el país es malo. Este contrasentido suele generar un debate acalorado ¿Cómo puede ser bueno para las empresas y malo para el país? Veamos.

Más gasto genera más demanda, ya sea en forma de subsidios o de gasto directo o en inversión pública, el resultado será que hay más dinero en la economía, y eso a su vez genera más incentivo para que la oferta crezca. Más gasto del Gobierno es casi siempre una buena noticia para las empresas que trabajan en sectores donde se va a hacer ese gasto, por ejemplo, construcción, salud, educación, etc… Lo que a un empresario debería preocuparle no es si el gasto es bueno o malo, sino qué tan estable y duradero puede ser, para aprovecharlo mientras se pueda.

¿Y el país? De la explicación anterior deberíamos concluir que la economía del país también se beneficia de un mayor gasto, pero en ese aparente beneficio está justamente el problema. Las empresas y los consumidores comienzan a acostumbrarse o acomodarse al gasto. Habrá incentivos para “juntarse” al Gobierno porqué de ahí es dónde emana el dinero. Los sectores que se dinamizan son los que reciben el apoyo público, el resto queda rezagado. Si el gasto del Gobierno se puede mantener en forma infinita y creciente no hay problema, pero como sabemos que no es así, entonces nos queda claro por qué esta situación es tan peligrosa: mata el incentivo y la creatividad empresarial en el largo plazo.

Lo mismo sucede con las políticas de prohibición o restricción a las importaciones; las empresas y los consumidores se acomodan a la nueva realidad, y más pronto que tarde, incluso aquellas personas o empresas que estaban reacias a aceptar una política restrictiva como esa, comienza a apoyarla. En ese sentido, desde Perspectiva, vemos con preocupación al escalada arancelaria en Ecuador, no porque sea mala en sí misma, sino porque lleva a acomodarnos…
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15 julio 2009

EL FANTASMA DE LA DESDOLARIZACIÓN SE ALEJA

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RESUMEN: Después de varios meses de sustos y rumores la dolarización ha vuelto a respirar, el fantasma se aleja aunque no desaparece. Así son las cosas en Ecuador. Un mes parece que estamos al borde del abismo, el siguiente ya nadie recuerda lo sucedido. El primer trimestre del año, estuvimos escalofriantemente cerca de la desdolarización y de lo único que se conversaba en todos los círculos era eso: ¿llegaremos al final del 2009 con nueva moneda? Pasado el primer semestre, la sensación que nos queda es que logramos dejar atrás lo peor, y la mayoría de conversaciones comienzan a girar en torno a la recuperación que vendrá.
Este es un artículo que se acaba de publicar en América Economía.



Ojo a la cifras

En todo análisis de la dolarización en Ecuador hay dos cuentas que se deben revisar en forma constante: la Reserva Monetaria Internacional (RMI) y la Cuenta Única del Tesoro.

La RMI del Ecuador se compone de varios elementos pero en el fondo, lo más importante es entender que hay dinero que es de libre disponibilidad del Gobierno, y otros rubros que no le pertenecen. En definitiva, el dinero del Gobierno se registra en la cuenta del tesoro. Pero ojo, ese dinero no es adicional a lo que tiene presupuestado el Gobierno; ese dinero, es el realidad el espejo financiero del Presupuesto. No es dinero adicional, es la caja del Gobierno que contiene dinero para el flujo diario de las operaciones. Por eso es importante al mismo tiempo ver la RMI y la Cuenta del Tesoro para determinar si el aumento de esta última responde solo a una transferencia o un aumento real de dinero (sacar de un bolsillo para poner en el otro). En el caso de la RMI, después de la recompra de deuda de Bonos Global, el saldo a finales de junio era de 2649 millones, lo que significa una reducción de casi 3500 millones de dólares en un año. Si las expectativas de los ingresos petroleros fueran negativas deberíamos estar muy alarmados con ese dato, pero hoy por hoy, es un nivel de RMI manejable.


Por otro lado, está la Cuenta Única del Tesoro; entre 2007 y 2008 hay mucha variabilidad de la cuenta. Durante el año pasado llegó incluso a alcanzar la cifra histórica record de 2500 millones, lo cual lógicamente se consiguió con precio del petróleo también históricamente alto. En diciembre del año 2008, la cuenta del tesoro llegó a un punto muy bajo, 420 millones. Durante los primeros meses del año 2009 cuando ya se vio que la crisis era fuerte el Gobierno restringió los gastos y privilegio la liquidez, pero en junio volvimos a niveles cercanos a los 430 millones. El resultado es claro, a pesar de que han aumentado los ingresos petroleros en los últimos meses, las saldos siguen siendo bajos, eso solo confirma lo que ya sospechábamos el Gobierno ha retomado el gasto.


Las cifras son muy parecidas a las de unos meses atrás cuando pensábamos que la dolarización estaba seriamente comprometida, ¿qué hace que ahora haya más optimismo? En ese momento el petróleo llegó a venderse en 20 usd/barril, hoy bordea los 70 usd/barril. Eso cambia radicalmente el panorama. Y si lo que buscamos es interpretar qué es lo que estima el Gobierno ecuatoriano que puede pasar, queda claro que le está apostando a que el petróleo siga siendo la tabla de salvación. Una apuesta muy peligrosa, si vemos la historia reciente del mercado petrolero y su volatilidad.


Que suba -tanto- el petróleo no es -tan- bueno…

Decir eso es políticamente incorrecto en un país como el Ecuador donde dependemos -casi- exclusivamente del petróleo. Seamos más específicos: no es bueno que el petróleo se dispare por encima de los $100 dólares en el mercado internacional. Nouriel Roubini (apodado como el “gurú que predijo al crisis) en su conferencia dictada en Quito hace algunas semanas, mencionaba que hay una serie de investigaciones serias que señalan que la recesión mundial puede en parte haberse producido por precios de petróleo de $140. Las familias que ya estaban con problemas de deudas altas, tuvieron problemas en el pago de sus compras diarias como alimentos, energía y gasolina. Un barril de petróleo por encima de los $100, genera distorsiones económicas que un barril de $80 no genera. Y si el alza de precio ocurre en cuestión de un par de meses como sucedió el año pasado, los desequilibrios pueden derivar en crisis económicas. Por supuesto, nadie niega que el origen de la crisis haya estado en la burbuja del sector inmobiliario y financiero, pero no parece improbable pensar que un precio de petróleo alto puede haber contribuido en algo (o en mucho). ¿A dónde vamos con esta reflexión?


En general los expertos en proyecciones petroleras estiman que este año el precio podría estabilizarse en promedio de $70 por barril; como ese dato es un promedio anual, significa que el precio en ciertos momentos del año puede superar los $90. Entonces, si durante la recesión los precios suben tanto, imagine lo que puede pasar el 2010, que es cuando se espera que se retome un proceso de crecimiento más fuerte en la economía mundial. Sí, parecería que otra vez nos enrumbaremos hacia una escalada de precios del petróleo a finales de este año y principio del 2010.


¿Qué le conviene al Ecuador? Por más que ciertas personas crean que cuando hay crisis en los países ricos, se abre una oportunidad para los países pobres, está claro que no nos conviene que haya crisis en ninguna parte, peor en Estados Unidos o Europa. La prosperidad de los países desarrollados no inhibe la prosperidad de los países en desarrollo, la complementa (y viceversa). Entonces, un precio de petróleo superior a los $100 no parece conveniente. Ni siquiera para el Ecuador, porque a ese precio se generan presiones inflacionarias en el mundo, que encarecen nuestras importaciones tanto de alimentos como de derivados de petróleo.

Al Ecuador le conviene un barril de petróleo que a nivel internacional esté alrededor de los $75, para que nuestro petróleo se venda en un poco más de $60. Eso es bueno porque aleja definitivamente el fantasma de la desdolarización ya que el presupuesto 2009 estaría desfinanciado “solo” en cerca de 1000 millones y no en los 3000 millones de déficit que generaba un barril de $35. Hay otro elemento positivo de un precio de petróleo cercano a los $60-$70, que no nos da un precio superior a los $100: nos permite enfocarnos en seguir trabajando para desarrollar la producción local y la productividad, y evita que entremos en la locura del gasto del Gobierno que vivimos el año pasado. En definitiva, un precio de petróleo de $60-$70 nos empuja hacia delante, un precio de más de $100, aunque no parezca, retrasa más nuestro proceso de desarrollo.

Resulta muy difícil prever lo que pueda pasar con el precio del petróleo, un ambiente de tanta incertidumbre lo único seguro es pedir cautela en manejo fiscal. ¿Volveremos a cometer el mismo error de gastar hasta el último centavo cuando hay una bonanza petrolera? Seguiremos transitando por meses (quizás años) turbulentos para los que hay prepararse. Si bien ya no preocupa tanto la desdolarización, un tema muy delicado es la relación entre el Gobierno y el sistema financiero. De lado y lado, hay errores y posiciones radicales que nos acercan peligrosamente cerca de la inestabilidad financiera.

El futuro parece menos negro, pero no hay nada de qué celebrar. Estamos mejor que hace tres meses, por una simple y sencilla razón, el petróleo ha subido y se espera que crezca más. Nuestra fragilidad y total dependencia ante el petróleo se ha desnudado (una vez más). Si el precio está alto nos irá bien, si baja tendremos problemas, si se desploma desdolarizamos… así de cruda es la realidad cuando se depende del crudo.
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10 julio 2009

Alistándose para la recuperación?

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Después de varios meses seguidos de malas noticias, algunas cifras positivas comienzan a emerger. ¿Es tiempo de alistar las estrategias para la recuperación económica? En la mayoría de casos sí, pero todavía hay fuertes nubarrones por delante. Publicado en la edición especial de la Revista EKOS.

El 2008 fue sin duda complejo para las empresas. Comenzamos el año con pesimismo, hacia mediados de año se rompieron los récords de ventas en gran parte de los sectores, durante el tercer trimestre nos asaltó la inflación y el alza de costos, y finalmente, en los últimos meses del año vino la crisis internacional. En promedio y si se mira en retrospectiva, no fue un mal año para las empresas del Ecuador. Eso debe atribuir a tres factores claros: precios altos de los commodities en el mundo, petróleo por las nubes, y fuerte demanda mundial durante al menos ¾ partes del año.


Además de todo esto, en el Ecuador tuvimos un impulso inesperado por el lado del gasto del gobierno que creció en más del 60%, generando dinamismo -muy temporal- en sectores como la construcción y la salud, lo cual ha generado una sensación de que en nuestro país, la crisis mundial nos ha pegado muy poco, o que hemos evitado lo peor gracias a las ágiles jugadas económicas como la restricción de importaciones, el control de precios y la famosa política anticíclica. Esa apreciación no es tan correcta.


Durante los primeros meses del 2009, hubo una posibilidad pavorosamente real de tener que salir de la dolarización al apuro, debido al drenaje de la caja fiscal. Después de haber roto todos los récords de ingresos fiscales en el 2008, en el presente año, con precios del petróleo que bordearon los 20 dólares en ciertos momentos, el panorama económico fue muy complicado. Ahora, a mediados de año, el fantasma de la desdolarización se ha alejado.


Muchos pensarán que eso se debe a las medidas anticrisis adoptadas, pero para ser objetivos hay que decir, que otra vez, como tantas otras veces, fue la suerte económica la que nos acompañó. El petróleo está otra vez al alza y con ello, el precio de nuestras materias primas exportadas vuelve a repuntar. Eso es lo que nos permite respirar. Las medidas de restricción de importaciones no fueron las que equilibraron nuestra balanza comercial, fue la propia crisis que nos ha llevado a importar menos porque hay menos dinero (menos gasto del Gobierno y menos remesas), pero también a exportar menos porque cayó la demanda internacional. La restricción de importaciones, ni rehabilita la producción nacional porque nadie produce si sabe que es una medida temporal, ni mejora sustancialmente nuestra balanza comercial por sí sola.


¿Qué puede pasar durante lo que queda de este año? La crisis mundial irá tocando fondo con lo cual comenzaremos a ver repuntes en las ventas especialmente en las exportaciones. Pero ojo, así como la crisis tardó en llegar para el Ecuador, la bonanza también se retrasará. El principal problema en el sector real de la economía estará por el lado de la caída de las remesas. A pesar de los ligeros signos de recuperación en EEUU y España, el desempleo todavía es alto y hay empresas que siguen quebrando (para muestra esta GM), por lo que todavía habrá presión sobre la cantidad de dinero que pueden enviar nuestros compatriotas.


Otro tema que se debe vigilar de cerca hacia finales de este año es el precio del petróleo, un alza es buena para nosotros por el lado fiscal, pero si sube otra vez por encima de los 100 dólares, se generan presiones inflacionarias y alzas de costos, tanto en el mercado mundial como en el mercado local. Ese podría convertirse en un pretexto para que el Gobierno no desmantele completamente las restricciones a las importaciones y más bien buscaría ampliar los controles de precios, o en un caso más radical (menos posible pero no improbable) llegar a restringir exportaciones para abastecer el mercado nacional y bajar a la fuerza los precios.


Resumiendo, la segunda parte del 2009 podría traer buenas noticias para los exportadores que van a recuperar algo de las pérdidas del primer trimestre. Para los importadores, es posible que continuemos con un panorama complejo en el que nos inclinamos hacia seguir restringiendo el consumo de todo aquello que se considere de “lujo” (como hemos visto en los últimos meses para algunas personas el tema de lujo, va desde celulares hasta autos, pasando por línea blanca). Para la producción local, el mayor reto será que las remesas todavía no crecen, los créditos siguen deprimidos y algunos costos de producción pueden elevarse. Con precios del petróleo más altos el Gobierno tendrá más dinero, y no es previsible que se vuelva ahorrador y cauto, sino que más bien se retomen hacia finales de año, proyectos que se tuvieron que dejar inconclusos cuando se acabó el dinero; ahí habrá oportunidades para quienes busquen o mantengan contratos con el sector público.


Sí, el 2009 será otro de esos años imprevisibles, en el que habrá que estar atento para aprovechar las oportunidades puntuales que se generen, en un mercado que todavía estará muy propenso a las caídas y a lo que haga o deje de hacer el Gobierno. Eso es lo malo. Si dejamos un momento atrás el corto plazo y pensamos más allá del 2009, lo que tenemos es un país, ultra dependiente del petróleo, de los gastos del Gobierno, y de su suerte. Si sube el petróleo. Si se obtiene un contrato con el Estado. Si el IESS reparte los fondos. Si el BID nos da el préstamo. Si los bancos traen la plata… Son demasiados “si” para una economía.
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