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08 junio 2010

EL BULLY ECONOMICO

Cuando el Gobierno no encuentra una estrategia adecuada para generar certidumbre económica, los esfuerzos puntuales de reactivación productiva y competitividad pierden fuerza. Es más, como el Gobierno mantiene una posición de confrontación permanente con diferentes actores y agentes económicos, se convierte en un Bully Economico. ¿Qué es un Bully? Lo invito a leer esta columna de opinión...



Quisiera ser totalmente sincero, buscaba un tema que refleje una tendencia positiva, más allá de la coyuntura complicada de Europa y los problemas propios del Ecuador. Quizás ese empuje de optimismo, fue el resultado de haber asistido al lanzamiento de la “Agenda para la Transformación Productiva”, que se llevó a cabo por parte de La Ministra Nathalie Cely.

El evento fue muy emotivo, lleno de simbolismo, con un manejo muy profesional de la comunicación, e Incluso el Presidente de la República tuvo una intervención muy medida, conciliadora e, increíblemente para muchos, con una visión empresarial. La Agenda en sí, presenta ideas interesantes pero que tienen un eje conductor que sigue siendo el proteccionismo, a través de la estrategia de sustitución “selectiva” de importaciones. Sin embargo, a pesar de los errores que puede tener la Agenda, era lo que muchos habíamos pedido: que para bien o para mal, se marque un hilo conductor para que todos sepamos en qué terreno jugaremos los próximos años.

Pero ese empuje de optimismo no es suficiente cuando nos enfrentamos con la cruda realidad de los mercados y la economía del Ecuador. Y lastimosamente, dentro de este panorama ya de por sí complejo, el Gobierno ofrece varios elementos de incertidumbre y se ha ido convirtiendo en un bully económico que está afectando el crecimiento y el desarrollo del Ecuador.

¿Qué es un bully? Es el término en inglés para denominar al bravucón del colegio. Así, el bully económico sería el acoso constante hacia los agentes económicos.

El Gobierno se ha convertido en un bully, porque busca consolidar un modelo de desarrollo empresarial, pero con poca participación de la empresa privada. Quiere que vengan capitales extranjeros pero poco después les dice que las deudas que se han contraído son ilegítimas y los contratos se pueden renegociar en cualquier momento. Pide prestado dinero al IESS, le paga las deudas, e inmediatamente emite bonos para que ese dinero regrese a las arcas fiscales. Quiere que haya más crédito por parte de los bancos, pero genera tal incertidumbre que el crédito no crece como debería. Quiere exportar más a Europa, pero rechaza todos los acuerdos comerciales que se acaban de firmar en América Latina. Quiere generar más plazas de trabajo, pero fomenta la rigidez para contratar. Quiere mantener un ritmo de gasto elevado, pero sustentado en un déficit fiscal gigantesco. Quiere que haya más inversión privada nacional, pero prepara una Ley para regular y controlar los mercados.

En los colegios, casi siempre sucede que el Bully es el más grande y respetado del curso. Al principio, puede ser una especie de líder que guía las conductas de sus compañeros y decide qué está bien y qué está mal. Pero con el tiempo, el Bully se hace más poderoso y comienza a ser un elemento negativo, que no aporta al bienestar del curso sino que fomenta las peleas y deja marcas de por vida en los acosados. En Ecuador todavía no hemos pasado a esta segunda etapa. Más bien parecería que el Bully económico tiene ganas de restablecer y reconstruir los puentes que se fueron rompiendo en la economía. La Agenda productiva es una paso claro en ese sentido, pero sigue quedando la sensación que la visión hacia la competitividad, la apertura y la productividad, no es compartida por todo el Gabinete.

Definitivamente, un terreno fértil para la actividad productiva, no es del bullying económico. La competitividad requiere una economía basada en productividad. La productividad se crea en las empresas que son sometidas a presiones adecuadas de la competencia. La competencia más eficiente es la que se genera en los mercados internos y externos. Pero el mercado no funciona bien bajo el acoso político…

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me pareció muy apropiado el simil con el bully. Esperemos que como en las películas gringas los "nerds" (en este caso los empresarios) terminen por vencer o convertir al bully. Esperemos que esta película tenga final feliz...