
Gran parte de los estudios internacionales y de los casos exitosos a nivel mundial apuntan hacia un elemento común que permite el desarrollo empresarial, social y económico: la inversión. Pero no solamente la extranjera, que es la que generalmente se asocia con la palabra inversión, sino también la inversión pública, y la inversión privada. Sin un adecuado flujo de las tres, los países no logran desarrollarse, esa es una evidencia incontrastable. ¿Cómo lo está haciendo el Ecuador?
Inversión extranjera directa (IED):
Los capitales que vienen del exterior son, por decirlo menos, irregulares, volátiles y altamente concentrados (sí adivinó, concentrados en la industria petrolera). Si bien durante el año 2008 la IED del Ecuador fue la que más creció en América Latina (411% respecto al 2007), esto se debió, mayoritariamente, a la fuerte inversión realizada por la empresa de comunicaciones PORTA al renegociar su contrato con el Estado (ojo, no se trata de desconocer esa inversión, es muy importante que PORTA haya decidido quedarse en el Ecuador e inyectar capitales). El 2007 fue el peor año de la década para la Inversión extranjera ya que solo ingresaron 194 millones de dólares; de hecho no se veían cifras tan bajas desde 1992. En cambio, en 2008 tuvimos 973 millones de IED, ahora vemos por qué después de haber estado en un mínimo histórico esta mejora aparece magnificada. Pero esta historia todavía no está completa, veamos algunos porcentajes y comparaciones con países de América Latina.
El promedio de la IED respecto al PIB del Ecuador durante el periodo 2004-2008 fue de 1,3%, muy lejos de Perú (3,6%), Colombia (4,6%), y Chile (7,6%). En realidad, solo le ganamos en este rubro a Venezuela cuya IED representa en ese mismo periodo el 0,6% del PIB. Por otra parte, si bien el flujo de IED mejora en ciertos años, el stock total de la inversión ha venido cayendo en forma constante desde inicios de la década (el stock, es el valor total de dicha inversión acumulado en el tiempo). En el año 2000 el stock de inversión extranjera llegó a representar el 40% del PIB y para el año 2008 había caído al 22%, eso significa que solo si queremos volver al nivel de principios de la década, deberían haber llegado -cada año- al Ecuador flujos de IED superiores a los 2000 millones de dólares… Ahí está el problema. Eso nos da una dimensión de qué tan bien lo estamos haciendo.Inversión pública:
Si no lo estamos haciendo bien en IED, posiblemente nos vaya mejor con la inversión pública ¿Es así? La inversión pública en el año 2000 representó el 5% del PIB (728 millones de dólares), se mantuvo sin demasiado cambio hasta el año2007 cuando representó el 6,9% del PIB. En el año 2008, hubo un cambio drástico en la inversión pública pues llegó a los 7136 millones de dólares, elevando su participación sobre el PIB a 13,6%. Es cierto que esto se logró con barril de petróleo de 85 dólares en promedio, mientras que en el año 2000 el precio fue de 25 dólares, pero eso es irrelevante, porque igual se podía haber tenido un precio alto y no haber logrado ese nivel de inversión. La inversión pública ha aumentado en niveles muy importantes durante el Gobierno de Rafael Correa, ese es un punto innegable y favorable. Lo que se puede poner en duda es si la inversión se hizo en forma eficiente y con calidad, pero eso es mucho más difícil medir (además hay que ser cautos pues dentro lo que considera “inversión pública” pues en Ecuador hay muchas cosas que no lo son, como el bono de desarrollo humano, pero preferimos no entrar en esos detalles en este análisis).
De cualquier forma, incluso con el fuerte aumento registrado en 2008, la inversión pública del Ecuador del 13,6% todavía está lejos del promedio de América Latina que bordea el 20%. Ojo, esto no significa que hay que gastar todo el presupuesto del Estado hasta que igualemos o superemos a América Latina. Cuando hablamos de dinero público, es más importante lo que se hace a lo largo del tiempo que durante un año específico. Es decir, de nada sirve que el Ecuador gaste todo su presupuesto en inversión, si eso significa poner en riesgo el sistema monetario y crear desequilibrios fiscales. En el tema de la inversión pública como en la vida misma, no se trata de una carrera de velocidad sino de resistencia, al que hace las cosas bien, en forma ordenada y consistente le va mejor.Inversión Privada:
En este punto se complica el panorama, especialmente en los últimos años, y de hecho aquí surge un contrapunto en el tema de la inversión pública. En el año 2000, la inversión privada representaba cerca del 17% del PIB ecuatoriano, y el 81% de la inversión total. En el año 2008, la privada representó el 10% del PIB y el 42% de la inversión total. Eso significa que hubo un fuerte retroceso de la actividad privada en la economía ecuatoriana, que se ha venido acentuando en los últimos años. En contraparte, como vimos en la sección anterior, la inversión pública está aumentando.
Todo esto nos deja con la preocupante conclusión de que la economía ecuatoriana se está volviendo ultra dependiente de la inversión pública, que a su vez depende de los precios del petróleo y de las recaudaciones tributarias. Esta no es una preocupación ideológica o política, es una preocupación económica real, pues si lo que se está haciendo (en forma consciente o inconsciente) es reemplazar la inversión privada por inversión pública, pronto caeremos en un espiral muy peligroso: menos inversión privada, menos generación de riqueza por parte de las empresas, menos recaudación tributaria, menos capacidad de mantener el ritmo de inversión pública, y si eso sucede lo que tendremos es una crisis económica, de la que no puede sacarnos ni el gasto público ni la inversión privada.
El camino de reemplazar la inversión privada por la inversión pública es claramente errado; de ninguna forma puede el Estado mantener niveles de productividad similares a los del sector privado, y tampoco puede ni debe invertir en actividades que el sector privado deja de lado por falta de interés o falta de garantías. La inversión pública tiene un papel importante que jugar en la economía, pero eso no debe inhibir la inversión privada sino más bien complementarla y fomentarla. Esta es una tendencia que se debe revertir pronto por el bien de todos.
¿Por qué no invierten?
¿Qué está haciendo que el sector privado, nacional y extranjero, encuentre en nuestros vecinos un campo fértil para la inversión, pero no en el Ecuador? Si logramos responder al menos en forma parcial a estas preguntas, podremos resolver otras cuestiones más complejas y trascendentes respecto a cómo generar sectores productivos más fuertes, cómo generar empleo de calidad, cómo tener una economía más competitiva, etc. Ensayemos entonces una explicación corta pero contundente.
Las empresas, la inversión y el emprendimiento privado, germinan cuando el terreno de juego es adecuado. Mientras más atractivas sean las condiciones macroeconómicas, microeconómicas, sociales, jurídicas, políticas, etc, más alta será la probabilidad de tener actividades empresariales fuertes y productivas, altamente encadenadas y con gran generación de riqueza. Caso contrario lo que tendremos será, lo que vemos en el Ecuador de las últimas décadas: pocas empresas exitosas, muchas empresas poco productivas, alta concentración de la riqueza, poca generación de valor, muchos pobres.
Específicamente ¿En qué estamos fallando? Vamos a dejar que las cifras del Reporte Doing Business 2009 del Banco Mundial hablen por sí solas. El Ecuador ocupar el puesto 136 sobre 181 países, en la clasificación general que mide la facilidad para hacer negocios en un país. Perú está en el puesto 62, Colombia 60, Chile 53, y Venezuela 174.
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